Laekenois

Altura:
de 58 a 62 centímetros.

Peso: 30 kilogramos.

Color: leonado con rastros de carbonado sobre todo en el hocico y en la cola.

Longevidad: de 10 a 15 años.

Características

Este gran guardián de pelaje rizado es el más rústico de los pastores belgas –junto con el Tervueren, el Groenendael y el Malinois- y pese a tener un pasado como perro ovejero, fue un habitante habitual de los palacios europeos. De hecho, su nombre procede del palacio de Laeken, donde nació y cumplió a la perfección su cometido de pastor.

Los orígenes de este perro pastor, como los del resto de pastores belgas, hay que buscarlos en los nacionalismos del siglo XIX que llevaron a los diferentes países europeos a crear sus propias razas de perros pastores, por aquel entonces muy heterogéneos. Esta raza en particular fue la favorita de nobles y príncipes, siendo el predilecto de la reina Henrietta de Bélgica. Hoy, esta raza es la menos común de las cuatro que conforman el grupo de perros pastores belgas y, curiosamente, está mucho más extendido en Francia y en los Países Bajos que en su Bélgica original. De todas las variedades de pastores belgas, ésta ha sido la última en ser reconocida oficialmente por la AKC -American Kennel Club-.

Se trata de un perro original que despierta la curiosidad de la gente al ver a un pastor con un pelaje tan rizado y de apariencia tan suave. Sin embargo, el Laekenois no muestra una especial inclinación ante los desconocidos y se muestra impasible ante los piropos y los comentarios amables de la gente que se cruza en su camino. Lo suyo es ser perro guardián.

Estándar

Características generales. Tamaño mediano y proporciones muy armoniosas. Musculoso y ágil en sus movimientos.

Cabeza, cara y cuello. Cabeza medianamente larga y bien perfilada. Cráneo de anchura media y con un hocico aproximadamente de las mismas proporciones. Frente aplastada. Mandíbula muy desarrollada con dientes blancos, fuertes y regulares, implantados con solidez a la mandíbula. Ojos almendrados y moderadamente grandes, ni muy prominentes, ni muy hundidos. Son de color marrón con párpados rodeados de negro. Mirada franca, despierta e inteligente. Orejas triangulares, rectas y erguidas de una longitud proporcionada a su tamaño. Cuello suelto y algo alargado con una musculatura muy desarrollada que evita la papada.

Cuerpo. Potente pero no pesado. Tiene el pecho ancho pero profundo y bajo, y el vientre medianamente desarrollado. El pelo es duro, abundante e hirsuto y tiene una textura muy agradable gracias al subpelo lanoso.

Extremidades. Los miembros anteriores deben moverse paralelamente al eje longitudinal del cuerpo. Tiene los antebrazos largos y musculosos. Los miembros posteriores son potentes y se mueven en el mismo plano que los anteriores. Cuenta con unos muslos anchos y notablemente musculosos. Las piernas son largas y anchas, también musculosas, y se acodan correctamente en los corvejones. Los pies difieren los anteriores –más redondeados- de los traseros –más ovalados-.

Carácter

Es un perro guardián excepcional y siempre está alerta ante cualquier posible peligro que pueda acontecer. Valiente, vigilante y con un sentido de la responsabilidad muy desarrollado, es particularmente receptivo a recibir instrucciones y aceptará de muy buen grado su adiestramiento. Es un perro muy dinámico que detesta la vida sedentaria y necesita hacer ejercicio físico continuamente, al igual que jugar para mantenerse en forma.

Ansias de aprender

El Laekenois lleva siglos acompañando al hombre en diferentes menesteres. A la hora de adiestrarlo presenta una predisposición fuera de lo común. Su docilidad y carácter voluntarioso lo convierten en el perfecto alumno ya que disfruta mostrando a su dueño las habilidades que ha aprendido. Los largos paseos que necesita realizar para mantenerse en forma no le resultarán complicados: el Laekenois responde perfectamente a las llamadas de su dueño y nunca buscará peleas con otros perros. Una vez adiestrado, este pastor se comporta como todo un caballero.

Un instinto protector de primera

Su pasado como perro pastor de rebaños ha conformado en el Laekenois un potente instinto de protección que ejerce sobre sus dueños y su familia. Ya que no puede 'trabajar' como perro pastor, vuelca sus esfuerzos en proteger el hogar que le ha acogido. Un gesto curioso que demuestra el carácter protector de esta raza es, cuando se dan largos paseos en su compañía, ver como intenta agrupar al 'rebaño' o como se lanza sobre aquel que se frena y le anima a continuar. El Laekenois está siempre pendiente de toda la familia.

Día a día

Este excelente guardián está acostumbrado a vivir a la intemperie y no requerirá de grandes cuidados, así que su dueño puede estar tranquilo por esa parte. Cuanto más desgreñado esté este grandullón, más guapetón resulta. Ahora sí, el dueño de un Laekenois tiene que estar pendiente de que el perro tenga un espacio lo suficientemente grande para poder quemar toda la energía que atesora. Encerrarlo en un piso es totalmente desaconsejable.

Evitar conductas agresivas

El Laekenois es una raza dotada de una personalidad muy fuerte. Eso no quita que sea reacio al adiestramiento, más bien al contrario, acepta de muy buen grado el aprendizaje de nuevas instrucciones. Ahora bien, si su dueño descuida su educación u opta por dejarlo a su suerte encerrado en la caseta en lugar de fomentar su socialización con el resto de miembros de la familia, es probable que pueda llegar a adoptar un carácter agresivo. Esta raza necesita sentir la presencia de su dueño así que si se opta por una caseta, debe sentirle cerca regularmente.

Todo un tragaldabas

Un animal de estas características necesita una alimentación acorde a su tamaño. La ración diaria de comida seca debería rondar los 700 gramos pero para este grandullón quizá no sea suficiente y acostumbre a pedir comida cuando vea a la familia en torno a la mesa. Su dueño debe recriminárselo para enseñarle a comportarse cuando la familia está comiendo y aprenda a no molestar.

Asombrosamente fácil de mantener

Así es este pastor belga. Su dueño agradecerá los pocos cuidados que su compañero de aventuras necesita. Su rizado pelaje no requiere ningún tipo de acicalamiento, cuanto mas áspero parezca, más bonito resultará. Habrá que cepillarle el pelo para eliminar pelos muertos y administrarle un antiparasitario.

Cuidados

Salud

Se trata de una raza con una constitución de hierro y muy buena salud. Y es que su pelo duro le hace soportar la humedad y demás inclemencias meteorológicas. Tan solo se ve afectado por las típicas dolencias que aquejan a los perros de gran tamaño como, por ejemplo, las torsiones de estómago. Para prevenirlas, conviene dividir la comida del día en dos raciones y controlar que el animal no haga grandes esfuerzos antes o después de haber comido. Algunas enfermedades hereditarias a las que los perros de esta raza están predispuestos con un riesgo medio son la displasia de cadera, la displasia de codo y las cataratas.

Higiene básica

No hay que perder mucho el tiempo acicalando a este perro, con un buen cepillado a fondo semanal estará radiante, pero si lavarlo convenientemente de manera regular con especial atención en ojos, orejas y almohadillas. No hay que olvidar que en unas excelentes condiciones higiénicas, un perro tiene mayor esperanza de vida. También es interesante recordar que no se debe nunca cortar el pelo a esta raza, ya que puede tardar años en volverle a crecer.

Puppy

 

Ya de cachorro, el Laekenois demuestra su facilidad para aprender. Con pocos meses, puede comprender instrucciones sencillas como '¡Túmbate!', '¡Siéntate!' o '¡Levántate!' y su dueño irá asombrándose con sus rápidos progresos a medida que crezca.

Si es un perro que tiene que convivir con niños en el futuro, es fundamental que se socialice y se críe con ellos desde cachorrito.

¿Sabías que ...?

El Laekenois es pariente directo del Perro de Picardía, un campesino de gran tamaño –entre 60 y 65 centímetros de altura y entre 25 y 30 kilogramos de peso- que en tiempos remotos llegaba a pelear a muerte contra los lobos para defender a los corderos. A punto de desaparecer años atrás, hoy es un perro guardián al estilo del Laekenois.

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