Groenlandés

Altura:
de 55 a 60 centímetros.

Peso: 30 kilogramos.

Color: amplia variedad de colores -tanto unicolores, como particolores-.

Longevidad: máximo 13 años.

Características

El Groenlandés –también llamado Husky del este de Groenlandia- es una de las razas nórdicas más antiguas que existen y ya hay noticias de su existencia en el año 1784. Es un perro resistente y perfectamente adaptado a los rigores del invierno ártico, donde acostumbra a arrastrar los trineos de los esquimales sobre los infinitos desiertos blancos del Ártico.

Los orígenes del Groenlandés están en las migraciones que emprendieron los pueblos esquimales del norte de Siberia a través del estrecho de Bering en dirección a Alaska y más adelante a los archipiélagos árticos y Groenlandia. Para una expedición de tal envergadura, se hicieron acompañar de perros resistentes antepasados directos del husky siberiano o del laika ruso. Tras múltiples cruces entre estos perros nórdicos, el Groenlandés saltó a la palestra como raza genuina y diferenciada.

El futuro del Groenlandés no parece amenazado gracias a que en su Groenlandia natal se ha prohibido la importación de perros extranjeros, de manera que los hipotéticos cruces que puedan acabar por desvirtuar la raza parecen poco probables. De esta manera, no correrá la misma suerte que su vecino, el Husky del oeste de Groenlandia, que acabó por desaparecer tras múltiples cruces con perros importados y debido a una grave epidemia que acabó con la raza.

Estándar

Características generales. Es un Spitz polar que tiene un cuerpo musculoso y macizo, así como una altura considerable.

Cabeza, cara y cuello. Tiene el cráneo ancho y algo abovedado, con el stop pronunciado sin parecer caído. Su hocico tiene forma de cuña. Es fuerte y ancho en la base para ir afilándose progresivamente hacia la nariz sin resultar puntiagudo. Tiene los labios finos y apretados, unas potentes mandíbulas y unos dientes muy fuertes que se cierran en tijera. Los ojos son normalmente oscuros y oblicuos. Tiene una mirada franca y sin miedo. Las orejas son relativamente pequeñas, de forma triangular, y redondeadas en sus extremos. El cuello es bastante corto y muy fuerte.

Cuerpo. La altura a la cruz es ligeramente inferior a la longitud del cuerpo que presenta una musculatura muy notable. El pecho es ancho y el dorso recto, con los riñones anchos y rectos y la grupa algo caída. Por lo que respecta al pelo, tiene un doble manto, con un subpelo suave y denso, y el pelo recto, prieto y áspero. En la cabeza y las patas es bastante corto, mientras que en el cuerpo es abundante y largo, sobre todo hacia la cola.

Extremidades. Tanto los miembros anteriores como los posteriores son perfectamente rectos –vistos desde delante y desde detrás- con unos músculos fuertes y huesos pesados. Tiene los codos libres pero pegados al cuerpo y los corvejones anchos y fuertes. Sus pies son gruesos, fuertes y redondeados, con unas uñas y suelas bastante fuertes.

Carácter

Tranquilo pero con mucha energía

Tremendamente resistente y dinámico, el Groenlandés es un perro dócil y sociable con el hombre y acaba por convertirse en un inmejorable compañero. Ofrece, por un lado, un carácter tranquilo y amistoso y, por otro lado, la energía y dinamismo que se le exigen a un buen compañero de viaje. ¡Recuerde que es un perro acostumbrado a arrastrar trineos por los inhóspitos parajes árticos! Su dueño debe de tener un estilo de vida que se ajuste a las necesidades físicas de este grandullón del norte para que pueda desarrollarse en total plenitud.

Un portento de la naturaleza estable y comedido

Quizá porque los esquimales acostumbraban a dejarlo a la intemperie soportando temperaturas extremas –es capaz de soportar un frío de hasta -50º y un calor de hasta 35º- el carácter de esta raza es particularmente estable y tranquilo. Pocas cosas disturban a este perro. Una de ellas: los perros de otras razas. Se integra en jaurías con facilidad pero solo si en ella los perros son de su misma raza. No trate de engañarlo. Posee un olfato muy agudo que detecta si está ante verdaderos Husky del este Groenlandia o más bien ante unos impostores.

Un niño grande

Puede que haya tenido que atravesar grandes extensiones de tierra helada en sus periplos por el Círculo Polar Ártico pero, hoy en día, cuando se ve a un Groenlandés entre niños, se aprecia que tiene un espíritu infantil y tremendamente juguetón. Las relaciones que establece con los niños son inmejorables y se convertirán en grandes amigos. No obstante, evite que le fastidien demasiado ya que tiene una personalidad muy marcada y puede convertirse en un 'gruñoncete'.

Día a día

Necesita espacio

Este gran perro del norte no puede asumir el rol de mero animal de compañía. Necesita intensamente grandes extensiones de tierra donde poder correr y quemar energía, ya que es un atleta consumado. La vida en la ciudad, de esta manera, es inconcebible para un ejemplar de esta raza. Si su dueño es un amante de los deportes de invierno, con una casa en la montaña, preferentemente en un clima algo frío, no lo dude, el Groenlandés es su perro.

Amante de la vida en la montaña

Un Groenlandés esta genéticamente diseñado para soportar temperaturas extremas, no solo las mas frías, sino también cálidas, ya que tolera bien hasta los 35º. Su entorno óptimo es, sin lugar a dudas, el campo, preferiblemente la montaña. Necesita imperiosamente correr y la vida en un piso le resultaría una auténtica pesadilla. Por esta razón, si está pensando en ser dueño de un Groenlandés y vive en la ciudad... es preferible que opte por otra raza más adaptable a la vida urbanita. Un Groenlandés no está hecho precisamente para la vida en la ciudad.

El pescado era la base de su dieta

Dado que convivía con esquimales en las duras tierras árticas, el pescado fue durante siglos la base de su alimentación. ¡Podía llegar a comer hasta un kilogramo diario de pescado! Hoy en día la ración diaria recomendada de comida seca que este animal necesita debe rondar los 600 gramos, aunque si ha quemado mucha energía se recomienda doblarla o, incluso, triplicarla.

De una lealtad fuera de toda duda

El Groenlandés es una raza que demuestra una lealtad insospechada hacia el hombre. Se relaciona muy bien con los humanos y cuando reconoce a uno de ellos como su dueño, acepta su autoridad de muy buen grado. Ahora sí, debe ser firme y claro con sus órdenes. Este perro es muy inteligente y también capaz de detectar la inseguridad de su dueño, lo que puede acabar por deslegitimar su autoridad. Para evitarlo, emplee frases cortas y claras, dichas con rotundidad, y utilizando un término diferente para cada situación. El Groenlandés necesita de la relación dominante-dominado para llegar a buen puerto en su día a día con el hombre, en realidad, algo así como la relación que tendría un perro salvaje en la naturaleza con el jefe de su manada. No es un buen perro de vigilancia y defensa debido a que es incapaz de mostrar hostilidad o agresividad hacia los seres humanos.

Cuidados

Salud

El Groenlandés no es una raza particularmente longeva, aunque puede llegar a los 12 años de edad. Esta relativamente corta esperanza de vida no quiere decir que sea un perro con una salud frágil, más bien al contrario. Se trata de una raza muy resistente y que no padece enfermedades de manera habitual. Se ha descrito cierta predisposición a sufrir cataratas. Cuando se introdujo en Europa sí se vio afectado por la enfermedad de Carré (moquillo canino). En aquella época se desconocía la causa de la enfermedad que causó una gran epidemia y mortalidad en esta raza. Por suerte hoy en día se puede prevenir el moquillo canino con una adecuada vacunación, en ésta y en todas las razas.

Higiene básica

Un perro tan rústico como el Groenlandés no necesita de acicalamiento y sus cuidados son muy sencillos, algo que, sin duda, agradecerá su dueño. De esta manera, con un cepillado a fondo semanal basta para mantener su pelaje limpio y sano. Para desenredar el pelo se aconseja utilizar un peine metálico de púas largas.
En climas cálidos deberemos dedicar más tiempo al cepillado cuando llegue la época de muda, en la que debemos retirar todo el subpelo lanoso que le ha protegido del frío en invierno.

Puppy

Es aconsejable acostumbrar al cachorro de Groenlandés a recibir su cepillado semanal. Si no le acostumbra desde pequeño, de mayor puede oponer resistencia.

¿Sabías que ...?

El Groenlandés ha acompañado a algunos de los exploradores más conocidos de la historia en algunas de las expediciones mas arriesgadas. De esta manera, ejemplares de esta raza acompañaron al aventurero estadounidense Peary, que alcanzó el Polo Norte en 1909, o también al noruego Amundsen o al francés Varigas, que cruzó el Gran Norte en 1982 de Groenlandia a Alaska.

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