Lakeland Terrier

Altura:
de 37 centímetros.

Peso: de 7 a 8 kilogramos.

Color: variable. Negro y fuego, azul y fuego, rojizo, rojizo grisáceo, azul o negro.

Longevidad: de 12 a 16 años.

Características

De las madrigueras a las pasarelas. Ésta ha sido la evolución que ha experimentado desde sus orígenes a la actualidad el Lakeland Terrier. De perro de caza acompañando a jaurías de sabuesos en la caza del zorro ha pasado a ser uno de los perros más admirados y premiados en los concursos caninos gracias a su elegante presencia, alegria y expresión vivaz.

Procede de la norteña región inglesa de los Lagos, en Cumberland, y en el pasado era conocido también como Cumberland Terrier, Westmorland Terrier, Coloured Working Terrier, Fell Terrier o Patterdale Terrier. No hay consenso sobre si se trata de una forma moderna del viejo Black and Tan Terrier o, si por el contrario, es el resultado del cruce de diversas razas de terrier. Sea como fuere, a principios del siglo XX comenzó a participar en exposiciones y concursos caninos sin obtener, en sus primeras incursiones, unos resultados demasiado esperanzadores. Los especialistas de la época lo consideraban dotado de un físico vulgar.

La raza fue reconocida en 1921 y aceptada como tal por la AKC -American Kennel Club- en 1934.

Más adelante llegó el momento de resarcirse. El Lakeland Terrier comenzó a ser cada vez más apreciado y a partir de la década de los 30 su presencia en exposiciones y concursos ya comenzaba a causar sensación. De sus años de éxito ha quedado para la posteridad la figura de un ejemplar llamado Stingray, el único hasta la fecha que ha conseguido la llamada 'doble corona', tras ganar en los Crufts de Londres y en Westminster en Nueva York. Stingray llegó a copar las portadas de los periódicos de su tiempo.

Estándar

Características generales. Compacto y bien proporcionado. Rápido en sus movimientos y dotado de una expresión particularmente viva.

Cabeza, cara y cuello. Cabeza armoniosa con un cráneo plano y bien dibujado. Mandíbulas potentes y hocico de color negro, ancho, sin ser excesivamente largo. Los ejemplares de manto marrón tienen el hocico de este mismo color. Dientes bien colocados con un perfecto articulado en tijera. Ojos de color marrón, bien claro o bien más oscuro. Orejas moderadamente pequeñas en forma de V que no están implantadas y no quedan ni demasiado altas ni demasiado bajas. Cuello bien perfilado con un ligero arco y sin papada.

Cuerpo. Pecho moderadamente estrecho, dorso fuerte y bastante corto, con el riñón bien sujeto. Pelo duro, denso y resistente gracias a su genética de perro de caza rústico, perfecto para estar a la intemperie.

Extremidades. Miembros anteriores rectos y dotados de una osamenta sólida. Los posteriores son fuertes y musculosos con unos muslos largos y potentes y corvejones bajos y rectos. Tiene los pies pequeños, compactos y redondos con unas almohadillas bastante duras.

Carácter

A su encanto natural –reconocido en concursos y exposiciones- hay que sumarle el carácter eminentemente travieso e inquieto de todos los terriers, lo que le forja una fuerte personalidad y un carácter alegre y amistoso. El Lakeland es un perro muy seguro de sí mismo y le gusta ser el centro de atención sin llegar a suponer un incordio. Asimismo, su osadía y valor le convierten en un excelente perro guardián que no dudará en atacar a quien ose invadir la propiedad.

Todo un dandy

El Lakeland Terrier tiene un porte y unas características físicas que le han hecho merecedor de numerosos reconocimientos en los círculos de aficionados y especialistas del mundo canino. Pero no todo el mérito recae simplemente en su belleza. Su arrojo, simpatía y seguridad en sí mismo le han catapultado como uno de los perros con más encanto sobre la pasarela. El Lakeland sabe que tiene potencial, ¡y también cómo sacarle partido!

No sin mi dueño

Tanto reconocimiento y premios a la belleza podrían haberle convertido en un auténtico engreído. Afortunadamente no es así. La seguridad que tiene en sí mismo no está reñida con el afecto y cariño que necesita de sus dueños. Que nadie espere un perro particularmente independiente. Al Lakeland le encanta la compañía y aborrece quedarse solo en casa, por lo que es una raza muy apropiada para los que, por trabajo, por necesidad, o por gusto, pasan mucho tiempo en casa. Este pequeño travieso es muy afectuoso y divertido, y le gusta poder compartirlo con su dueño.

Día a día

Un pequeño dandy como éste, y pese a su historial como cazador de zorros, hurgando en madrigueras y revolcándose por el barro, hoy requiere de un acicalamiento regular para estar impoluto. Su viveza y dinamismo le hacen también necesitar un buen espacio abierto donde poder jugar y correr en plena libertad. ¡Cuidado con dejarse embaucar por este seductor! Es fácil caer rendido a sus encantos, pero no hay que ceder a ninguno de sus caprichos. Conviene educarle con firmeza para que tenga clara la posición que ocupa en el hogar.

Riguroso en su educación

Tanta atención puede acabar siendo contraproducente. Es agradable tener un perro tan bonito como un Lakeland y que la gente lo aprecie, pero no hay que dejar que esta singularidad pese más que la firmeza a la hora de su adiestramiento. Hay que ser especialmente estricto con esta raza, combinar autoridad con complicidad y afecto, pero ser firme a la hora de hacerle ver quien manda en la casa. Tiene un carácter algo celoso y puede molestarle que se acaricie a otros perros en su presencia e, incluso, que se bese a los niños. Hay que enseñarle que él no está por encima de los niños.

Un juguetón que no come en exceso

A pesar de su carácter inquieto y nervioso, siempre husmeando de un lado a otro, el Lakeland no come demasiado, así que su dueño puede respirar por ese lado, ya que no le supondrá un coste excesivo. Unos 150 gramos de comida seca diaria serán suficientes para que este juguetón pueda mantener su intenso ritmo de actividad.

¿Vivir en la ciudad? Sí, pero…

Un Lakeland puede adaptarse a la vida en la ciudad pero echará de menos irremediablemente corretear por el campo y husmear todo aquello que se le cruce. Esta curiosidad innata la saciará observando la vida urbana desde el balcón. No obstante, es mucho más aconsejable que su dueño viva en el campo ya que es el entorno más apropiado para esta raza. Allí podrá satisfacer del todo sus ganas de conocer mundo. Hay que tener cuidado si tiene parterres o un jardín muy delicado, ya que el Lakeland disfruta haciendo agujeros.

Cuidados

Salud

Dado que se trata de un terrier, tiene las enfermedades que normalmente aquejan a estos ejemplares.

Entre las enfermedades hereditarias más frecuentes en esta raza encontramos varias patologías oculares como cataratas, distiquiasis -pestañas que crecen hacia dentro del ojo y pueden dañar la córnea- y luxación de cristalino -el cristalino o lente del ojo, tiene tendencia a desplazarse de su localización hacia la cámara anterior o posterior del globo ocular-, todas ellas se pueden corregir con cirugía.

También se ven afectados con cierta frecuencia por la enfermedad de Legge-Perthes, que consiste en un desarrollo anómalo de la cabeza del fémur durante el crecimiento que produce dolor y cojeras severas de la extremidad afectada, pero que se puede resolver fácilmente con cirugía.

Por último, otra enfermedad hereditaria poco frecuente pero grave que algunos ejemplares de esta raza pueden padecer es un problema relacionado con la coagulación de la sangre llamado enfermedad de Von Villebrand. Esto se tiene que tener en cuenta, por ejemplo, antes de una cirugía.

Higiene básica

Requiere de un acicalamiento regular para mantener un aspecto inmejorable. Así, se le practica el corte de pelo a mano o con una navaja. El cuerpo, los hombros, los muslos y la parte posterior se rapan por completo. No así los miembros, que deben mantener su habitual aspecto cilíndrico como si fueran unos postes y los pies cortados en forma de pies de gato. La cabeza requiere de un especial cuidado, ya que el cráneo, las sienes, las mejillas, las orejas y la parte interna del cuello deben raparse... pero no las cejas y la barba. No hay que dejar una separación muy evidente entre estas zonas rapadas y las que no lo están.

Puppy

Ya de cachorro suele disfrutar de la compañía de los seres humanos. También puede congeniar con niños, siempre después de realizar una adecuada socialización y de protegerlo de tirones de la cola o de otras manipulaciones bruscas. ¡Todo tiene un límite para el pequeño Lakeland!

¿Sabías que ...?

Su pecho estrecho le permite colarse con facilidad y agilidad por las madrigueras donde se esconden zorros y tejones. Una vez mete la cabeza en la madriguera, ¡el resto del cuerpo va, simplemente, detrás!

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