Pastor de Bérgamo

Altura:
60 centímetros a la cruz.

Peso: de 32 a 38 kilogramos.

Color: suele presentarse en dos tonalidades; gris, con algunas manchas negras o blancas, y leonado claro.

Longevidad: de 13 a 15 años.

Características

El Pastor de Bérgamo, o Bergamasco, es un perro ovejero, un conductor de ganado lanar que, aunque no lo parezca, mantiene lejanos vínculos de sangre con perros más aristocráticos ya que al parecer -no hay documentación histórica que lo acredite con total fiabilidad-, procede de los grandes molosos traídos de Persia hacia occidente por fenicios y griegos hace más de dos mil años. Aunque también puede que proceda del Dogo del Tibet y que hubiese llegado a Europa a través de las incursiones que durante el medievo hicieron en el continente algunas tribus asiáticas.

El Bergamasco era, quizá, la variedad de ovejero más extendida en Italia y una de las más antiguas, aunque cayó en el olvido más absoluto hasta que a finales del siglo XIX y principios del XX se encontraron algunos ejemplares en el Valle de Bérgamo, donde los pastores de montaña poseían animales de pura raza trabajando y reproduciéndose como habían venido haciendo desde tiempo inmemorial; esta circunstancia motivó su denominación.

Aunque los orígenes del Pastor de Bérgamo son sin duda muy remotos -se sabe que perros de características similares recorrieron Europa acompañando a los ejércitos romanos y los colonos que ocupaban los territorios ocupados por éstos-, no hay documentación histórica fiable salvo la de la memoria de los pastores del valle donde fueron hallados. Estos pastores, cuentan en sus ancestrales narraciones historias y leyendas de ejemplares llenos de coraje y valor que eran capaces de ahuyentar a manadas enteras de lobos dejándose la vida por proteger al rebaño.

Aunque su relación con los grandes molosos parece establecida, la morfología del Pastor de Bérgamo atiende a estructuras lo suficientemente primitivas como para pensar que proviene de una época anterior a la llegada de los perros persas a Europa. De lo que no cabe ninguna duda es de que esta raza está en la génesis de otras muchas razas de perros ovejeros de los que pueblan el continente, tal vez por la diseminación que de ellos hiciera el pueblo romano en sus conquistas.

Se sabe que en el siglo XIV, en su zona de origen, el Bergamasco era el perro ovejero por antonomasia. En los cuatro siglos siguientes experimentó un gran crecimiento debido a la importancia de la ganadería ovina como fuente de recursos, pero a partir del siglo XVIII, con el nacimiento de la revolución industrial, el pastoreo va remitiendo y la raza entra en declive hasta casi la extinción. En 1890, Paolo Cornaggia realiza un primer intento de selección para preservar la raza cuando aún era denominada con el genérico y poco definitorio nombre de 'perro de montaña'. En 1949 se fundó la Sociedad de amantes del perro pastor Bergamasco y, a mediados de los años cincuenta del pasado siglo XX, se establece el estándar oficial de la raza.

Estándar

Es de constitución mediana, aspecto rústico, cubierto de pelo abundante en todas las partes del cuerpo; robusto, bien proporcionado, cuadrado, es un caminador resistente y buen trotador. Su buen carácter, determinación, inteligencia, moderación y paciencia, hacen de él un perfecto perro guardián y de compañía, apto para los usos mas variados.

Cabeza. Es voluminosa y en forma de paralelepípedo, con el cráneo ancho y los arcos superciliares marcados. Los ojos, siempre cubiertos por sus mechones de pelo, son grandes, ni saltones ni hundidos, con el iris marrón, de tonalidad más o menos oscura según el color del pelo, tienen una expresión dulce, apacible y atenta que sus largas pestañas y el borde de negro de sus párpados ayudan a resaltar. Las mandíbulas están muy desarrolladas y articuladas en tijera y con la dentadura bien alineada. El hocico es negro y notorio con los orificios nasales muy abiertos. Las orejas, de inserción alta y semi caídas, son de tejido muy delicado y flexible y en forma triangular; el pelo que las cubre es suavemente ondulado y acaba en un flequillo ligeramente puntiagudo.

Cuerpo. El cuerpo posee un cuello robusto, sin asomo de flacidez o de papada y recubierto de un collar de pelo tupido, se une armoniosamente a un tronco macizo de espalda rectilínea ancha y bien musculada tiene el pecho ancho y bien enarcado en su descenso hacia los codos. A partir del esternón el perfil inferior se levanta muy levemente hacia el vientre, que es, por tanto, poco elevado. La línea de la espalda es recta, aunque ligeramente elevada a la altura de la cruz, con la región lumbar bien unida a ella y a la grupa, que es ancha, robusta, bien musculada y oblicua. La cola, bien insertada en el último tercio de la grupa, es gruesa y robusta en la raíz y se va adelgazando paulatinamente hasta llegar al extremo final; está cubierta de pelo ligeramente ondulado y muy abundante. El manto es largo y fuerte, con onduladas y enmarañadas matas que le confieren su particular aspecto de 'rastafari'.

Extremidades. En conjunto, las extremidades, tanto las anteriores como las posteriores, vistas de frente y perfil, están bien aplomadas y se adaptan perfectamente al tamaño del perro. Son fuertes, robustas y musculosas. Los brazos son macizos y bien constituidos, y los muslos son largos, anchos, con el borde posterior ligeramente convexo y con las caras laterales del corvejón bien anchas y musculadas. Los pies, de forma ovalada -pies de liebre-, tienen los dedos apretados y arqueados, y recubiertos de pelo incluso entre los dedos; las almohadillas son finas, pigmentadas en negro, y las uñas curvadas, duras y del mismo color que las almohadillas.

Carácter

El Pastor de Bérgamo es un perro profundamente bueno, respetuoso, fiel, sabio, trabajador, inteligente, de mucha memoria, valiente y adaptable a un lecho rústico.

Muy equilibrado

Su terquedad de perro de montaña es reducida con un amo enérgico que sepa imponerse. Este magnífico perro ovejero reúne en sí todas las dotes particulares del guardián de rebaños: es fuerte, valeroso, muy dócil con el propietario, de gran inteligencia, sumamente equilibrado y capaz de enfrentar el peligro sin vacilación. Si los animales o las personas que se le han confiado parecen correr algún riesgo, no duda en hacer valer toda su fuerza y valentía.

Dulce y afectuoso

También como perro de compañía se distingue por su dulzura y por el afecto que ofrece a sus amos, además de mantener una muy buena relación con los niños y con otros perros.

La tarea de crianza realizada por los pastores italianos en un ambiente natural muy duro y aislado geográficamente ha dado el fruto de una raza robusta y sana, de alimentación moderada, psíquicamente equilibrada y de viva inteligencia, con dotes naturales que pocos perros poseen. El mantenimiento a lo largo de los siglos de sus condiciones morfológicas y psíquicas ha hecho que los pastores continúen sirviéndose de ellos para la conducción de sus rebaños. Actualmente, y con un mínimo adiestramiento, también se les asignan labores como perro policía y de salvamento y rescate.

Dosifica sus fuerzas

Un detalle muy interesante sobre el carácter del Bergamasco es que no le gusta perder el tiempo. Esta es una raza de trabajo, de pastoreo, una labor que ha desempeñado a lo largo de los siglos y que domina de un modo ejemplar. También saber ser un buen guardián, por eso no le gusta nada que le asignen alguna tarea que no considere de utilidad. Y, sin duda, sabe distinguir entre lo útil y lo que no lo es.

Día a día

Su austeridad hace que el Pastor de Bérgamo se adapte a las condiciones de vida más duras y dispares. Su hábitat ideal es el campo, si se trata de un lugar montañoso mejor que mejor, aunque un jardín amplio con una caseta acorde con su tamaño le bastará para sentirse feliz, siempre y cuando se le someta a unas buenas dosis de ejercicio que le permitan dar rienda suelta a su instinto trotador.

Un buen competidor de agility

Su inteligencia, necesidad de hacer ejercicio y su gusto por ser útil lo convierten en un magnífico competidor de agility. El entrenamiento no supondrá para él ningún problema, más bien al contrario, lo esperará con ganas y tratará de no decepcionar a su dueño para que se sienta más que orgulloso de él.

Necesita espacio

Llevan muy mal los espacios pequeños y reducidos por lo que no son recomendables como animales de compañía en apartamentos y pisos. Eso no quiere decir que con un buen adiestramiento y un buen régimen de ejercicio no pueda llegar a adaptarse.

Dieta

No es remilgado a la hora de comer. Una dieta equilibrada, con mayor aporte calórico en las épocas de mayor desgaste energético lo mantendrá dispuesto a dar lo mejor de sí mismo. Le bastará con una ración diaria situada entre los 450 y 600 gramos de pienso seco diario.

Cuidados

Salud

El manto del Bergamasco es abundante y compacto, lo que le mantiene perfectamente protegido contra la lluvia y el frío, pero, como todos los perros, necesita visitas periódicas al veterinario para comprobar su estado de salud. A pesar de que se ha de tomar esta precaución, el Bergamasco es un animal resistente y saludable del que no se conocen enfermedades hereditarias propias a la raza; lo cual no es óbice para que pueda enfermar de cualquier afección genérica al común de los perros.

Higiene básica

 

Hay que revisar orejas y ojos semanalmente para comprobar que se encuentran en perfectas condiciones.

El pelo del Bergamasco no necesita un cuidado particular. Los mechones que caracterizan la raza se empiezan a formar a partir del año y es mejor no manipularlos aunque sí es necesario separarlos con las manos sin desenredarlos. La base de los mechones debe ser ancha y hay que estirarlos para que se alarguen hacia abajo. Los baños frecuentes no le sientan nada bien. Más de dos lavados por año pueden eliminar la grasa natural que le recubre pelo y protege la piel. No hay que cortar el pelo salvo en casos excepcionales, previamente indicados por un experto, y siempre hay que hacerlo dejando unos mechones de entre tres y cinco centímetros. Es muy importante no cepillar el pelo mientras este mojado. Una vez seco, se le puede cepillar la barba y el mechón sobre los ojos.

¿Sabías que ...?

El Pastor de Bérgamo presenta cierto parecido con el Pastor de Brie, lo que desata una cierta y divertida polémica sobre el origen de ambos pues hay quien sostiene que el Bergamasco se originó del Briard y viceversa.

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