Lhasa Apso

Altura:
25 centímetros.

Peso: de 5 a 7 kilogramos.

Color: gran diversidad de colores: dorado, arena, miel, gris oscuro, pizarra, ahumado de varios colores -negro, blanco, castaño-.

Longevidad: de 15 a 18 años.

Características

Elegante y sereno, el Lhasa apso procede del techo del mundo, de las altas planicies del Tíbet. Sin duda, su rasgo más destacado, el que le dota de una gran singularidad, es su larguísimo pelo que lo cubre adoptando una melena lisa de lo más característica. Este aspecto tan particular le ha llevado a convertirse en un perro muy popular en Estados Unidos.

El origen de este perro no conduce a malentendidos. Sin ninguna duda, procede del lejano Tíbet, de ahí su nombre –Lhasa es la capital del territorio y apso significa cabra en tibetano-. En un entorno tan hostil como es el de la meseta tibetana, este pequeño perro que puede parecer frágil o delicado, ejerció de infalible guardián en la morada del mismísimo Dalai Lama. De hecho, los monjes tibetanos consideraban que este can era la reencarnación de los mismos lamas y solían llevar incluso a los cachorros, que tienen el tamaño de una manzana, como amuletos para expulsar a los malos espíritus.

Adorado por los tibetanos, posteriormente ha ido ganando fama y aceptación por todo el mundo. En este proceso fue fundamental el papel jugado por el Dalai Lama, que regaló una pareja de ejemplares de Lhasa apso a los famosos cinófilos Cutting, que hicieron prosperar la raza al otro lado del Atlántico. Prueba de su tremenda popularidad es el hecho de que ya en la década de los 50 nacían alrededor de 30.000 cachorros de Lhasa apso cada año.

Estándar

Características generales. Perro armonioso y robusto de abundante pelaje. Apariencia alegre y segura con un temperamento siempre alerta.

Cabeza, cara y cuello. Cráneo bastante estrecho y medianamente huidizo hacia atrás sin ser totalmente liso pero sin llegar a tener forma de domo o manzana. Toda la cabeza está completamente cubierta de abundante pelo que le cae sobre los ojos, que son oscuros y sin tenerlos salidos sí están salidos hacia fuera. Las orejas son colgantes y están cubiertas de un abundante pelo con flecos. Si el extremo de estos flecos es más oscuro que el resto es considerado una buena cualidad. El hocico es negro y no debe ser cuadrado. El cierre de los dientes es en tijera. Por lo que respecta al cuello, es fuerte y cubierto por una crin densa que es siempre más abundante en el macho que en la hembra.

Cuerpo. Su cuerpo es proporcionado y compacto, más largo desde la punta del hombro hasta la punta de la nalga que si se mide la cruz. Las costillas están bien formadas y su línea dorsal es perfectamente recta. La zona lumbar, por su parte, es fuerte. El pelo que lo recubre es largo, abundante y liso, sin ser sedoso o lanoso. El subpelo, por su parte, es particularmente tupido.

Extremidades. Miembros anteriores rectos y cubiertos de abundante pelo. Los hombros están bien inclinados y los miembros posteriores son musculados y bien desarrollados, con una buena angulación. Los corvejones son paralelos vistos desde atrás y no están demasiado juntos. Los pies tienen la forma de 'pies de gato' con almohadillas firmes y pelo en el espacio interdigital.

Carácter

El carácter del Lhasa apso tiene muchas características que se podrían atribuir a su origen tibetano. Es un perro muy tranquilo y prudente que puede permanecer durante mucho tiempo sentado estáticamente sin más. Esta actitud –que puede hacer pensar a su dueño que su mascota está en plena meditación- es muy propia de esta raza. No espere un perro nervioso y pegajoso. El Lhasa apso es un perro ciertamente bastante independiente y reservado que odia los ruidos y los cambios profundos en su entorno. Una persona de carácter tranquilo y relajado es, sin duda, el dueño perfecto para este perro.

Educado y tranquilo

El Lhasa apso no se muestra demasiado afectuoso con los desconocidos. Tampoco es un perro demasiado pegajoso, pero no debe su dueño llevarse a engaños por estos rasgos de su carácter, típicamente oriental. El Lhasa apso, pese a parecer un perro autosuficiente y orgulloso, es muy sensible y agradece el afecto de sus dueños. Que no esté constantemente pidiendo comida y caricias no quiere decir que no les gusten, sino que se trata de un perro educado y tranquilo que no quiere molestar a sus dueños.

Aborrece los ruidos y la gente nerviosa

Si su estilo de vida es marcadamente urbano, le gusta hacer fiestas en casa y es un adicto al móvil, quizá debería pensar en adquirir otro tipo de perro. El Lhasa apso viene del remoto Himalaya y no acaba de acostumbrarse al ajetreo y distracciones de la vida moderna. Los ruidos del tráfico, de los teléfonos móviles o la gente muy nerviosa son totalmente contraproducentes para este pequeño melenudo. En cambio, un entorno tranquilo y relajado, ya sea en la ciudad o en el campo, favorecerán que el perro pueda desarrollar su carácter y personalidad en plenitud.

Día a día

La convivencia con un Lhasa apso es muy fácil siempre que su dueño lleve un estilo de vida relajado que se adapte a las necesidades de esta raza. Por su independencia puede parecer frecuentemente un gato en lugar de un perro, pero no dude que el Lhasa apso sabe reconocer el cariño que le entregue su dueño. Pese a su tranquilidad y aparente pasotismo, es un perro que busca a su dueño si no lo encuentra por la casa y que cumple con nota cuando se le encomienda ejercer de guardián. Además, no requiere de grandes cuidados, pese a lucir una melena tan elegante como la que le caracteriza.

Fácilmente adaptable

Aunque el Lhasa apso proceda de las lejanas alturas de la meseta tibetana, es un perro que se adapta con facilidad a cualquier entorno. Si su dueño vive en un piso, no debe padecer por el perro. Le encanta la vida en un apartamento pero, eso sí, debe disponer de un espacio –aunque sea un almohadón- para su uso exclusivo. También le encanta pasear en compañía de su dueño, pero se recomienda que tampoco le haga recorrer duros caminos de montaña con barro y charcos ya que la limpieza posterior puede ser una tarea bastante dura.

Poco comedor

Quizá por su origen tibetano y su mentalidad oriental, quizá simplemente por sus características físicas, el Lhasa apso es un perro que no necesita de un gran presupuesto en lo que a comida se refiere. Basta con una ración diaria en torno a los 150 gramos de comida seca.

Muy audaz

Este perro tiene olfato de detective. Observa y registra todo cuanto ve y luego es capaz de echar en falta cualquier objeto que se haya movido de su sitio. A sus excelentes aptitudes como perro guardián hay que sumar su particular olfato y su excepcional oído. El Lhasa apso es capaz de 'leer entre líneas' gracias a la entonación que emplee su dueño. De esta manera, es capaz de saber como comportarse con un determinado invitado en función del tono que haya empleado su dueño en el momento de recibirle.

Cuidados

Salud

Seguramente el aire puro del Himalaya haya condicionado la genética de este pequeño guardián. Entre las pocas enfermedades hereditarias que le pueden llegar a afectar se encuentran: entropión -los párpados se doblan hacia la córnea-, queratoconjuntivitis seca -el ojo no fabrica lágrima-, hipoplasia cortical renal -malformación de los riñones- y luxación de rótula.
Se ha de prestar especial atención a los ojos, que son su verdadero punto débil.

Higiene básica

La higiene del Lhasa apso, sin llegar a resultar cara, si requiere de bastante tiempo. De esta manera, cada día hay que desenredarle el pelo, cepillárselo y, finalmente, peinárselo con esmero y dedicación. No abuse de los baños. Basta con que reciba uno cada mes y siempre hay que peinarlo antes de meterlo en el agua.

Puppy

No es un perro particularmente nervioso, ni siquiera de cachorro. Ahora bien, conviene que la relación dueño-perro se trabaje desde muy pequeño educando al cachorro de una forma coherente y paciente.

¿Sabías que ...?

Este perro tiene un olfato fuera de lo común que le permite detectar avalanchas de nieve antes de que se produzcan. Gracias a este fantástico don, el Lhasa apso participó junto al sherpa Tensing en la conquista del Everest en 1953 del neozelandés Hillary.

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