King Charles Spaniel

Altura:
de 25 a 30 centímetros.

Peso: de 3,6 a 6,3 kilogramos.

Color: varias tonalidades. Negro y fuego; tricolor; blenheim -fondo blanco perla y manchas de un color castaño-; ruby -unicolor rojo castaño-.

Longevidad: de 9 a 14 años.

Características

Divertido y entrañable, el King Charles Spaniel ha sido durante siglos el perro favorito de la nobleza y la alta burguesía británica que veían en él una mascota tierna y afectuosa ideal como animal de compañía. Con el paso de los años, este pequeño spaniel fue sustituido en orden de preferencia por otros perros como el caniche y el pequinés, lo que supuso un declive en su popularidad.

El King Charles Spaniel era en sus inicios, allá por el siglo XIV, un spaniel de caza bastante popular en Gran Bretaña. Dos siglos después, la dulzura y la amabilidad que siempre le han caracterizado le convirtieron en un perro de adorno muy apreciado por los nobles que se lo colocaban en su regazo para reconfortarse. Muy importante en el desarrollo de la raza fue el papel que jugó el rey Carlos II. El monarca recibió una pareja de epagneuls japoneses que cruzó con la raza británica y comenzó a llamar a las crías nacidas King Charles Spaniels. Así arrancó la historia de esta raza que fue la niña de los ojos de la nobleza hasta la irrupción del caniche y el pequinés.

En la época victoriana, y debido a los imperativos de la moda que reinaba en aquel momento, la raza sufrió dos notables modificaciones anatómicas que resultaron en un empequeñecimiento del animal y un achatamiento de su rostro. En la década de los 20 del siglo XX un grupo de criadores se opuso a esa tendencia y decidió recrear la raza original, de mayor tamaño y hocico largo, con lo que crearon una nueva raza: el Cavalier King Charles.

Estándar

Características generales. Apariencia refinada y aspecto general compacto y recogido.

Cabeza, cara y cuello. El perro tiene la cabeza bastante grande en comparación con el resto del cuerpo y particularmente abovedada. Sus mejillas no son lacias bajo los ojos, más bien llenas. Tiene el hocico grande y las fosas nasales muy abiertas, con una nariz corta y respingona. La mandíbula inferior es particularmente ancha. Los ojos son grandes y oscuros y se sitúan bastante separados, con los párpados horizontales que encuadran bien los ojos. Su expresión es francamente agradable. Las orejas, muy largas y con flecos, son de inserción alta y cuelgan hacia las mejillas. El cuello es medianamente largo y bien perfilado lo que le da un toque altivo y elegante.

Cuerpo. Tiene el pecho ancho y muy profundo, con el dorso corto y recto. El pelo que recubre el cuerpo del King Charles Spaniel es lacio, largo y sedoso y, en algunos casos, con una ligera ondulación.

Extremidades. Los miembros anteriores son cortos, rectos y musculosos, lo que le permite tomar impulso con energía. Los hombros son oblicuos y los codos se sitúan hacia la caja torácica, ni hacia dentro ni hacia fuera. La articulación de la rodilla es particularmente angulosa y sus corvejones son bien descendidos y perfilados. Vistos desde atrás, no se tuercen ni hacia dentro ni hacia fuera. Los pies son compactos y muy peludos, con unas almohadillas muy duras.

Carácter

Si la nobleza lo adoptó como animal de compañía es por algo. El King Charles Spaniel es un perro extremadamente cálido y afectuoso, y particularmente educado y refinado. No es extraño pues que causara sensación entre la alta sociedad. Es un perro que no atosiga ni molesta, sabe comportarse a la perfección y, al mismo tiempo, es un perro muy ligado a su dueño, al que profesa un cariño incondicional y respeta por encima de todo.

Un temperamento especial

Su carácter afable y su suave temperamento hacen que este perro se acerque más a las mujeres que a los hombres. No obstante, tampoco es que rehuya al sexo masculino. Ahí está su creador, el rey Carlos II que les profesó auténtica devoción, pero sí que su temperamento les hace sentirse más cercanos a las mujeres que disfrutan, desde hace muchos siglos, teniéndolos en el regazo, con la calidez que su suave pelo les proporciona.

Un deportista reconvertido

Los antepasados del King Charles Spaniel estaban ligados a la caza y aún quedan restos de su pasado como sabueso en su manera de ser. Pese a que su estilo de vida se haya refinado desde que se convirtió en uno de los perros más queridos por la alta sociedad, aún necesita correr y dar paseos para desfogarse. Tiene una complexión robusta y le gusta dar largos paseos. No obstante, vigile. Con el tiempo ha perdido parte de sus aptitudes físicas y si va a recorrer una distancia larga a pie o en bicicleta es preferible transportarlo en una cesta o una mochila.

Día a día

La alta sociedad de la época no podía estar equivocada. Su suave temperamento, su fácil mantenimiento, su tranquilidad y educación, el afecto que transmite… la convivencia con un ejemplar de King Charles Spaniel es muy fácil y no da problemas. Se adapta con facilidad al entorno en el que viva su dueño. No se deje engañar por su apariencia esnob y el amor que le profesaban años atrás reyes y princesas. Este perro no es para nada caprichoso y muestra siempre un cariño y una lealtad inquebrantables. El día a día en compañía de un perro de estas características… ¡es tan fácil!

Sin problemas de convivencia

Este pequeño dandy da muestras de una educación muy refinada y de unos modales exquisitos. Innato o aprendido, lo cierto es que el carácter del King Charles Spaniel facilita mucho la convivencia ya que no genera problemas de ningún tipo. Incluso es un animal sociable no solo con sus congéneres sino también con animales de otras especies, como gatos o conejos. Es más; puede llevarlo consigo a hoteles o restaurantes sin temor de que pueda ocasionar algún problema o ponerle en algún aprieto.

No necesita grandes lujos

Antaño vivió en grandes y suntuosos palacios, pero eso no quiere decir que este perro necesite de un ambiente lujoso para poder desarrollarse normalmente. Le basta una casa medianamente confortable –aconsejable con alfombras y moqueta mullidas- para sentirse a gusto. Si no, le basta con el regazo de su dueño. No hay mayor placer para este perro que acurrucarse entre los brazos de su dueño, dejarse acariciar y quedarse dormido.

Poco comedor

Este dandy no destaca precisamente por su apetito. Más que comer, el King Charles Spaniel picotea, dando muestras de un apetito de lo más frugal. Su ración diaria de comida seca puede rondar los 100 gramos. Si en lugar de en un piso, vive en una casa con jardín donde quema mas energía, aumente la ración si así lo indica su veterinario. Haga lo contrario si le detecta cierta tendencia a engordar.

Cuidados

Salud

El King Charles Spaniel puede alcanzar hasta los 14 años de edad, de manera que es un perro con una esperanza de vida bastante elevada. No suele padecer graves problemas de salud. Sin embargo, es muy sensible a la humedad y hay que secarlo si ha estado expuesto a la lluvia o a la hierba mojada. Por otro lado, sus grandes ojos pueden ser blanco de infecciones con cierta facilidad, al igual que sus orejas, debido a los pelos largos que las recubren y taponan sus conductos auditivos.

Entre las enfermedades hereditarias que pueden afectarle están: displasia de cadera, síndrome obstructivo de vías aéreas de los perros braquicefálicos, luxación de rótula, displasia de cadera, queratoconjuntivitis seca, valvulopatía mitral y siringomielia -un problema del cerebro y médula espinal que puede causar dolor y parálisis-.

Higiene básica

El King Charles Spaniel es muy valorado por su apariencia física y su elegancia, de manera que no la descuide. No requiere de grandes cuidados pero sí debe cepillarle el pelo en el sentido del mismo pelo al menos una vez por semana para eliminar los pelos muertos y la suciedad. Requiere baños más frecuentes que otras razas porque su pelo se ensucia bastante.

Puppy

La educación de este perro es relativamente fácil. Su personalidad y su inteligencia lo convierten en un perro que aprende con rapidez. Si comienza a educarlo desde cachorro, el proceso será aún más rápido y divertido.

¿Sabías que ...?

Al tratarse de un perro que frecuentaba los salones reales de los siglos XVII y XVIII, ha aparecido en numerosos cuadros. Uno de ellos es Los favoritos de la reina, una obra del británico Edwin Landseer, en la que retrató a la reina Victoria con dos ejemplares de King Charles Spaniel.

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