Perros de terapia

Introducción

La polivalencia de un animal, especialmente el perro, permite obtener resultados únicos en varios tipos de terapias en personas.

Las reacciones positivas que genera poder acariciar a una mascota, sacarla de paseo o, simplemente, su compañía, son muy frecuentes y existen varias investigaciones científicas que han demostrado cómo los terapeutas han obtenido resultados que no eran alcanzables con otros métodos.

Mejoras en varios sentidos

Actividades que se realizan con los animales como pasear, correr, saltar, lanzar una pelota... incrementan la actividad física y mejoran las habilidades motoras y el equilibrio. Además estar en compañía de un animal e interactuar con él puede contribuir también a disminuyir la presión arterial y a reducir el estrés. De hecho, se ha constatado que es posible recuperarse más rápido de un infarto o de una cirugía interactuando con animales. En casos de enfermos de Alzheimer, de personas con dificultades visuales, autismo, demencia, etc., la compañía de una mascota también resulta muy positiva.

Gracias a la presencia de un animal se mejora la atención del paciente que sigue la terapia ya que el perro actúa como foco de interés y se consigue mejorar el estado de ánimo o reducir la ansiedad. Al mismo tiempo los animales mejoran la capacidad para relacionarse con otras personas.

En situaciones de riesgo de exclusión social las terapias con perros son muy positivas ya que fomentan valores como la responsabilidad o la comprensión. De hecho existe una gran variedad de programas sociales en que los perros resultan un elemento fundamental para fomentar la actividad y la cohesión en los grupos, a la vez que aumentan la tolerancia y el respeto entre personas.

Supervisión veterinaria

Supervisión veterinaria

La participación de un profesional veterinario en la atención a las mascotas que participan en terapias asistidas es fundamental. Ante todo, hay que tener en cuenta que los animales que participan en estas terapias están sometidos a situaciones que pueden resultar estresantes. Si no son conducidos por personas con experiencia pueden perder calidad de vida.

Estas mascotas deben acreditar un control sanitario estricto y frecuente para evitar la transmisión de zoonosis.

¿Qué tipo de perros pueden participar en la terapia?

Los animales deben reunir una serie de características y superar el proceso de adiestramiento. Por ese motivo algunos no son aptos; serían un ejemplo los perros demasiado grandes o los que desprenden demasiada baba.

En primer lugar los expertos proceden a un examen veterinario para comprobar el estado de su salud. El paso siguientes es un estudio para detectar la presencia de posibles comportamientos indeseables (fobias, agresividad,...). En su selección también se tienen en cuenta aspectos como su capacidad de adaptarse a distintos tipos de personas así como su nivel de energía. A partir de ahí, si se les considera aptos empieza el proceso de adiestramiento.

Básicos

- Agresividad = 0

- Sus reacciones han de ser totalmente previsibles.

- No tiene que mostrar miedo a estímulos cotidianos (ruidos, personas desconocidas, etcétera).

- Tiene que gustarle estar con las personas.

- Ha de seguir un adiestramiento basado en reforzar positivamente las conductas deseadas.

- Tiene que gustarle el trabajo por lo que hay que procurar que tenga experiencias positivas durante las sesiones. Eso garantizará su bienestar.

- No tiene que padecer enfermedades que le provoquen dolor.

- Tiene que tener un control sanitario estricto.

- En su selección tiene que participar un veterinario.

Terapias y actividades asistidas

¿Qué hacen los animales en las terapias y actividades asistidas?

Su participación facilita y apoya la tarea de los profesionales; por tanto, actúa como co terapeuta favoreciendo que se trabajen actividades motrices y funcionales por parte de los enfermos. Coger diferentes objetos para dárselos a un perro permite a los enfermos y usuarios hacer ejercicios sencillos sin pensar en el pequeño esfuerzo. También les resulta gratificante hacer señales para dar órdenes concretas al animal, lanzarle pelotas o sujetar aros para que pase por ellos.

Dónde trabaja un animal adecuado para terapias asistidas

En centros gerontológicos; centros sociosanitarios; centros especializados en problemas neurológicos y de salud mental; centros educativos incluyendo las escuelas de educación especial; y centros sociales.