Gran Spitz

Altura:
de 40 a 50 centímetros.

Peso: 20 kilogramos.

Color: blanco, negro y marrón.

Longevidad: de 12 a 13 años.

Características

No se engañe por el nombre de esta raza. Pese a llamarse Gran Spitz no nos encontramos ante un perro gigante, sino que esta raza recibe este nombre para diferenciarse de sus parientes mediano, pequeño y enano. Hoy en día no es una raza muy frecuente ya que con el tiempo han tenido más éxito sus parientes de menor tamaño como es el caso del Pomerania.

El origen de este perro es muy remoto. Como el resto de razas de la familia de los Spitz, el Gran Spitz procede directamente del Canis familiaris palustres, el también llamado perro de turberas del Neolítico. Las funciones que históricamente han desarrollado los ejemplares de esta raza son muy variadas y numerosas: desde cazar o pescar, hasta guardar las propiedades, tirar de carros o acompañar caballos y carruajes. Como perros domésticos han sido siempre muy valorados y personajes históricos de la talla de Mozart, Zola o Miguel Ángel los tuvieron como mascotas.

La nacionalidad del Gran Spitz fue motivo de agrias disputas entre los especialistas, criadores y aficionados de Alemania y Francia. El primer club de la raza se fundó en Francia en 1955 pese a que los alemanes reclamaban la paternidad de los Spitz. Tuvo que ser la Federación Cinológica Internacional la que mediara en la disputa y diera la razón a los alemanes, otorgándoles la paternidad del Gran Spitz en 1960.

Estándar

Características generales. El pelo del Gran Spitz es su rasgo más destacado y el que le dota de una singular belleza. El abundante subpelo que tiene le mantiene el pelo levantado.

Cabeza, cara y cuello. Tiene la cabeza de tamaño mediano y vista desde arriba, su lado mas ancho, en la parte posterior, se va reduciendo hasta la punta de la nariz de manera que le da una forma de cuña. El hocico es negro, pequeño y redondo, proporcionado a las dimensiones del cráneo. Los ojos son oscuros, bastante grandes y de forma alargada. Están un poco oblicuos y tiene una expresión viva e inteligente. Las orejas son pequeñas, puntiagudas y triangulares. Son de inserción alta y siempre apuntan hacia delante. El cuello es mediano y destaca por el collar con forma de crin que lo cubre.

Cuerpo. El dorso es corto y recto, algo más alto en la parte delantera que en la trasera. Su pecho es bajo y tiene la caja torácica arqueada mientras que el vientre es ligeramente más alto en la parte posterior. El pelo que cubre su cuerpo es corto y compacto en la cara, las orejas, la parte anterior de las patas y de los pies y, en el resto del cuerpo, largo y opulento. No es ondulado ni rizado y su mayor longitud la logra debajo del cuello y de la cola.

Extremidades. Los miembros son medianos y proporcionados al cuerpo, robustos y muy rectos. Las extremidades posteriores están ligeramente acodadas en el corvejón. Los pies son muy pequeños y tienen los extremos redondeados con los dedos arqueados en forma de 'pies de gato'.

Carácter

El peor defecto del Gran Spitz es el gran desconocimiento que hay sobre él por el hecho de ser un perro que en la actualidad no goza de demasiada popularidad. Por lo demás, su carácter lo convierte en un compañero de andanzas perfecto para toda la familia. Tiene una inteligencia muy desarrollada y una predisposición excelente para el aprendizaje. También es de agradecer que se trate de un perro equilibrado y que sepa combinar los momentos de calma y tranquilidad con las ganas de jugar y hacer travesuras. Por otro lado, es un perro alegre y astuto que encaja a las mil maravillas en una familia con niños. ¡Es hora de reivindicar al Gran Spitz!

Un temible guardián

Muchos son los puntos a favor que tiene esta raza para resultar un excelente perro guardián. Es un perro astuto e inteligente. Es valiente. Tiene un tamaño mayor que el del resto de razas del grupo y, lo que es mejor, su pelaje erizado le hace parecer todavía más grande, de manera que ofrece un aspecto más temible a los intrusos. Si un malhechor se lo encuentra de cara y el Gran Spitz le clava la mirada, le disuadirá de sus intenciones rápidamente.

El más disciplinado de los alumnos

Al Gran Spitz le gusta aprender cosas nuevas. Es un perro muy curioso y astuto que disfruta descubriendo cosas nuevas y embarcándose en mil y una aventuras. ¡Y qué aventura más grande que la del saber! Dado que disfruta mucho la compañía de su dueño, le gusta aprender a su lado. Es capaz de aprender con mucha rapidez instrucciones básicas como 'siéntate', 'túmbate' o 'levántate'. A esta audacia le ayudan sus genes ya que sus antepasados fueron, como los caniches, animales de circo, acostumbrados a recibir y asimilar órdenes con velocidad.

Día a día

Necesita su espacio

La convivencia con un Gran Spitz no es en absoluto conflictiva ni problemática. Es un animal que mantiene excelentes relaciones con otros animales domésticos una vez se acostumbra a su presencia. Entre la vida en un piso de ciudad y en el campo, siempre será preferible la opción de vivir en una vivienda rústica ya que se adapta mejor a la naturaleza de este perro. Por otra parte, esta raza de pelaje brillante y abundante no requiere de grandes cuidados aunque sí debe saber que es un pequeño sibarita amante de la buena comida.

La ciudad no es para mí

El Gran Spitz tiene un espíritu totalmente rústico y no se adapta con facilidad a la vida en un piso de ciudad. De esta manera es totalmente desaconsejable vivir en un piso con un Gran Spitz. En caso que sea un amante de los Spitz, es preferible que opte por uno de tamaño pequeño si no puede disponer de un espacio al aire libre donde pueda correr a sus anchas. Y es que este perro necesita de grandes paseos para poder mantenerse en forma. Si tiene una propiedad cerca del bosque, el perro disfrutará adentrándose en el junto a su dueño y persiguiendo los roedores que se crucen en su camino.

Un pequeño sibarita

Al Gran Spitz le gusta comer. Y no cualquier cosa. Este perro es un pequeño sibarita que disfruta saboreando buena comida. No obstante, se recomienda no darle golosinas ni comida extra ya que puede presentar una cierta predisposición a engordar. Su suma calórica diaria no ha de superar las 1.000 kilocalorías. En caso de que su dueño observe que el perro comienza a engordar, debe ponerlo a régimen y obligarle a hacer más ejercicio.

Muy unido a su dueño

Mientras otros perros de tipo nórdico como el Husky Siberiano son dados a escaparse y a vagar por el campo en busca de aventuras aprovechando un descuido de su dueño, el Gran Spitz no tiene tal espíritu aventurero. Le une a su dueño una relación muy estrecha y el hogar constituye para él su espacio natural y de comodidad del que nunca pensará en escaparse. Si sus dueños han salido y le han dejado en casa, su sentido del deber le lleva a asumir la responsabilidad de vigilar la propiedad.

Cuidados

Salud

El Gran Spitz es un perro particularmente longevo que puede llegar a alcanzar una edad muy avanzada. No padece graves problemas de salud aunque sí hay ciertas dolencias que pueden aquejarlos sobre las que conviene estar informados. De esta manera, es relativamente frecuente que los ejemplares de esta raza lleguen a padecer luxación de rótula y posibles afecciones en los ojos -como atrofia progresiva de retina y displasia de retina-. Conviene igualmente vigilar el estado de dientes y encías con regularidad. Como muchas otras razas, también puede padecer cálculos de riñón y problemas cardiacos a medida que envejecen.

Higiene básica

El pelaje del Gran Spitz debe estar siempre sano y brillante. Necesita pocos baños y no es imprescindible acudir a profesionales para mantener su pelo bien cuidado. El pelaje de esta raza necesita tan solo 2 ó 3 cepillados vigorosos a la semana para mantener su aspecto esponjado natural sin enredos.

¿Sabías que ...?

El manto del Gran Spitz es bastante impermeable. Cuando llueve, no tiene que preocuparse de dejar al perro fuera de la casa. Gracias a esta cualidad, su piel no se moja y simplemente llega a notar un ligero frescor.

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