Dogo de Burdeos

Altura:
de 58 a 68 centímetros.

Peso: de 45 a 50 kilogramos.

Color: unicolor -tonos leonados- con manchas blancas poco extendidas -pecho y pies-.

Características

Este gigante entre los perros es uno de los mejores perros guardianes que existen y tiene un amplio currículo como trabajador al servicio del hombre, ya sea como perro de combate, de caza o como perro fiel de carniceros.

Sus orígenes están llenos de conjeturas. La tesis dominante, no obstante, es que se trata de un cruce entre mastines ingleses y perros guardianes gigantes, aunque otras teorías ubican su origen en una raza que acompañó a los alanos, un pueblo indoeuropeo, en su invasión de la Galia y la Península Ibérica, donde se cruzó con otras razas hasta dar con el actual Dogo de Burdeos. También hay otras fuentes que apuntan que desciende realmente del Dogo del Tibet y del Moloso griego e, incluso, hay quien señala que no es más que una raza autóctona francesa con muy pocas variaciones en los últimos 2.000 años.

Sea como fuere, lo cierto es que este gran perro a lo largo de los años se ha ganado el favor de sus dueños. El Dogo de Burdeos conserva un instinto extraordinario de guardián y, además, es una raza muy afectuosa y apegada a su familia. En definitiva, un perro fuerte, atlético y valiente que se puede convertir en un compañero inmejorable y en el mejor escolta del hogar.

Estándar

Características generales. Complexión muy atlética. Tiene un cuerpo muy musculoso pero el conjunto es armonioso. Su aspecto es imponente y fiero.

Cabeza, cara y cuello. Cabeza voluminosa, ancha, angulosa y con una forma trapezoidal vista desde una perspectiva frontal. A ambos lados del surco mediano la cabeza presenta arrugas simétricas. El hocico es grueso y prominente, pero corto, con unos orificios nasales muy abiertos y mandíbulas poderosas. Ojos muy espaciados y de forma ovalada que dan forma a una mirada franca. El color varía del avellana al marrón oscuro en los ejemplares de negra y es menos oscuro en los de máscara roja. Las orejas caen a lo largo de las mejillas y son pequeñas y redondeadas en su punta inferior. Cuello muy fuerte y musculoso con una forma casi cilíndrica. La piel es flácida y suelta con una papada muy marcada.

Cuerpo. Presenta un pecho ancho y potente, de gran profundidad. Los hombros muestran una musculatura potente y el dorso es igualmente ancho y musculado. Vientre recogido y cerrado. El pelo es corto, fino y suave.

Extremidades. Los miembros anteriores presentan una osamenta muy fuerte. Los codos no son ni demasiado abiertos ni demasiado cerrados y los antebrazos, rectos, están un poco inclinados. Los exteriores tienen los muslos muy desarrollados y gruesos y, por el contrario, las patas son relativamente cortas. Los pies son fuertes y apretados, con uñas curvadas y almohadillas abombadas.

Carácter

Su historial como perro de combate no debe llevar a engaños. El Dogo de Burdeos es una raza inteligente que sabe como responder a lo que se espera de él y es un compañero leal y amistoso. Pese a su apariencia tosca y bruta, responde muy bien a un buen adiestramiento y le gusta mucho que lo elogien. Si es adiestrado para ejercer de guardián, será un perro de lo más impresionante ante posibles intrusos... aunque no será agresivo. También ejercerá de excelente anfitrión ante invitados acogidos amablemente por sus dueños. Del mismo modo, sabe comportarse de manera paciente y dulce con los niños, pese a que de cachorro puede no controlar su fuerza y hacerlos caer.

Un corazón de oro

El gesto huraño que le caracteriza es la antítesis del carácter de este gran perro guardián. Se trata de un perro muy cariñoso y social, que necesita de la compañía y el cariño de sus dueños, de los que buscará caricias y mimos constantemente. La soledad no está hecha para el Dogo de Burdeos que necesita vivir junto a aquellos a los que ama. Es por ello que no soportará que sus dueños lo releguen a la simple condición de perro guardián. Para él, su vida es disfrutar de la compañía de sus dueños y contentarlos a todo momento.

Un verdadero atleta

La complexión del Dogo de Burdeos evidencia que se trata de una raza fuerte que necesita constantemente quemar la energía que acumula. Tenerlo atado o encerrado puede perjudicar psicológicamente al animal y convertirlo en un perro nervioso y frágil. El deporte es clave en la vida de esta raza y lo necesita para mantener su carácter en equilibrio. Su lealtad e inteligencia permite poder pasearlo en plena naturaleza sin necesidad de correa. Él acudirá a la llamada de su dueño sin dudarlo. Además, no es un perro que busque peleas, aunque si se ve envuelto en alguna, puede responder con dureza.

Día a día

Es un excelente guardián y, a la vez, un inmejorable compañero. Si en su pasado destacó por su ferocidad –fue utilizado para combatir incluso contra osos y toros- ya mostraba algunas señales de su carácter social y amable que le caracterizan hoy en día. Así, años atrás, fue el escogido por los carniceros para asegurar el transporte de la carne desde el matadero hasta la tienda, ¡y sin probar la carga pese a su voraz apetito!. Una señal inequívoca de su extraordinario sentido de la lealtad y de servicio a su dueño, unos rasgos que una adecuada educación se encargará de potenciar al máximo si se le dispone del entorno adecuado a sus necesidades.

Precauciones por ley

Esta raza está considerada como potencialmente peligrosa, así que su dueño está obligado a obtener una licencia administrativa. Para que la autoridad municipal o estatal la conceda debe ser mayor de edad, no presentar antecedentes penales, disponer de capacidad física y psicológica demostrada para poseer uno de estos animales y tener suscrito un seguro de responsabilidad civil por daños a terceros. Del mismo modo, su dueño debe asumir una serie de obligaciones por su naturaleza de raza peligrosa. Así, al sacarlo de paseo siempre debe llevar encima una copia de la licencia administrativa y de la inscripción del perro en el registro de perros potencialmente peligrosos. Obligado es también el uso de bozal y correa –de al menos 2 metros y no extensible- y, si vive en una zona urbanizada hay que levantar una valla alta que bordee el perímetro de la casa para que no se escape, con rejas que impidan el paso de una mano entre ellas. Todo para evitar cualquier percance potencial.

Necesidades físicas

Un gigantón del calibre del Dogo de Burdeos no tolera las pequeñas dimensiones y las limitaciones de un piso convencional. Es algo que su dueño debe asumir antes de adquirirlo. Esta raza debe vivir en una propiedad con jardín, cuanto más grande mejor, para asegurar su bienestar físico y emocional. Un deportista como el necesita grandes espacios para poder correr y jugar con libertad. En este punto es importante tener en cuenta que necesita salir, como mínimo, un par de veces al día, y lo ideal serían 3 salidas diarias de un mínimo de 20 minutos.

Si su dueño lo considera, puede proporcionarle una caseta, pero debe ser de unas dimensiones acordes al tamaño de este dogo. No obstante cabe recordar que su afable carácter le llevará a seguir a su dueño allá donde vaya y a intentar entrar en la casa de todas las maneras posibles.

Todo un comilón

El Dogo de Burdeos devora, literalmente. Necesita entre 750 y 900 gramos de alimento completo seco, adaptado a las razas gigantes... cantidad que habrá que racionar en varias tomas pues, corre el riesgo de sufrir una torsión de estómago, una distensión o relajación aguda del estómago por la que puede llegar a torcerse sobre sí mismo, y que puede llegar a causar la muerte del animal si no se corrige a tiempo con cirugía.

Un poco de disciplina

El dueño de un dogo de estas características debe saber como tratarlo. Su fortaleza física obliga a que su dueño también esté en buena forma para poder sujetarlo con fuerza y aplicarle una mínima disciplina para lograr armonía en el día a día. Es importante familiarizarle con los visitantes habituales de la casa, acostumbrarle a no ladrar sin razón y, cómo no, a hacer sus necesidades en un lugar adecuado.

Salud

Las apariencias engañan. La musculatura y la rotundez física del Dogo de Burdeos pueden llevar a pensar que se trata de una raza que goza de buena salud. La realidad es, que más bien al contrario, esta raza tiene una salud bastante delicada y no goza de una gran esperanza de vida. Como otros perros de su tamaño, puede padecer displasia de cadera y de codo e, igualmente, acostumbra a tener problemas dermatológicos con bastante frecuencia, por ejemplo la sarna demodécica y la hiperqueratosis. Hay que tener especial cuidado con la torsión de estómago, muy frecuente en perros glotones como éste y con gran amplitud del diámetro torácico. Para evitar problemas, es recomendable distribuir la comida en dos tomas como mínimo y prohibirle hacer esfuerzos físicos importantes tanto una hora antes de la ingesta, como las tres horas posteriores.

Un problema frecuente en esta raza, como en otras de crecimiento muy rápido es la panosteítis, que consiste en una inflamación por exceso de producción de masa ósea en los huesos largos. Se trata de un problema pasajero y que no suele tener consecuencias pero es muy doloroso. Las dietas excesivamente ricas en proteínas pueden favorecerlo. Se puede evitar o minimizar con una dieta equilibrada especial para perros de razas de crecimiento muy rápido.

Otras enfermedades descritas en esta raza pero menos frecuentes son: el hipotiroidismo, las enfermedades cardiacas congénitas y la osteocondrosis.

Cuidados

Higiene básica

El Dogo de Burdeos no requiere de grandes cuidados ni de ningún acicalamiento especial. Dado que tiene un pelaje muy práctico, basta con un par de cepillados vigorosos, a la semana, en el sentido del pelo para acabar con la suciedad y el pelo muerto, sin olvidar la limpieza de orejas, ojos, dientes y arrugas.

Puppy

Hay que comenzar la educación a una edad temprana para que la convivencia sea satisfactoria para ambas partes, premiando su buen comportamiento en un ambiente tranquilo y relajado. Es importante mantenerse pacientes y coherentes en el proceso de educación, sin ejercer ningún tipo de violencia.

¿Sabías qué ...?

Esta raza era muy poco popular fuera de las fronteras francesas hasta que en 1989, un Dogo de Burdeos coprotagonizó, junto a Tom Hanks, la película Socios y Sabuesos. ¡Todo un trampolín a la fama!

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