Pequeño Lebrel italiano

Altura:
de 32 a 38 centímetros.

Peso: un máximo de 5 kilogramos.

Color: se presenta en negro, gris pizarra e isabelino -amarillo-.

Longevidad: de 12 a 14 años.

Características

El Pequeño Lebrel italiano, Galgo italiano, Italian Greyhound o PLI, es el lebrel más pequeño que existe y hunde las raíces de su origen en lo más profundo de la Historia, unido siempre a los destinos de la aristocracia.

En 1956 el esqueleto de un perro similar al Pequeño Lebrel italiano fue encontrado en Saqqarah -necrópolis principal de la ciudad de Menfis-, en la tumba de Heir–Net, reina de la primera dinastía hacia el año 3000 a.C. Su llegada a Italia sigue siendo una incógnita, aunque lo más probable es que fenicios y griegos, que mantenían un estrecho contacto con el pueblo egipcio, acabasen por importarlo a Europa.

Su presencia en la Península Itálica puede certificarse desde antiguo ya que los arqueólogos, como en el caso de Egipto, encontraron en las ruinas de Pompeya, en medio de la lava solidificada, los restos de un Pequeño Lebrel. Asimismo puede contemplarse en el museo Pío Clementino de la ciudad del Vaticano la estatua a tamaño natural de un lebrel, que data del siglo I a.c. En fechas más cercanas a nosotros puede constatarse la presencia del PLI en las cortes europeas medievales: existe un fresco en el que aparece un ejemplar de esta raza a los pies de Felipe el Hermoso, Eduardo I de Inglaterra y el Papa Benito X; también en la colección de seis tapices de La Dama y el Unicornio -manufactura flamenca de finales del siglo XV- el lebrel está presente, así como en las pinturas de Jan Van Eyk y Hans Memling, artistas flamencos del mismo siglo XV.

Monarcas ingleses como Carlos I -decapitado tras la revolución puritana de Oliver Cromwell-, Ana I -última de la dinastía de los Estuardo- y la Reina Victoria sucumbieron a los encantos del Pequeño Lebrel Italiano.

Los Tudor y los Estuardo, las dos dinastías que se disputaron la corona del Reino Unido durante el Renacimiento, sintieron debilidad por el PLI, aunque el reinado de los descendientes de ambas familias se eclipsó mucho antes que el del lebrel que llegó a competir en popularidad con el mismísimo King Charles Spaniel al inicio del siglo XIX. Pero la llegada del Whippet, un Greyhound de tamaño reducido, acabó con su hegemonía; incluso llegó a entrar en la categoría de toy ya que con distintos cruces redujeron su tamaño. Sin embargo, esa situación no duró mucho: en los años veinte del pasado siglo el senador italiano Cavalli di Solcio reintrodujo en Italia la cría del Pequeño Lebrel devolviéndole a sus orígenes. Francia y Alemania se sumaron al esfuerzo italiano logrando una renovación de la raza que con el estándar establecido en 1968 recuperó sus medidas originales

Estándar

A primera vista, el Pequeño Lebrel Italiano parece un animal frágil debido a la ligereza de su estructura y constitución, sin embargo se trata de una raza resistente y veloz que en distancias cortas puede alcanzar los 60 Km./h. De formas longilíneas, su tronco se inscribe en un cuadrado y sus formas evocan a las del Greyhound y el Sloughi aunque en tamaño reducido. Su aspecto distinguido deviene de la compacta esbeltez de su cuerpo y su cabeza y hocico alargados y de la armoniosa elasticidad de su ademán, sobre todo cuando se le contempla galopar con sus extraordinarios movimientos de resorte.

Cabeza. Es alargada y estrecha con el cráneo plano, con los ejes superiores del cráneo y del hocico, que es puntiagudo y de pigmentación oscura, paralelos. Las ventanas de la nariz las tiene muy abiertas. Los ojos son grandes y expresivos con el iris oscuro, al igual que el borde de los párpados. Tiene las mandíbulas alargadas y fuertes, da la impresión que demasiado dado el tamaño del perro. Sus mejillas son delgadas y tiene los labios finos con los bordes oscuros. Las orejas, de inserción bien alta, pequeñas, con un cartílago fino, permanecen plegadas sobre sí mismas, extendiéndose hacia atrás sobre la nuca y sobre la parte superior del cuello. Cuando el perro está alerta, la base se yergue y extiende lateralmente en horizontal.

Cuerpo. Tiene el cuello musculoso, en forma de cono truncado y de igual longitud que la cabeza, con la línea superior ligeramente arqueada y abultada en la base, haciendo que su inserción en la cruz sea abrupta. El cuerpo, de longitud igual o algo inferior a la de la altura a la cruz, tiene la línea superior rectilínea con la región dorso-lumbar arqueada y prolongada armoniosamente hasta la línea de la grupa. Esta última es inclinada, ancha y musculosa. El pecho lo tiene estrecho y profundo descendiendo hasta los codos y la espalda recta y musculosa. El perfil interior del vientre lo tiene retraído y la cola de inserción baja, es delgada, aún en la base y disminuye progresivamente hasta la punta. Se presenta hacia abajo y recta en la primera mitad y luego se dobla en la punta. El pelo es corto y fino y la piel lisa y bien adherida al cuerpo.

Extremidades. El conjunto de sus extremidades tiene buenos aplomos y una musculatura fina y bien desarrollada. Los muslos son largos, delgados y poco voluminosos a pesar de que dejan ver con toda claridad la fortaleza de sus músculos. Las piernas, oblicuas y finas dejan ver con toda nitidez la forma de sus huesos. Los pies son ovalados, los traseros algo menos que los delanteros, y de dedos arqueados y bien unidos con las almohadillas bien pigmentadas de negro al igual que las uñas.

Carácter

El Pequeño Lebrel es un perro gentil, sumiso y afectuoso que establece fuertes lazos con sus propietarios aunque tienden a ser reservados con los extraños. Juguetones e inteligentes, no son difíciles de entrenar aunque hay que establecer un estricto marco de autoridad ya que son bastante traviesos. El Galgo Italiano es amigable, sumiso, agradable, obediente y cariñoso. Le encanta saltar, correr, trepar y brincar.

Perro discreto

Es un perro limpio, discreto, silencioso, tranquilo y muy sensible; hay que procurar no levantarle la voz ni someterlo a situaciones tensas. Sobre todo, necesitan un hogar tranquilo y silencioso. El ajetreo constante de una familia numerosa y muy activa no es lo que más le conviene pues valora mucho la estabilidad y la serenidad. Dicho esto, queda claro que no es el mejor candidato para jugar con los niños, sobre todo si éstos son muy activos y traviesos; aunque puede llegar a llevarse bien con niños que sepan contenerse y mantener la calma cuando el perro esté presente. No tiene dificultades de relación con otros perros e incluso con gatos. Son algo asustadizos, lo que hace que puedan llegar a perder los nervios si sienten temor.

Puede convertirse en un gran tímido

Y esto no es positivo. El PLI necesita un dueño o dueña que sepa entenderlo y logre una buena comunicación con él. Si el adiestramiento con este animalito no es el idóneo este perro puede inhibirse hasta desarrollar una timidez extrema. No es lo que más le conviene porque no se sentirá feliz. Hay que socializarlos desde cachorritos y recordar que el adiestramiento de esta raza ha de ser el basado en el refuerzo positivo.

Dulces reprimendas

Debido a su extraordinaria sensibilidad, conviene tener presente que a la hora de reprenderlo hay que hacerlo con firmeza pero con cierta dulzura. Es inteligente y sabrá darse cuenta de qué queremos de él. No soporta los gritos y los malos modos por lo que se sentirá muy desgraciado si nos dirigimos a él de este modo y, sobre todo, no obtendremos buenos resultados.

Día a día

Animal de salón por excelencia está más que dotado para vivir rodeado de las comodidades más refinadas, como unos almohadones suaves en un rincón cálido, lo que no es óbice para que disfrute enormemente con una buena caminata o una extenuante carrera por el campo o el parque ya que les encanta jugar.

Siempre dispuesto al ejercicio

Es un perro delicado pero no hay que olvidar que es un lebrel, lo que significa que necesita hacer ejercicio… y a la hora de salir al parque, sobre todo, le gusta hacerlo acompañado de su miembro favorito de la familia que suele ser su dueño. Si esa persona le transmite seguridad se podrá ver al Pequeño Lebrel italiano en uno de los momentos más felices del día.

Apto para la ciudad

Es cierto que este pequeño galgo se ha dedicado a cazar alguna pequeña alimaña pero su historia, en realidad, refiere que siempre ha sido un animal de compañía. El hecho de que las clases más poderosas apreciaran desde muy antiguo sus elegantes cualidades le ha reservado un espacio permanente en la vida hogareña. Por esta razón no tiene ningún inconveniente en vivir en la ciudad incluso en apartamentos aunque conviene recordar que es muy positivo para él que tenga algún contacto con otras personas, aparte de su familia, y con otros animales –siempre que tengan un carácter que no le alteren su paz vital-.

Atención a los juegos

Lo ideal es que sus compañeros de juego sean perros de la misma raza, aunque también puede hacerlo con otros. A ellos les encantan los perros grandes pero hay que vigilar estos juegos y tener mucho cuidado porque, aunque el lebrel es un perro bien formado y duro para su tamaño, la ligereza de su esqueleto es extremadamente frágil. Es importante socializarlos a una temprana edad para paliar la profunda timidez de la que hace gala y así evitar que se vuelvan huidizos y temerosos.

Cuidado con las bajas temperaturas

Soporta mal el frío lo que hace recomendable protegerlo bien de las bajas temperaturas y también de la lluvia; circunstancia que le hace más apto para los climas cálidos como el mediterráneo. Tiene tendencia a resfriarse así que, en este caso, cuando llegan los meses de invierno puede necesitar un refuerzo textil en forma de abriguito o envolverlo con una toalla, sobre todo por la noche.

Dieta

Su alimentación no resulta cara ya que debido a su pequeño tamaño con unos 110 gramos diarios de alimento completo seco se atienden sus necesidades.

Cuidados

Salud

El Pequeño Lebrel italiano es un perro saludable con pocos problemas congénitos. Una de las mayores preocupaciones son las afecciones relacionadas con la tiroides –hipotiroidismo- y las fracturas de extremidades durante los años de crecimiento, a las que es propensa esta raza. También pueden sufrir otras enfermedades como epilepsia, luxación de rótula, enfermedad de Legg-Calvé-Perthes -problema en el desarrollo de la cabeza del fémur-, atrofia progresiva de retina y otras menos frecuentes.

Al ser tan friolero es propenso a los resfriados y hay que abrigarlos bien en las estaciones más frías. Por lo demás, un buen calendario de visitas al veterinario para las siempre necesarias revisiones, será más que suficiente para prevenir cualquier alteración de su salud.

Como todas las razas de lebreles, es un perro sensible a los anestésicos y a ciertos medicamentos y antiparasitarios.

Higiene básica

El PLI es de fácil aseo: sólo necesitan que se les pase un paño húmedo de vez en cuando y un baño cuando sea absolutamente necesario; aunque, eso sí, hay que asegurarse que quedan bien secos. Es propenso a la formación de sarro, por lo que será necesario cepillar sus dientes por lo menos una o dos veces a la semana utilizando pasta de dientes especial para perros.

¿Sabías que ...?

Su relación con los reyes no alcanzó solamente a Europa y el antiguo Egipto sino que también llegó hasta el sur de África. Allí, Lobengula, segundo y último rey de los matabele de 1868 a 1894 en lo que hoy es Zimbawe, se encaprichó tanto de este animal que llegó a cambiar 200 cabezas de ganado -una fortuna para su pueblo- por poseer un ejemplar de Pequeño Lebrel Italiano. Federico el Grande de Prusia amaba tanto a su lebrel que se lo llevó consigo a la guerra y cuando el animal murió él mismo se encargó de enterrarlo con sus propias manos en los jardines de su palacio.

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