Akita japonés

Altura:
los machos entre 66 y 71 centímetros. Las hembras, entre 61 y 66 centímetros.

Peso: entre 30 y 45 kilogramos.

Color: rojo leonado, sésamo, atigrado y blanco.

Características

Originario de la región situada al norte de la isla japonesa de Honshu, a la que debe su nombre, el Akita japonés, también conocido como Akita Inu -significa perro en japones-, es un perro fuerte, robusto, de gran presencia y forma física, aunque también es calmado y fiel. Desciende de los perros spitz nórdicos, por lo que luce la cola típica de esta raza enroscada sobre el lomo. Sus antecedentes, los Akita Matagi,eran perros de tamaño medio que se empleaban para cazar osos, pero a partir de 1603 se utilizaron para peleas de perros, muy populares en Japón en aquellos momentos.

Para aumentar su fortaleza y resistencia con este fin se cruzaron con tosas, los perros de combate japoneses más duros y mastines, que dieron lugar a perros más grandes, pero sin las características de los spitz. En 1908 se prohibieron las peleas de perros en Japón y el Akita se vio obligado a encontrar otras actividades para sobrevivir. Así destacó como guardián, como perro de caza y más tarde como perro de exposición y perro de compañía.

Al final de la Segunda Guerra Mundial los ejemplares de esta raza se vieron reducidos drásticamente en número, debido a que los perros eran codiciados por su carne y pelaje; además existían tres tipos de Akita: los matagi,similares al original; el Akita de pelea -con sangre de Tosa- y el Akita ovejero -un cruce de Akita con ovejero alemán-. Las líneas que tenían características de mastín y ovejero alemán fascinaron a los criadores norteamericanos, dando lugar al Akita americano, mientras que en Japón se dedicaron a recuperar la raza original con líneas de perros Akita Matagi, creando el Akita Inu de tipo spitz que conocemos actualmente, un can muy especial y absolutamente recomendable como perro de compañía. Tiene una duración de vida de unos 12 años.

Estándar

Características generales. El Akita japonés es un perro grande, de apariencia sólida, que presenta un aire de gran nobleza y dignidad. Su elegante porte le convierte en el centro de todas las miradas,aunque no se haga notar especialmente, ya que es muy discreto. Las características sexuales secundarias son reconocibles a simple vista: los machos tienen una apariencia claramente masculina -cabeza y pecho muy anchos- mientras que las hembras destacan por su aspecto marcadamente femenino -más esbeltas-.

Cabeza, cara y cuello. La cabeza es grande y guarda una buena proporción con el cuerpo. La bóveda craneal es plana y la frente ancha, con un stop bien marcado y un surco nítido, sin arrugas. Hocico moderadamente largo y fuerte, con una base amplia que se adelgaza hacia la punta, aunque no es puntiagudo. Mordida poderosa con dientes que cierran en tijera. Trufa grande y de color negro -en los ejemplares de pelo blanco se acepta una ligera despigmentación-. Ojos relativamente pequeños, casi triangulares, moderadamente separados entre sí, de color pardo, cuanto más oscuros mejor. Orejas relativamente pequeñas, gruesas y triangulares, ligeramente redondeadas en las puntas, moderadamente separadas entre sí y erguidas e inclinadas hacia adelante. El cuello es grueso y musculoso, libre de papada y equilibrado con la cabeza.

Cuerpo. Espalda recta y firme y lomo, amplio y musculoso, bien proporcionado. El pecho es profundo y el antepecho está bien desarrollado. Las costillas son moderadamente arqueadas y el abdomen está bien recogido. La cola es gruesa y de implantación alta. El perro la debe llevar curvada sobre la espalda. Es tan larga que casi le llega a los corvejones cuando le cuelga hacia abajo. En cuanto al pelaje, la capa externa debe ser de pelo fino y abundante; la cruz y las caderas deben estar cubiertas de pelo ligeramente más largo y el pelo de la cola es más largo que el del resto del cuerpo. Puede ser de color rojo leonado, sésamo -pelos de color rojo leonado con puntas negras-, atigrado y blanco. Todos estos colores deben tener Urajiro, pelo blancuzco a los lados del hocico, en las mejillas, debajo de la mandíbula y en el cuello, en el pecho, en el abdomen, debajo de la cola y en la parte interna de los miembros.

Extremidades. Hombros ligeramente oblicuos y bien desarrollados, codos pegados al cuerpo y antebrazos rectos, de osamenta pesada. Los miembros posteriores deben ser fuertes y moderadamente angulados. Los pies son gruesos, redondos, con nudillos y dedos bien cerrados. Las uñas son duras.

Carácter

El Akita es un perro vivaz, equilibrado, inteligente, silencioso -no ladra sin motivo, por lo cual cuando lo hace hay que prestarle atención-, discreto, muy leal, pero también dominante, con gran coraje y con gran velocidad de reacción cuando intuye peligro. Todo ello, unido a su poderosa presencia lo convierten en un perro de guarda excelente, en un extraordinario lazarillo capaz de realizar su trabajo con total efectividad y entrega o en un animal de compañía espléndido, ya que siente un afecto sin límite por su dueño y lo protegerá a él y a su familia -su manada- incondicionalmente.

El perfecto guardián

Cualquiera que merodee por los dominios del Akita tiene que pedir permiso. Su sentido natural de vigilancia, su gran porte -no hay que olvidar que en el pasado fue utilizado para cazar osos- y una sola mirada bastan para disuadir a posibles intrusos. Es un perro que no hace alardes de agresividad de forma gratuita y entra en acción solo si detecta un peligro real. En ese caso ataca con gran agilidad, manteniendo una calma absoluta y moviéndose de forma silenciosa y sorpresiva.

Reservado e independiente

El Akita es el único animal admitido en el corazón de las casas japonesas debido a su extrema discreción y temperamento tranquilo. Además es absolutamente independiente, al igual que ocurre con otros perros como el Alaskan Malamute o el Husky. Le gusta sentirse querido y demostrar afecto a su amo, pero sólo en la intimidad, si no hay ningún extraño mirando. Cuando esto ocurre evita los mimos y va a la suya.

Día a día

Este perro se adapta a todos los ambientes y puede vivir perfectamente en un piso mientras se le saque a pasear un buen rato cada día y pueda quemar energía. Aunque es un perro grande y atlético no es un superdeportista, como ocurre con otras razas, con lo cual le bastará con realizar un ejercicio moderado, pero repetimos: constante y frecuente. Aunque cuente con una casa con jardín, sus paseos diarios son sagrados. Si a su dueño le gustan las caminatas por la naturaleza, o vive en una casa de campo, el Akita se encontrará en su medio ideal, corriendo por montañas y bosques y mostrando su gran resistencia. También es un excelente compañero de caza.

Por su pelaje, se sentirá mucho más a gusto en invierno que en verano y en zonas frías más que cálidas. En verano se le debe proveer de agua fresca y limpia a menudo y mantenerle lejos del sol en las horas de mayor calor. No es recomendable mantenerlo atado, ya que necesita correr y sentirse libre.

Adiestramiento positivo

Dado su carácter dominante es importante educar al Akita desde cachorro, a partir de los cinco meses, enseñándole cuál es su lugar en la jerarquía familiar y a obedecer las órdenes. Debido a su gran independencia e inteligencia no suele responder muy bien a los métodos convencionales de adiestramiento. Esto no significa que no aprenda, sino que lo hará de forma más lenta y mediante ejercicios que resulten significativos y estimulantes para él. Lo mejor es ser paciente y plantear las órdenes con suavidad, respeto, claridad y firmeza utilizando métodos positivos; es decir, aprobación y compensación de las conductas deseadas. En caso de querer llevar al perro a una escuela de adiestramiento se deberá trabajar en estrecha colaboración con el adiestrador y nunca dejar que el animal sea adiestrado sin la presencia del dueño.

Con los niños y otras mascotas

Cuando se le educa desde cachorro y se le socializa adecuadamente, haciéndole convivir con niños, el Akita no suele presentar ningún problema con los más pequeños, a pesar de ser un perro muy independiente; por el contrario disfruta del juego con ellos y se encuentra a gusto en su compañía, resultando incluso sobreprotector. Esto se explica porque es perro de un solo amo y defiende tanto a su dueño como a sus posesiones y a su familia, incluidos los niños. Por otra parte es un animal que no planteará problemas si convive con hembras de su misma raza o de razas diferentes, pero con otros machos puede llegar a pelear si le retan, dado su carácter dominante. También habrá que socializarle desde cachorro para que aprenda a convivir con otras mascotas en casa,ya que tiene un impulso de presa muy desarrollado.

La dieta prescrita

Un pienso seco de gama alta adecuado para las necesidades nutricionales de las distintas etapas de la vida es lo mejor para esta raza. Desde que es cachorro hasta los 15 meses aproximadamente hay que proporcionarle un pienso para cachorros de razas grandes;desde los 15 meses a los 7 años, un pienso de mantenimiento para razas grandes, siempre y cuando no realice excesivo ejercicio; y a partir de los 7 años, un pienso senior. Hasta los 5 meses se le puede dar tres veces al día y luego se le puede ir acostumbrando a dos tomas, para evitar futuros problemas de estómago. No es necesario darle un refuerzo vitamínico o de calcio, a no ser que exista un problema de salud y el veterinario lo prescriba. En la edad adulta pueden llegar a ingerir de 500 a 600 gramos de pienso, aunque la cantidad recomendada depende del peso, la edad, el sexo y la actividad física que realice.

Salud

Se trata de una raza sana y robusta. No presenta prácticamente ningún problema de salud aunque algunas de las patologías que se han descrito con más frecuencia en esta raza son la displasia de cadera, el hipotiroidismo y la atrofia progresiva de retina. La displasia de cadera es un problema de salud común en razas de tamaño similar, aunque los criadores están haciendo un gran esfuerzo por detectar el problema con radiografías realizadas a los dos años y descartar para la reproducción los ejemplares que presentan signos de la enfermedad. De esta forma cada vez debería haber menos casos.
Por lo que se refiere al hipotiroidismo, éste consiste en que el animal afectado fabrica una cantidad insuficiente de hormona tiroidea. Los síntomas más habituales son los problemas de piel severos que no responden bien al tratamiento. El tratamiento consiste en administrar un suplemento de hormona tiroidea por vía oral a lo largo de toda la vida.
También se diagnostican con relativa frecuencia en esta raza diversos problemas oculares congénitos como la atrofia progresiva de retina, que conduce finalmente a ceguera, cataratas congénitas y microftalmos -ojos pequeños-, estas dos últimas condiciones se resuelven mediante cirugía.

Cuidados

Higiene básica

Será recomendable cepillarle los dientes una vez en semana con un cepillo y un dentífrico específico para perros. El pelo del Akita japonés es muy fácil de cuidar. Será suficiente un cepillado semanal, aumentándolo a uno diario en la época de muda -primavera y otoño-. Durante estas mudas hay que vigilar bien su piel, ya que algunos ejemplares son propensos a sufrir eczemas; un problema menor fácil de controlar. Siempre que al perro se le cepille de una manera regular serán suficientes dos baños al año con un champú para perros.

Puppy

Por lo general, el Akita es un perro aprenderá pronto que el lugar para hacer sus necesidades está fuera de casa o en lugar que le indiquemos. Para favorecer el correcto desarrollo de sus dientes y evitar que se entretenga mordisqueando muebles, ropa o cualquier otro elemento doméstico que no sea un juguete, es recomendable ofrecerle productos de cuero moldeado para morder o huesos de nailon, duraderos, resistentes y y resistentes, totalmente inocuos. Otro de los cuidados esenciales que deberemos tener con el cachorro es socializarlo con las personas y otros perros desde muy temprana edad y a familiarizarse con el baño, ya que, aunque no precisa del baño cada dos por tres, es útil habituarlo desde pequeño y poco a poco a recibir baños.

¿Sabías qué ...?

Esaburo Ueno, un profesor de la Universidad de Tokio solía coger el tren cada día en la estación de Shibuya. Cada mañana su Akita, Hachiko, le acompañaba a la estación e iba a recogerlo por la tarde. Pero una tarde, Esaburo no volvió; había muerto de un infarto de camino a casa. Durante nueve años y hasta su muerte en 1934, Hachiko siguió yendo cada tarde a esperar a Esaburo a la estación. Desde entonces la leyenda de Esaburo y Hachiko se ha convertido en símbolo de lealtad en Japón. Incluso se edificó una estatua en su nombre e inspiró dos largometrajes, uno realizado y estrenado en Japón en 1987 y otro protagonizado por Richard Gere y estrenado en 2009.

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