Gran boyero suizo

Altura:
de 60 a 77 centímetros.

Peso: 50 kilogramos.

Color: fondo negro con manchas brillantes de color amarillo rojizo y blancas situadas de manera simétrica.

Longevidad: de 8 a 10 años.

Características

El más grande de los boyeros tricolores de Suiza es un dechado de virtudes. Tranquilo, leal, dócil, inteligente, afectuoso… parece que los calificativos se agotan para esta raza bondadosa como pocas. Es un perro pastor valeroso y seguro que comenzó ayudando a pastores y vaqueros y hoy puede funcionar como un inmejorable guardián para una vivienda en el campo.

Desciende de los grandes perros de montaña asiáticos que llegaron a la cuenca mediterránea gracias a los fenicios y los griegos. Utilizado en tiempos pasados para transportar mercancías de peso medio con la ayuda de un carrito, la irrupción de los modernos medios de transporte a finales del siglo XIX casi estuvo a punto de acabar con esta raza. Hay que agradecer a Albert Heim y Franz Shertenleib su recuperación y reconocimiento como raza pura en el año 1910.

Su carácter afable le han hecho ayudar a los humanos desde tiempos remotos. Ya los romanos los utilizaban como perros pastores y en sus largas travesías acompañaban a los rebaños de corderos con los que las tropas se autoabastecían. Fue particularmente útil, años después, para transportar productos de consumo. Gracias a unas carretas que empujaban mediante unos arneses fabricados para tal efecto, transportaban en parejas leche fresca a las factorías de queso y de ahí, el queso recién elaborado, a los mercados. Hoy, libre de estas tareas, ejerce sobre todo de perro guardián.

Estándar

Características generales. Tamaño importante. Apariencia armoniosa, robusta y hermosa gracias a la simetría que presenta y al color de su manto.

Cabeza, cara y cuello. Cabeza fuerte sin llegar a ser pesada. El cráneo plano en su parte superior, presenta un surco central no muy marcado. La cabeza es recta hasta antes de llegar al hocico, donde se inclina levemente. Mandíbulas fuertes y de tamaño mediano con labios secos y firmes. Dientes fuertes e incisivos superiores que se cierran en forma de tijera sobre los inferiores. Ojos ni especialmente hundidos ni saltones, de tamaño mediano, y de color variable dentro de la gama del marrón. Su expresión denota atención, inteligencia y fidelidad. Cuello musculoso y fuerte sin atisbo de papada.

Cuerpo. Pecho ancho y fuerte. Dorso recto y notablemente largo y robusto. Riñón ancho y fuerte. Grupa larga, ancha y descendiente. Pelo duro con una longitud de entre 3 y 5 centímetros.

Extremidades. Los cuartos anteriores presentan unos hombros largos, fuertes y oblicuos; así como el brazuelo fuerte y recto. Los miembros posteriores cuentan con unos muslos anchos, fuertes y con una musculatura potente. Los pies son redondos y cortos con los dedos bien cerrados y arqueados.

Carácter

Este bonachón lo tiene todo para cautivar a todos los miembros de la familia. Es un perro de muy buen carácter y muy afectuoso. No genera problemas de convivencia y es capaz de vigilar la casa con la seriedad que la tarea requiere. Responsable, dócil y tranquilo no tarda en ganarse el cariño de todos. Nadie se arrepentirá de haber escogido un Gran Boyero Suizo como animal de compañía y compañero, ¡es casi perfecto!.

El listo de la clase

Esta raza tiene una inteligencia muy desarrollada y muy buena memoria. Si convive con una familia percibirá cuando alguno de sus miembros está ausente gracias a su memoria. Esto le permite recordar sus nombres y ser capaz de, por ejemplo, acudir a buscar a los niños si sus padres los llaman por su nombre. Además, se relaciona a las mil maravillas con los más pequeños de la casa y es un compañero de juegos ideal. Que nadie ose tocar a los niños si está presente el Gran Boyero Suizo o se las tendrá que ver con él.

Comportamiento ejemplar

La educación de este perro no es especialmente dura gracias a su actitud receptiva y su inclinación por el trabajo y por asumir responsabilidades. Tiene una personalidad muy marcada pero con un poco de esfuerzo y firmeza los resultados son espectaculares. Su predisposición al aprendizaje es mayor que en otros perros grandes de montaña o dogos y le encanta ver satisfecho a su dueño, por lo que aceptará cualquier instrucción de buen grado.

Día a día

Es difícil encontrarle defectos a este entrañable gigantón. Su carácter servicial y afectuoso, su tranquilidad y templanza, y su lealtad inquebrantable llenan de serenidad el hogar de quien lo tiene por compañero. Eso sí, no cualquier sitio vale para que este pastor pueda aclimatarse. Necesita espacio suficiente para sentirse libre. Otro 'pero' más: su coste. Este coloso come en proporción a su tamaño, e incluso más. ¿No todo podía ser tan perfecto, no?

Un perro de montaña

Sus orígenes como raza están en Suiza y en sus montañas. Una ciudad, de antemano, es una opción de vida muy desaconsejable para un perro de estas características físicas y con una predisposición tan acentuada a la actividad de cualquier tipo. Un apartamento sería una cárcel para este gigantón con tantas ganas de hacer cosas. Lo ideal para esta raza es vivir en la montaña, pero si cuenta con una propiedad en el campo con un jardín lo suficientemente grande, el Gran Boyero Suizo tampoco echará de menos las verdes montañas suizas. Eso sí, debe darle largos paseos y encomendarle responsabilidades –vigilancia de la casa, de los niños, etcétera.- para que pueda sentirse útil y, en consecuencia, sentirse valorado por su dueño.

Prepare la cartera a la hora de la comida

Estos grandullones de 50 kilogramos de peso siempre están listos para comer. Su dueño debe saber que la manutención de este perro le supondrá un gasto mayor que el de ejemplares de otras razas. Su apetito le puede llevar a ingerir del orden de 1.500 gramos de comida seca diarios. Como es de suponer ante este volumen, los excrementos que genera son de un tamaño más que notable. Hay que andarse con cuidado igualmente por su propensión a la obesidad.

Un estilo de vida saludable

Al Gran Boyero Suizo le mantiene despierto la actividad por lo que su dueño ideal debería ser, al menos, una persona tan activa como él mismo. Le encanta jugar con su dueño para demostrarle sus habilidades así que puede entrenarlo para seguir pistas, tirarle objetos y que vaya a recogerlos y juegos similares. Estará encantado de hacerle ver lo listo que es y lo rápidamente que le entiende.

Cuidados

Salud

Disfruta de una salud de hierro gracias a haberse criado en un entorno duro como lo es el de la montaña. No obstante padece los males que aquejan habitualmente a las razas de perros grandes como son, por ejemplo, la torsión de estómago -para lo que basta con espaciarle las comidas y no permitir que haga esfuerzos inmediatamente antes y después de comer- así como la displasia de cadera, que puede detectarse con facilidad mediante un estudio radiológico de la cadera. Hay que vigilar también su alimentación para evitar que engorde demasiado, dada su propensión a la obesidad.

Higiene básica

No necesita grandes cuidados. Es un perro de montaña, y como tal, no requiere de un cuidadoso acicalamiento ni nada similar. Basta con cepillarle el pelo para eliminar los pelos muertos y, si se desea, untarle un poco de aceite cada quince días para darle brillo al manto.

Puppy

Es un cachorro especialmente tranquilo en comparación con los ejemplares de otras razas y esto puede ser aprovechado por su dueño para comenzar a educarle a una edad muy temprana.

¿Sabías que ...?

No solo fue utilizado como perro de carga para trabajos modestos como la carga de leche o queso en las ciudades sino que también lo utilizó la armada suiza en la Segunda Guerra Mundial como perro de carga y tracción durante la contienda.

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