Bulldog inglés

Altura:
entre 31 y 36 centímetros.

Peso: entre 23 y 25 kilogramos.

Color: leonado o leonado con manchas; pío, blanco con manchas; o blanco. Hocico negro.

Longevidad: no suelen superar los 10 años.

Características

Su origen se localiza en Gran Bretaña e, incluso, se ha identificado que puede ser descendiente de los antiguos molosos, los perros celtas. En Gran Bretaña se utilizó esta raza durante siglos en violentas luchas con osos y toros. Se cree que fueron los normandos quienes introdujeron un tipo de dogo primitivo que luchaba contra los toros ya en el siglo XII aunque fue en el siglo XVI cuando estas peleas pasaron a ser un entretenimiento de la aristocracia; de hecho, Isabel I ofrecía el espectáculo para agasajar a los embajadores que acudían a presentarle sus credenciales.

A partir de ese momento se trabajó en la mejora genética de los perros que participaban pues se necesitaban animales con mandíbulas poderosas que pudiesen continuar respirando mientras se mantenían aferrados al morro, orejas o lengua de los bóvidos. Por tanto, era preciso que los perros contasen con cabezas grandes y pesadas... pero cuerpos cortos que les permitiera acercarse al toro sin que éste pudiese cornearlos. Asimismo, el hocico tenía que estar retirado de las mandíbulas. Los criadores fueron buscando la anatomía ideal para estos luchadores hasta que, en 1835, fueron prohibidos todos los entretenimientos que implicaban maltrato animal o crueldad hacia estos.

Este fue un momento crítico para el valeroso Bulldog y estuvo a punto de desaparecer; por fortuna, algunos ejemplares se reconvirtieron a animales de compañía y en 1873 fue reconocido oficialmente por el Kennel Club. A partir de ese momento se trabajó para desarrollar ejemplares hogareños y tranquilos. También se buscó exagerar sus formas hasta el estándar actual que, de hecho, ya no le valdría para enfrentarse a los toros.

Estándar

Características generales. Perro de pelo liso y corto. De cuerpo compacto, ancho y fuerte. La talla de la cabeza destaca en comparación a la del resto del cuerpo. Cara chata, de hocico ancho e inclinado hacia arriba.

Cabeza y cráneo. Cráneo fuerte que hace una gran circunferencia y que tiene que medir, por delante de las orejas, lo mismo que la altura del perro a la cruz. Las orejas tienen que estar situadas altas y quedar medio colgantes. Trufa de gran tamaño, hocico corto y vuelto hacia atrás. Mandíbulas anchas y cuadradas; los dientes no deben verse cuando la boca está cerrada.

Cuello. Muy grueso y de musculatura potente.

Cuerpo. De pecho ancho con formas redondeadas en los hombros. Vientre recogido; lomo corto, fuerte y ligeramente encorvado, más estrecho en la zona lumbar. Extremidades. Muy fuertes y sólidas. Las anteriores han de ser más cortas y musculadas que las posteriores. Los pies anteriores tienen que estar rectos y ligeramente vueltos hacia fuera; los posteriores son redondos y compactos. La cola ha de quedar ligeramente baja pero tiene que salir siempre recta; tiene que ser redonda, lisa y corta.

Carácter

Es de temperamento tranquilo, afectuoso y leal aunque también sabe ser valiente y es un buen guardián. Es un animal poco ladrador, aunque muy buen vigilante, muy tranquilo, bonachón y muy juguetón. Le encanta hacer el payaso y si siente que sus gracias tienen espectadores entregados se siente feliz. Se suele recomendar a personas y familias tranquilas, que no le exijan mucho ejercicio físico porque no puede hacer esfuerzos continuados. Es más bien de acciones intensas y breves… para tenderse a descansar de forma inmediata. Por eso no le importa estar en casa y si tiene un jardín en el que pasar un rato y tomar el sol, algo que le entusiasma siempre que no sea demasiado fuerte, mucho mejor.

Odia estar solo

No le gusta pasar mucho tiempo separado de su dueño o dueña. Le encanta que le den mimos, necesita muchos; y que le lleven a todas partes, así que si se queda a cargo de un desconocido puede que, a pesar de su buen apetito, incluso llegue a dejar de comer. Esto es muy importante porque si se está pensando en adquirir un Bulldog y, en cambio, no se pasa mucho tiempo en casa o, incluso, se tiene que viajar durante varios días a la semana... este no es el perro indicado. Prefiere convivir con humanos antes que estar en un hotel de perros o un centro de acogida. No se sentirá feliz si no tiene a quién dedicar sus afectos y necesita un dueño justo, cariñoso y que esté por él o ella. Sabe manifestar a la perfección sus sentimientos y, si hay algo que no le gusta, ¡refunfuña y frunce el ceño!. Tiene tendencia a roncar y babear; lo que puede resultar algo molesto pero, por lo general, a su dueño le parecerá de lo más enternecedor.

Bueno para los niños

Durante años proliferó la idea de que el Bulldog no era un perro que tolerara bien a los niños y, en cambio, esta creencia se ha demostrado que está totalmente injustificada pues es uno de los canes que más paciencia tienen con los más pequeños. Le gustan mucho y, si llegan a molestarle, sabe cómo manifestar su descontento sin tener que recurrir a muestras de agresividad.

Día a día

Necesita ejercicio moderado así que no le va nada que su dueño sea todo un deportista porque, intentará seguirle el ritmo... y acabará muy mal parado. Se quedará contento con un par de paseos al día y que no sean muy largos... aunque tampoco hay que permitirle vaguear todo el día ya que necesita que sus músculos se mantengan tonificados y que su caja torácica aumente para mejorar su capacidad respiratoria.

Reprenderle sin dureza

Si hay que llamarle la atención es mejor hacerlo sin demasiada vehemencia. Es muy sensible, a pesar de su recio aspecto, y llegará a llorar y a sentirse realmente desgraciado si su dueño se pone furioso con él. Tampoco le gusta nada la violencia y los episodios que le provoquen estrés pueden ocasionarle, incluso, algún problema de salud, sobre todo, si se producen cuando es un cachorro.

Atenciones diarias

Le encanta morder, así que necesita juguetes resistentes que le permitan hincar sus mandíbulas. Su dieta ha de ser la prescrita por el veterinario; esto es importante recordarlo porque es hábil para lograr algún bocado de más o algún bocado prohibido, como la comida de sus dueños. Como es muy tragón hay que vigilar que no aumente de peso pues puede llegar a ser obeso. Su ración básica suele ser de 400 a 450 gramos diarios de comida completa seca. Y, eso sí, para comer necesita un plato adecuado pues su hocico a veces le impide comer con comodidad de algunos modelos. También es importante que tenga agua siempre a su disposición.

Salud

Los problemas de salud del Bulldog se pueden dividir en dos categorías: el primer grupo está relacionado con la especial anatomía y estructura corporal de la raza y el segundo, como en todas las razas puras, incluye una serie de patologías de tipo genético o hereditario. Debido a la anatomía de las vías respiratorias altas -lengua grande, paladar blando largo, hocico corto, orificios nasales estrechos- es muy sensible al calor por lo que hay que procurarle protección frente a las altas temperaturas ya que pueden causarle problemas respiratorios. Además, hay que vigilar los pliegues de la piel tan característicos de la raza pues pueden ser fuente de infecciones; también se puede ver afectado de acondroplasia, una anomalía que afecta, fundamentalmente, al esqueleto del feto. Éste puede presentar miembros cortos, columna vertebral curvada, tronco muy ancho, cabeza globulosa y aplanada, piel floja, y cola corta o curvada.

Otro problema extremadamente común en esta raza es la distocia, o problemas relacionados con el parto. La anatomía de los fetos, de cabeza muy grande entra en conflicto con la anatomía de la madre, de pelvis no demasiado ancha, con lo que es habitual que los partos de esta raza se realicen por cesárea. En general, necesita atención veterinaria frecuente pues tiene tendencia a tener algunos problemas de tipo dermatológico, cardiaco, articular, oftalmológico y respiratorio, aunque nada demasiado grave si está bien alimentado y hace algo de ejercicio.

Los problemas genéticos asociados a esta raza son: el ojo de cereza, que es la inflamación con prolapso de una glándula del tercer párpado y que se puede corregir mediante la intervención del veterinario. Otros son el entropión y el ectropión, deformaciones del párpado superior e inferior respectivamente. También le pueden afectar la displasia de codo, de cadera y de rótula. Puede sufrir también de defectos cardiacos en la válvula mitral o pulmonar, hipoplasia de tráquea, megaesófago e hipertiroidismo.

Cuidados

Higiene básica

Cada día necesita que le limpien los ojos y los pliegues de la cara y los labios para lo que se puede utilizar una toalla. No necesita baños frecuentes pero no le sienta nada mal un cepillado diario y que le froten con una gamuza el lomo y las extremidades para que su pelo reluzca. De forma regular, hay que cortarle las uñas... a lo que hay que acostumbrarle desde cachorro. Es mejor dejarle esta tarea a un profesional pues si no se tiene la suficiente pericia se puede cortar la parte de carne viva de la uña y eso puede ser muy doloroso para el animal.

La cría

El Bulldog inglés no se reproduce fácilmente y, de hecho, lo habitual es que lo haga mediante inseminación artificial. A la hora del parto, éste siempre ha de estar asistido por el veterinario pues el tamaño de la cabeza de los cachorros hace necesaria la práctica de una cesárea.

Puppy

Conviene fijarse en la actitud del criador de su cachorro de Bulldog inglés y prestar atención a sus recomendaciones. Si se trata de un criador que apenas muestra interés por el futuro de su cachorro quizás no le esté ofreciendo el animal más adecuado para usted y su familia. El cachorro ha de parecer bien alimentado y su cuerpo ha de ser sólido al tacto, incluso, en el abdomen.