Bull Terrier

Altura:
de 53 a 56 centímetros.

Peso: 35 kilogramos.

Color: los hay blancos y también de una amplia gama de colores que va del negro, al atigrado, leonado, rojo o tricolor.

Longevidad: de 11 a 12 años.

Características

Creado originariamente como perro de pelea, el Bull Terrier es hoy un excelente animal de compañía. Ha perdido la fiereza de antaño para pasar a ser un perro muy sociable y afectuoso que se gana con rapidez el cariño de todos los miembros de la familia con sus gracias y su carácter juguetón.

El origen del Bull Terrier está irremediablemente ligado a las peleas de perros, 'deporte' muy popular en Inglaterra en siglos pasados y que acabó por desaparecer durante el siglo XIX. El padre de la raza fue James Hinks, que se dedicó a cruzar el ya extinto English White Terrier con el Bulldog con el objetivo de crear un perro hermoso que estuviera capacitado para la pelea. Su objetivo fue logrado con creces, ya que se convirtió en todo un campeón que era capaz de superar a perros de tamaño mucho mayor al suyo.

La proliferación de los concursos y exposiciones caninas se puede decir que acabó salvando al Bull Terrier, alejándolo de las pistas de pelea para terminar triunfando en las pasarelas. Su participación en este tipo de eventos acabo pacificando el temperamento de la raza y haciendo de ella una raza apropiada para ejercer de perro de compañía, función que borda a día de hoy.

Estándar

Características generales. Constitución vigorosa. Es musculoso y bien proporcionado con expresión vivaz y decidida. Los machos deben resultar masculinos y las hembras, femeninas.

Cabeza, cara y cuello. La cabeza es larga, fuerte y profunda hasta la punta del hocico, pero no tosca, y destaca por carecer de stop. Vista de frente debe tener la forma de un huevo y vista de perfil, se encorva suavemente hacia abajo desde la cima del cráneo hasta la punta de la nariz. La trufa es negra y curvada hacia abajo en la punta. Los labios están bien definidos y los dientes son sanos, fuertes y rectos. Los ojos son estrechos, triangulares y están colocados oblicuamente. Su color es marrón oscuro casi negro. Las orejas son pequeñas y están colocadas muy cerca entre sí. El cuello es muy musculoso y largo y no presenta papada.

Cuerpo. El cuerpo del Bull Terrier está bien redondeado, con las costillas bien arqueadas, y profundo desde la región de la cruz hasta el pecho, de tal manera que éste llegue más cerca del suelo que el abdomen. La espalda es corta y fuerte y la línea dorsal se arquea progresivamente hacia el lomo, que es amplio y bien musculoso. Desde el tórax hasta el abdomen la línea inferior debe formar una elegante curva ascendente.

Extremidades. Los miembros delanteros son de hueso redondo y fuerte, y están perfectamente paralelos. Los hombros son fuertes y musculosos, sin resultar pesados, y los codos son rectos y fuertes. Los miembros posteriores, vistos desde atrás son paralelos, con los muslos musculosos y unas rodillas con buena angulación. Los pies son compactos y redondos, con los dedos bien arqueados.

Carácter

El Bull Terrier es un perro con un temperamento especial. Su dueño debe tener en cuenta que en origen era un perro de pelea para darle un correcto adiestramiento que no haga prevalecer su origen frente a su actual condición de animal de compañía. Bien educado, el Bull Terrier es un animal muy afectuoso y divertido, siempre dispuesto a jugar y a correr, ya que tiene un temperamento muy activo. Ahora bien, pese a que es muy cariñoso, tiene maneras felinas, y es capaz de irse con cualquiera que le proporcione lo que le da su dueño.

El Bull Terrier y los niños

Le encanta jugar y divertirse pero no acepta todas las bromas y travesuras de buen grado. Es un excelente compañero de juegos para los niños, pero solo si ha sido correctamente adiestrado y socializado. No es el más paciente de los perros y no tolera bien que le empujen o le tiren de las orejas o el rabo. Cuando es todavía un cachorro, puede llegar a ladrar o, incluso, a morder para hacer notar que el gesto le ha molestado, sin ánimo de hacer daño. Además tiene tanta energía que puede tirarse sobre los niños, y hacerles caer al suelo. Es preferible que, si aún está siendo adiestrado, el dueño no deje solo a los niños con el perro.

La vida con otros animales

Este perro es capaz de aceptar la compañía de otros animales en el mismo espacio, pero para ello deberá haber sido educado correctamente y haber compartido el espacio con los otros animales desde pequeños. Ésta es la mejor manera de favorecer el buen entendimiento entre ellos. De lo contrario, el Bull Terrier puede llegar a tratar de ejercer su fuerza para imponerse sobre los otros animales, sin importarle el tamaño de su oponente. Es un perro de carácter impulsivo y así actúa. No obstante, un buen adiestramiento y acostumbrarle desde cachorro a la presencia de otros animales suele ser suficiente para que acabe por habituarse y pueda reinar la buena convivencia.

Día a día

La convivencia con un Bull Terrier es muy agradable aunque no especialmente indicada para principiantes en la cría de perros. Esta raza requiere de un adiestramiento bastante intenso que puede agotar la paciencia de los que acometen esta tarea por primera vez. De todas formas, una vez educado, no da especiales problemas en su día a día y es un compañero afectuoso con el que es difícil aburrirse. Les encanta la compañía de su dueño y les entristece mucho que les dejen solos. Además, no es muy aconsejable ya que, si se aburren, pueden comenzar a morder cuanto encuentren por la casa.

¡A correr!

Hay que acostumbrar al Bull Terrier a hacer deporte. No obstante, su genética de perro de pelea ya le hace al propio perro tener un carácter muy activo y nervioso que le hace correr y derrochar energía siempre que el entorno se lo permita. Si vive en un apartamento en la ciudad debe contar con que el perro necesitaría al menos una hora diaria de paseo para poder quemar la energía que guarda. Además, una buena dosis de ejercicio físico le ayuda a evitar que engorde.

La comida le sabe a poco

A la hora de comer nunca tiene suficiente, por lo que es conveniente que sea bastante riguroso en las raciones que le da ya que, si por él fuera, comería hasta reventar. La forma más fácil y económica de alimentarlo es mediante comida seca de alta gama, que acepta de buen grado.

Un buen adiestramiento

El adiestramiento del Bull Terrier se debe basar en la mutua comprensión y en el respeto y nunca en el maltrato físico ni en un tono autoritario demasiado duro. Si, por ejemplo, el perro ha hecho sus necesidades en una zona de la casa no apta para ello, no hay que pegarle ni reñirle demasiado ya que, la próxima vez que ocurra, puede comerse sus excrementos para evitar ser reprendido. En lugar de eso, es mejor darle un premio cuando haga sus necesidades en el lugar correcto y no hacerle caso cuando lo haya hecho en un lugar erróneo. Es la mejor manera de que aprenda sin que acabe por bloquearse por riñas constantes.

Cuidados

Salud

Los Bull Terrier tienen una salud de hierro sin demasiadas enfermedades de tipo hereditario, entre ellas, problemas de riñón -riñones poliquísticos-, problemas de corazón -diversas enfermedades valvulares cardiacas- y luxación de rótula. Hay ciertas afecciones que padecen con relativa frecuencia, como es el caso de las alergias cutáneas, bastante recurrentes. La sordera es también relativamente común, sobre todo en los ejemplares blancos. No toleran bien las temperaturas demasiado altas o demasiado bajas así que no es conveniente que viva en el exterior. Además tienen tendencia a que se irrite e inflame la piel de los puntos de apoyo sobre el suelo -los codos, especialmente- por lo que conviene que el suelo sobre el que descansen no sea muy duro.

Higiene

Los cuidados del Bull Terrier no son especialmente laboriosos ni complicados. Su pelaje muda dos veces al año y basta con cepillarlo regularmente con un peine o cepillo que elimine la suciedad y los pelos muertos. Un baño al mes es suficiente a no ser que se ensucie mucho, lo que le obliga a recibir un lavado 'extra'. Vigile también uñas y orejas para evitar que acumulen suciedad.

Puppy

Los cachorros deben mamar de su madre las primeras seis semanas de vida, aunque hay que añadir pequeñas porciones de alimento sólido a partir de la cuarta semana de vida. En la octava semana de vida ya deberían estar completamente destetados y ser alimentados con alimento sólido especial para cachorros.

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