Bulldog francés

Altura:
31 centímetros.

Peso: de 10 a13 kilogramos

Color: se aceptan todos los matices leonados, desde el rojo, hasta el café con leche.

Longevidad: de 10 a 12 años.

Características

Este pequeño perro es una versión miniatura del Bulldog de origen británico que, en esta versión reducida no encontraba demasiados adeptos en su Gran Bretaña natal. Francia abrió los brazos a la raza y allí consiguió respeto y admiración. Este perro es afectuoso y muy cariñoso, y se adapta con gran facilidad a la vida en la ciudad.

El origen del Bulldog francés hay que buscarlo en la Inglaterra de mediados del siglo XIX. En centros fabriles como Nottingham era muy popular la versión enana del Bulldog, que era conocida como Toy bulldog. La crisis llegó y muchos fabricantes decidieron probar suerte en otros lugares, como fue Francia. Esto significó la llegada del Bulldog francés al continente, donde en seguida recibió una gran atención. Se convirtió en el favorito de las damas y de los más osados. La raza captó incluso la atención de artistas como Toulouse-Lautrec o Degas, que inmortalizaron a esta afable mascota en algunas de sus pinturas.

La popularidad del Bulldog francés traspasó fronteras y se ganó el cariño de criadores en Austria, Holanda, Rusia e, incluso, Estados Unidos. No consiguió, en cambio, el favor de los británicos, que veían en el Bulldog algo genuinamente británico por lo que desprestigiaban a este ejemplar afrancesado. El tiempo ha dado la razón a los criadores del Bulldog francés, que ha triunfado por encima de la raza inglesa.

Estándar

Características generales. Típico molosoide de tamaño pequeño y apariencia activa. Es robusto a pesar de su talla pequeña y de sus proporciones reducidas y regordetas.

Cabeza, cara y cuello. La cabeza es ancha y cuadrada, cubierta por la piel que forma pliegues y arrugas casi simétricas. La cabeza del Bulldog se caracteriza por una contracción del macizo maxilo-nasal con la que cráneo ha ganado en amplitud lo que ha perdido en longitud. El cráneo es prácticamente chato y la frente abultada. Las mandíbulas son anchas, cuadradas y fuertes y los labios gruesos y algo flojos. Los ojos se sitúan bastante bajos y separados tanto de la trufa como de las orejas, que son anchas en la base y redondas en la punta. El cuello es corto y ligeramente arqueado, sin presentar papada.

Cuerpo. La espalda es ancha y musculada y el lomo corto y ancho. La grupa, por su parte, es oblicua, y el pecho se presenta bien descendido y con forma cilíndrica. El pelo que recubre todo el cuerpo es muy hermoso, de tipo suave y raso, y muy brillante.

Extremidades. Tanto los cuartos traseros como los delanteros son rectos y especialmente musculosos. Su estructura ósea es particularmente fuerte. Los pies son del tipo 'pies de gato'.

Carácter

Esta versión reducida y con orejas de murciélago del Bulldog es una mascota ideal para los amantes de la vida en la ciudad. Se trata de un perro que se adapta con facilidad a este estilo de vida y que, además, es particularmente leal y afectuoso. Es una raza con muy buen temperamento y pese a que tiene un pasado de perro ratero, hoy es una mascota fiable, alegre y muy adaptable, lo que es, sin lugar a dudas, uno de sus puntos fuertes.

Excelente con los niños

El Bulldog francés es un perro muy tranquilo de excelente temperamento y muy sociable. Los niños lo pasan en grande con él, y él también disfruta mucho con ellos. Es muy afectuoso y tiene una paciencia infinita, de manera que es capaz de aguantar estoicamente duras sesiones de juegos con los niños. Además, tiene un carácter muy protector, especialmente las hembras, lo que las convierte en niñeras inmejorables a quien encomendar la vigilancia de los niños.

Un discreto guardián

Bien educado, esta raza es una compañía perfecta para la familia y un eficiente perro guardián. No es nervioso como otras razas que ladran ante la más mínima señal; el Bulldog francés es un perro discreto que no hará saltar la alarma sin razón aparente, de manera que si lo oye ladrar es que realmente hay alguna amenaza en el jardín.

Día a día

La adaptabilidad es, sin duda, la principal virtud de este pequeño de orejas puntiagudas. Pocos perros toleran tan bien la vida en un apartamento. Su temperamento tranquilo le hace adaptarse con gran facilidad. Le gusta la vida relajada pero se apunta a un bombardeo. Los juegos con los niños le aportan una dosis extra de vitalidad pero también le gusta que le dejen descansar a menudo. El Bulldog francés esta hecho todo un dormilón. ¡La siesta es sagrada!

El perfecto compañero de piso

Tranquilo, discreto y educado. Éstas son algunas de las principales virtudes del Bulldog francés y que hacen de él un inmejorable compañero de piso. ¿Quién no ha deseado compartir piso con alguien así? Le gusta dormir, ladra poco y es muy cariñoso y leal, aunque también le gusta mantener una cierta independencia. Si a ello sumamos que tiene un punto cómico, ya podemos determinar que la convivencia con este pequeño con cara de pocos amigos no será, en absoluto, problemática.

Acostumbrado a climas fríos

Si le dieran a elegir, el Bulldog francés no dudaría. Prefiere vivir en climas fríos que con un calor extremo. Procedente del norte de Inglaterra, no es de extrañar que no acabe de acostumbrarse al calor intenso. Por esta razón, su dueño debe evitar exponerlo a un calor demasiado fuerte, ya que su organismo podría resentirse.

La dieta

El Bulldog francés, acostumbrado a la vida en la ciudad, tampoco quiere privarse de nada. Le gusta comer y es preferible optar por comida seca de alta gama. La ración diaria recomendada debe estar entre los 400 y los 700 gramos de pienso seco.

Cuidados

Salud

El Bulldog francés puede presentar una predisposición bastante notable a desarrollar ciertos tipos de cáncer, así como malformaciones congénitas -por ejemplo, hemivértebras o paladar hendido- y alergias en la piel. Hay que vigilar también su respiración. Es un perro que suele roncar, pero si los ronquidos son demasiado fuertes, hay que prestar atención ya que podría ser una señal de un problema respiratorio más importante, relacionado con el llamado síndrome del perro braquicefálico -hocico corto, paladar blando largo y orificios nasales estrechos- que hace que estos perros requieran, en ocasiones, cirugías para mejorar su respiración.

También pueden padecer megaesófago -dilatación del esófago- y enfermedad de Von Willebrand -defecto de la coagulación sanguínea-. Aún así, es la raza de Bulldog con menos problemas hereditarios de salud.

Higiene básica

No hay que preocuparse en exceso por los cuidados que hay que dispensar al Bulldog francés. Un cepillado regular para eliminar suciedad y pelos muertos es más que suficiente. Por otra parte, es recomendable aplicarle una crema o vaselina en las arrugas de la cara para evitar que se le hagan heridas.

Puppy

La educación de un Bulldog francés debe comenzar a una edad muy temprana para poder conseguir unos excelentes resultados y que se convierta en la perfecta mascota que puede llegar a ser. En el proceso, no hay que utilizar la violencia bajo ningún concepto.

¿Sabías que ...?

Un ejemplar de Bulldog francés fue la única mascota que murió en el trágico hundimiento del Titanic en 1912.