Husky siberiano

Altura:
de 50 a 60 centímetros.

Peso: de 15 a 30 kilogramos.

Color: permitidos todos los colores desde el negro hasta el blanco puro. Es común una variedad de marcas en la cabeza, incluyendo muchos patrones llamativos no encontrados en otras razas.

Longevidad: de 10 a 14 años.

Características

El Husky Siberiano es un perro de trabajo oriundo del Este de Siberia, como su nombre indica. En sus orígenes fue criado por la tribu Chukchi de esta remota zona de Rusia, que lo utilizaron durante muchos años como perro de compañía, para pastorear a los ciervos, arrastrar los trineos y preservar el calor corporal de los niños.

El enorme parecido del Husky Siberiano con el lobo no es una simple apariencia, ya que mantiene cierto parentesco real con él del que aún conserva ciertas características morfológicas y de comportamiento. Algunos expertos del tema afirman que los ejemplares de Husky tienen sangre lupoide entre un 50% y un 75%.

El Husky Siberiano llegó a Alaska a principios del siglo XX y éste fue el pistoletazo de salida a la enorme popularidad que hoy en día tiene en todo el mundo. Su carácter dócil y trabajador y su fuerza como perro de trineo hicieron que se ganase la admiración de los amantes de los perros.

Estándar

Características generales. Tamaño mediano, osamenta moderada y proporciones equilibradas. Tiene una expresión vivaz y alerta, pero también amable.

Cabeza, cara y cuello. Tiene el cráneo de tamaño mediano y proporcionado al cuerpo, ligeramente redondeado en su parte superior y adelgazándose gradualmente desde su punto más amplio hacia los ojos. El stop está bien definido, el hocico es de tamaño mediano y la trufa generalmente negra, gris o de color hígado. Los labios están bien pigmentados y apretados y los dientes cierran en una mordida de tijera. Los ojos son almendrados, moderadamente separados y muy poco oblicuos, de color pardo o azul. Las orejas, por su parte, son de tamaño mediano y de forma triangular, colocadas muy cerca una de la otra, y de implantación alta en la cabeza. Son gruesas y bien cubiertas de pelo. El cuello es de tamaño mediano, arqueado y lo lleva con porte erguido cuando camina.

Cuerpo. La espalda es recta y fuerte, con una línea superior nivelada desde la cruz hasta la grupa. El lomo es tenso y delgado, más estrecho que la caja torácica y ligeramente levantado. El pecho es profundo y fuerte y las costillas están bien arqueadas desde la espina dorsal, pero aplanadas a los lados para permitir mayor libertad de movimiento. El pelo del Husky siberiano es doble y de un largo mediano.

Extremidades. De pie y visto desde el frente, los miembros anteriores se observan moderadamente separados, paralelos y rectos, al igual que los posteriores si se observa al perro desde atrás. Los pies son ovalados, de tamaño mediano, compactos y bien cubiertos de pelo entre los dedos y las almohadillas que son duras y bien acojinadas.

Carácter

El Husky siberiano es un excelente compañero para la familia. Pese a estar acostumbrado a vivir en manada, se ha adaptado con facilidad a la vida en un hogar y se desvive por complacer a su dueño. No obstante, es también algo testarudo y bastante independiente, no cabe esperar de él una total sumisión ni un torrente de afecto en forma de perro pegado a las faldas de su dueño. Esta raza es heredera de perros fuertes criados en las superficies heladas de la estepa siberiana y mantiene un punto de orgullo que hay que tener en cuenta.

Un perro guardián tranquilo con un curioso ladrido

El Husky siberiano puede hacer las veces de perro guardián de forma correcta y sin que su dueño deba preocuparse por sus reacciones. Este perro no es agresivo y rara vez llega a morder a alguien, aunque sea intruso o un desconocido para él. Su arma radica en la intimidación que consigue gracias a su imponente figura. Además, y esto es un punto a su favor a la hora de la convivencia, su ladrido es poco agudo y corto, sin llegar a resultar molesto.

Afectuoso sin resultar pegajoso

El dueño de un ejemplar de Husky Siberiano no debe esperar un perro que se desviva en muestras de afecto y cariño. No obstante, esto no significa que no desee recibirlas o que sienta indiferencia por su dueño. Más bien al contrario, se trata de un perro que necesita de la calidez y el afecto de su dueño pese a que no sea especialmente expresivo. Es recomendable no dejarlo solo demasiado tiempo ya que realmente requiere de afecto continuo. ¡Quién nos lo iba a decir de este grandullón!

Día a día

Procedente de las inhóspitas tierras heladas de Siberia, esta raza requiere de un dueño que sepa satisfacer sus instintos y estilo de vida. Acostumbrado a vivir en manada, el Husky es capaz de adaptarse a la vida en familia con facilidad, siempre que su dueño sepa darle el afecto que necesita para, de esta manera, ganarse su respeto. No entenderá las incoherencias así que siempre hay que ser consecuente.

Además, se tiene que ser consciente de las necesidades de ejercicio que esta raza requiere y proporcionarle los medios para satisfacerlas. No se le puede tener encerrado en un piso de 90 metros cuadrados por muy tranquilo que sea. Éste no es el hábitat idóneo, ni de lejos, para esta raza.

Necesita canalizar su energía

Este animal acumula una gran cantidad de energía que debe eliminar a través del ejercicio físico. La vida sedentaria no le va, le entristece y puede, además, convertirlo en un perro obeso por culpa de la inactividad. De esta manera, se hace imprescindible proporcionarle las herramientas para que pueda desfogar toda esa energía. Un paseo diario no es suficiente, por lo que su dueño debe ser consciente de las necesidades particulares del animal antes de adquirirlo. Si se le condena a la inactividad, puede adoptar un carácter más irascible y desequilibrado y destrozar objetos de la casa.

Buen apetito

El Husky Siberiano es buen comedor y no hace ascos a ningún tipo de comida. Sus necesidades alimenticias varían según su tamaño, el nivel de actividad y su sexo. Los machos necesitan entre 1.250 y 1.500 kilocalorías diarias mientras que las hembras entre 1.050 y 1.350 -más o menos una ración de un ejemplar que lleve una vida sedentaria está en unos 450 gramos de pienso-. Estos valores serían los apropiados para aquellos ejemplares que viven en un clima templado y que no están destinados a ejercer trabajos de tiro o carga. En todo caso, una comida seca de calidad es idónea para esta raza.

Es normal que los huskies que vivan en climas muy cálidos, en verano, pierdan un poco el apetito debido a que no toleran demasiado bien el calor intenso, sobre todo, si es húmedo.

Peligro de huida

Esta raza, pese a necesitar del afecto de su dueño en su día a día, retiene aún un carácter algo independiente. Este rasgo de su personalidad, unido a su enorme resistencia física, que le lleva a ser capaz de recorrer kilómetros y kilómetros sin agotarse, hace que sea una raza proclive a la huida, sea voluntaria o involuntaria. Y es que puede ocurrir que, atraído por algún tipo de rastro, el perro comience a caminar y caminar hasta desorientarse y ser incapaz de hacer el camino de regreso. Por esta razón, es aconsejable acotar el terreno donde el Husky se mueva a sus anchas y no perderlo de vista.

Cuidados

Salud

Generalmente, esta raza goza de muy buena salud y bastante longevidad, ya que vive normalmente entre diez y catorce años. Los problemas de salud más habituales que puede padecer son referentes a la vista –cataratas, atrofia progresiva de retina, distrofia corneal y glaucoma principalmente- así como determinadas alergias y casos de cáncer en animales ya más ancianos. La habitual displasia en la cadera, que se suele dar en perros de gran tamaño, no es muy frecuente en esta raza.

Se recomienda al menos una revisión ocular al año en esta raza.

Higiene básica

El Husky es un perro con mucho pelo, por lo que el principal cuidado que requiere es el cepillado regular de su tupido pelaje. A la hora de bañarlo no hay que confiar en su resistencia al frío y es preferible no bañarlo con agua fría si no hace suficiente calor ya que, pese a que no es un animal que enferme con facilidad, podría resfriarse por el contraste de temperatura y porque debido a su pelaje doble, puede tardar mucho tiempo en secarse.

Puppy

Desde cachorro, el Husky Siberiano ya da muestras de su temperamento y su energía. El dueño de un perro de esta raza debe ser consciente de sus necesidades ya desde bien pequeño, puesto que su nivel de actividad puede acabar con la paciencia de cualquier primerizo.

Es conveniente socializarle desde cachorro con niños para que, de esta forma, sus relaciones futuras con ellos sean excelentes.

¿Sabías que ...?

Gracias al Husky Siberiano se consiguió frenar una epidemia de difteria en la ciudad de Nome, en Alaska, en 1925. El suero era insuficiente en la ciudad para atender a todos los afectados, una situación que se complicó debido a una gran tormenta que impedía el despegue del avión para transportar la medicina. De esta manera, la solución vino gracias a una manada de ejemplares de esta raza que atravesaron el estrecho de Bering y llevaron el suero necesario a Nome en tan solo 127 horas.

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