Grifón de Bruselas

Altura:
la altura a la cruz debe ser prácticamente la misma que la longitud del cuerpo.

Peso: dos categorías; hasta 3 kilogramos y de 3 a 5 kilogramos.

Color: bermejo.

Longevidad: de 12 a 16 años.

Características

El Grifón de Bruselas, junto al Grifón Belga y el Petit Brabançon comparten origen común: los tres proceden de los pequeños perros ratoneros que deambulaban por los establos de toda Europa hasta bien entrado el siglo XIX. Dichos animales, como su propio nombre indica, eran los encargados de eliminar ratas y otras alimañas además de guardar las casas y hacer compañía con un coste de mantenimiento prácticamente nulo. En Bélgica a este tipo de perros se les valoraba mucho, y a lo largo del ya mencionado siglo XIX fue en esta nación donde se ocuparon y preocuparon de mejorar estos grifones de establo a partir de cruces con razas extranjeras -Carlino y King Charles Spaniel preferentemente-.

La historia del Grifón de Bruselas no es demasiado antigua en relación con otras razas. Hay cinólogos que afirman que en algunos cuadros de Jan van Eyck, aparece el Grifón como animal invitado, pero otros afirman que los canes que aparecen en dichas pinturas pertenecen, probablemente, a otras razas. De cualquier modo, la posible existencia del Grifón algún siglo antes de la datación oficial de su aparición tiene aún otro apoyo, una pintura del siglo dieciséis de Jacobo de Empolien en la que el artista retrata un enano de la corte de Enrique III de Francia con unas mascotas del monarca, entre los que se encuentran varios pequeños perros con las características del Grifón.

Dado que las características actuales de la raza derivan del esfuerzo de los criadores por establecer un estándar y que dichos esfuerzos son fechables en el último cuarto del siglo XIX, lo más probable es que razas como el Affenpincher, los terrier y los ya mencionados Carlino y King Charles Spaniel hayan participado en la apariencia actual de los pequeños rateros de pelo duro -grifón significa 'pelo duro'- que transitaban por los establos de Bruselas en los años precedentes a su reconocimiento oficial como raza.

El Club du Griffon Bruxellois fue fundado en Bélgica en 1880, tras lo cual se compiló un estándar inicial. La primera exposición canina con categorías dentro de la raza se celebró en el Club en 1883. En 1888, los aficionados al Grifón y al Schipperke se unieron para formar un club conjunto y en 1892 un Grifón de Bruselas obtuvo el gran triunfo, convirtiéndose en el primer campeón belga de esta raza. En los inicios del siglo XX el Grifón de Bruselas empezó a ser evaluado según su peso en las dos categorías que tiene en la actualidad: hasta 3 kilogramos y entre 3 y 5 kilogramos.

Estándar

El Grifón de Bruselas es un perro pequeño, de cuerpo corto y rechoncho y de cabeza grande y redonda. Sus orejas son pequeñas, de inserción alta y caídas hacia delante. Tiene las cejas muy pobladas, un mostacho debajo de la trufa, barba y mechones en las mejillas. Su pelo es áspero, tosco y de un color rubio rojizo. Es muy llamativo porque tiene una expresión casi humana.

Cabeza. Es la parte más característica del cuerpo ya que es bastante grande comparada con el cuerpo. Es ancha y redonda con la frente abultada. Está provista de pelo duro y desgreñado que alrededor de los ojos alcanza una mayor longitud, igual que en la nariz, las mejillas y el mentón, dando la sensación de ser un adorno capilar más que su disposición natural. La trufa es negra y se encuentra al mismo nivel que los ojos, que son muy grandes, redondos, negros, bien separados y algo saltones, con las pestañas largas y los párpados bordeados de negro. La mandíbula inferior se curva hacia arriba sobrepasando la mandíbula superior y los dientes se presentan bien implantados, rectos y uniformes. Las orejas son de implantación alta, bien separadas, pequeñas y caídas hacia delante.

Cuerpo. La longitud del cuerpo es casi igual a la altura a la cruz, lo cual da un pequeño perro cuadrado y corpulento. El cuello, de longitud mediana, se arquea ligeramente hasta se fundirse con los hombros en un todo armonioso. La cruz, ligeramente prominente da paso a una espalda recta, corta y fuerte. El lomo es corto y musculoso sin apenas relieve, y la grupa amplia, plana y, a veces, levemente inclinada. El pecho es amplio, descendiendo hasta los codos. La cola es de inserción alta, al margen de que los ejemplares, quizá por ese descaro y desparpajo que los hizo famosos, suelen llevarla erguida motu proprio. El pelo es duro, desgreñado, espeso, semilargo y de color bermejo –rojizo- con algún detalle de negro, en algunos casos, en el adorno de la cabeza.

Extremidades. Tanto los miembros anteriores como posteriores se presentan bien separados, paralelos y con una buena estructura ósea. Los hombros tienen una angulación normal y los codos permanecen bien pegados al cuerpo. Los miembros posteriores presentan características semejantes con los corvejones bien inclinados. Los pies son redondos, pequeños y sin desviaciones. Los dedos juntos sin estar pegados y las almohadillas gruesas y muy oscuras. Las uñas negras bien pigmentadas.

Carácter

Este pequeño perro de compañía es inteligente, equilibrado, alerta, altivo, muy apegado a su propietario y muy vigilante. No es temeroso, ni agresivo. El adorable y pequeño Grifón es muy sensible, se siente más cerca de lo seres humanos que de los animales de su propia especie.

Paciente con los niños

Es muy observador, curioso, espabilado y juguetón, por lo que se lleva genial con los niños a condición de que no lo traten como un muñeco; lo que a veces puede parecer inevitable, sobre todo, en el caso de los ejemplares toy. Lo que sí es cierto es que nunca perderá la paciencia y sabrá estar a la altura de las circunstancias.

Inteligencia viva

Es un perro fácil de educar gracias a su viva inteligencia. También es extremadamente afectuoso, tranquilo y siente un gran apego por su familia. Algunos pueden ser ruidosos pero esta tendencia se debe más al aburrimiento y a la soledad. Posee una combinación única de descaro, dignidad e inteligencia, por no hablar de un travieso sentido del humor. En resumen: se trata de un perro grande en un envoltorio pequeño.

Seguro de sí mismo

A pesar de su tamaño, está lleno de confianza en sí mismo y buen humor, carece de miedo y tiene una gran determinación. Suele llevarse bien con otros animales, y rara vez parece temer enfrentarse a perros mucho mayores que él.

En general, el Grifón es un pequeño perro alegre, cariñoso y adaptable que siempre adora a sus propietarios, aunque puede mostrar un poquito de timidez con los desconocidos o al estar en un entorno extraño.

Día a día

Es un perro que se siente muy seguro de sí mismo y no siente temor ante animales mayores, por lo que, si se pasea por lugares donde haya otros perros que sean de más envergadura que él, habrá que vigilarlo para asegurarse que no se envalentone y se quiera enfrentar a ellos, con la posibilidad de que pueda llegar a sufrir daños.

Apto para apartamentos pequeños

Al ser un perro pequeño, el Grifón de Bruselas se adapta bien a la vida de un piso o un apartamento en la ciudad, por más reducido que éste sea, pero necesita y, sobre todo agradece, pasear por el campo con total libertad.

Necesita disciplina

Para ellos es muy importante la disciplina. Hay que mostrar firmeza y enseñarle quién marca los límites, ya que si no se le educa bien puede desarrollar malos hábitos. Suelen llevarse bien con los demás animales, incluidos los gatos. Con los niños se lleva de maravilla siempre y cuando estos no lo incomoden en exceso, ya que tiene muy desarrollada su autoestima y se sabe dueño del espacio y de la situación.

Ejercicio moderado

No aguantan bien los ejercicios demasiado bruscos como el ir a buscar y traer cosas. Para mantenerlo en forma basta con uno o dos paseos al día sin importar la distancia recorrida ya que son unos grandes andarines. También son grandes guardianes, a pesar de su tamaño, por su vivacidad e inteligencia.

Dieta

Su manutención no es cara: el equivalente de 100 a 150 gramos diarios de alimento completo seco es más que suficiente para mantenerlos en plena forma.

Cuidados

Salud

El Grifón de Bruselas es un perro pequeño y resistente pero, como sucede con todas las razas, las enfermedades pueden afectarles, así que siempre es buena idea ser consciente de los problemas a los que son más propenso y mantener un buen calendario de visitas al veterinario para chequeos periódicos ya que pueden presentarse casos de paladar hendido, golpes de calor -soportan mal las altas temperaturas-, problemas oculares, distiquiasis, -o pestañas anormales-, atrofia progresiva de retina y cataratas, hernias umbilicales, luxación rotuliana o la enfermedad de Legg-Perthes -una necrosis de la cabeza femoral, generalmente hereditaria, que se inicia con una cojera que acaba en una posible osteoartritis-. Acudir a la consulta veterinaria al primer signo de cojera es lo más prudente para evitar consecuencias más graves.

Higiene básica

Los cuidados del Grifón son escasos en relación con otras razas, incluso de perros pequeños como ellos. El pelo prácticamente no se le cae y no necesita de mucho cuidado en ese aspecto, aunque si se le cepilla diariamente el pelo se le mantiene radiante, limpio y sin enredos. La barba que le cae desde el hocico es aconsejable limpiarla después de cada comida. Y, por supuesto, un baño cada vez que se haga necesario.

También, al ser una raza de pelo duro, pueden ser acicalados con la técnica del stripping que consiste en arrancar con la mano y la ayuda de una cuchilla parte del pelaje duro para mantenerlo siempre con buena calidad y rigidez.

Mención aparte merecen los ojos, que deberían permanecer siempre limpios de suciedad y secreciones y, ante la menor alteración en ellos -un arañazo, una úlcera o una secreción no habitual-, solicitar consejo veterinario sin demora.

¿Sabías que...?

Existe una historia interesante sobre un tipo de perro de la región de Yorkshire conocido como 'perro de peón'. Alrededor de 1873, un perro de este tipo fue enviado por un tratante de esta región a Bélgica. Tan grande era la demanda en Bélgica, que este tratante se hizo con todo perro similar que pudo encontrar, y los envió a ese país. Más adelante, en 1898, cuando se había desarrollado en Gran Bretaña el interés por los Grifón importados, ese mismo tratante los vio y estaba convencido de que no eran ni más ni menos que los descendientes de los 'perro de peón' que él había exportado.

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