San Bernardo

Altura:
entre 70 y 90 centímetros para los machos. Entre 65 y 80 centímetros para las hembras.

Peso: entre 60 y 90 kilogramos.

Color: blanco con manchas de color marrón rojizo más o menos grandes, incluso formando un manto continuo de color marrón rojizo sobre el lomo y los flancos. Se permiten los colores marrón rojizo atigrado o amarillento y el color marrón oscuro en la cabeza. Se toleran unos ligeros vestigios de color negro en el cuerpo.

Longevidad: de 8 a 10 años.

Características

El San Bernardo es un perro de tamaño muy grande y origen suizo conocido en el mundo entero gracias a la leyenda de bondadoso protector de los viajeros en dificultades que acompaña a esta raza desde hace siglos.

Al parecer, es descendiente de los temibles mastines originarios de Asiria, civilización en la que aparecieron hace dos mil quinientos años. Se trataba de perros molosos guerreros que fueron utilizados, sucesivamente, por civilizaciones antiguas como la griega y la romana para fines militares. De esta forma, los citados mastines se extendieron por Europa junto a las legiones del César durante la expansión del Imperio. Al llegar a Helvecia, los antepasados del San Bernardo se aclimataron excepcionalmente bien a las arduas condiciones climáticas imperantes en los Alpes y poco a poco se fueron extendiendo por Suiza, desarrollándose como animales resistentes de una raza muy pura.

A partir de mediados del siglo XVII, un hospicio para viajeros y peregrinos ubicado en el paso de montaña del gran monte San Bernardo, a 2.500 metros de altura, fue el escenario donde se criaron estos perros grandes de montaña para guardia y vigilancia. Pronto fueron utilizados como perros de escolta y especialmente como perros de rescate y salvamento de viajeros perdidos en la nieve.

De hecho, se conservan numerosas crónicas en diversos idiomas sobre las proezas de estos perros a la hora de salvar numerosas vidas a lo largo de los siglos. Fueron los relatos de soldados napoleónicos que cruzaron el paso de montaña a principios del siglo XIX los que extendieron la fama del perro de San Bernardo por toda Europa.

A finales del siglo XIX se empezó a trabajar en el establecimiento y mejora de la raza, siendo Heinrich Schumacher de Holligen, cerca de Berna, el primero en crear documentos genealógicos para sus perros. En 1884 se abrió el libro de raza suizo, y la primera anotación fue la del perro San Bernardo 'León', a la que siguieron otras 28 anotaciones también de perros de raza San Bernardo. En ese mismo año se fundó el Club Suizo del San Bernardo en Basilea.

En pocos años, el San Bernardo fue reconocido oficialmente como raza suiza y el estándar de la raza se convirtió en obligatorio. Desde entonces, el San Bernardo es considerado el 'perro nacional suizo'.

Estándar

Características generales. El San Bernardo es un perro grande, elegante y poderoso, pero su aspecto general es pacífico, manso y bondadoso. Existen dos variedades de ejemplares de esta raza. El San Bernardo de pelo corto y el de pelo largo, aunque ambos son animales de gran talla y de un aspecto general noble. Poseen un cuerpo vigoroso, robusto, armónico y musculoso, así como una imponente cabeza con expresión de atención en la cara. Su movimiento es armónico, con pasos largos y buen empuje desde los miembros posteriores. La espalda permanece firme y estable. Los miembros anteriores y posteriores avanzan en línea recta al andar.

Cabeza, cara y cuello. El San Bernardo cuenta con una cabeza imponente. Su cráneo, fuerte y ancho, está ligeramente abovedado y presenta una inclinación abrupta desde la frente al hocico. La piel de la frente sobre los ojos forma leves pliegues que son imperceptibles cuando el perro está en atención. El stop está fuertemente pronunciado. La trufa, de color negro, es ancha y cuadrada con ángulos bien marcados y orificios nasales muy abiertos. El hocico es uniformemente ancho y las mandíbulas superior e inferior fuertes, anchas y de la misma longitud. Presenta una mordida en tijera bien desarrollada, regular y completa. Los ojos, de tamaño medio, presentan tonalidades entre marrón oscuro y avellana. Están moderadamente hundidos y son de expresión amable. Las orejas son de tamaño medio y de inserción alta y ancha, con el pabellón muy desarrollado y los lóbulos suaves en forma de triángulo con la punta redondeada. El cuello es fuerte y largo, con papada moderadamente desarrollada.

Cuerpo. El cuerpo del San Bernardo es grande, imponente y muy musculoso y desarrollado. La espalda es ancha, poderos y firme, con una línea superior recta y nivelada hasta la región lumbar. La grupa es larga y ligeramente descendente. La caja torácica es moderadamente profunda, con las costillas bien arqueadas sin abarrilarse. El abdomen es ligeramente ascendente hacia atrás.

Cola y extremidades. La cola del San Bernardo es larga y pesada, con base ancha y fuerte. La última vértebra debe llegar como mínimo hasta la articulación del corvejón. En reposo, cuelga recta o con una ligera curvatura hacia arriba en el último tercio. Los miembros anteriores son rectos, anchos y paralelos, con escápula inclinada, musculosa y pegada al cuerpo. El brazo es más largo que la escápula, con la que forma un ángulo no demasiado abierto. El codo está pegado al cuerpo. Los miembros posteriores son moderadamente angulados y musculados, con muslo robusto, musculoso y ancho. Los pies son anchos, con dedos fuertes, juntos robustos y muy arqueados.

Pelaje. La modalidad de pelo corto presenta una capa externa densa, lisa y pegada al cuerpo. La lanilla interna es espesa. Los muslos presentan flecos de pelos no muy notables. La cola esta cubierta de pelo espeso. El ejemplar de pelo largo, por su parte, dispone de una capa externa de pelos de longitud media y lisos. La lanilla interna es abundante. Sobre la cadera y la grupa, el pelo puede ser algo ondulado. Los muslos tienen flecos de pelo abundante. La cola tiene abundante pelo tupido.

Carácter

Un trozo de pan

El San Bernardo es un perro extrovertido, pacífico y bondadoso. En general es manso y afectuoso, es muy leal y devoto a su dueño. Se lleva muy bien con los niños, de hecho siente especial atracción por ellos, lo que le ha valido el apodo de 'perro niñera'. No es exageradamente agresivo, ya que su tamaño y potencia física hacen que pueda defenderse y proteger a su familia sin necesidad de mostrar agresividad manifiesta. Ello hace del San Bernardo un excelente guardián.

Instinto de salvamento

Su oído, extremadamente desarrollado, le permite escuchar sonidos imperceptibles emitidos desde varios kilómetros de distancia. Su olfato también le permite identificar olores muy alejados, funcionando prácticamente como un telescopio. Por otro lado, su gran sentido de la orientación impide que se pierda en la montaña, incluso en condiciones climatológicas adversas. Y al mismo tiempo, tiene un sentido del deber inquebrantable, y no escatima ningún esfuerzo hasta que ha cumplido la misión que se le hay encomendado. Todas estas cualidades hacen del San Bernardo el perro de salvamento en montaña por excelencia, con una magnífica leyenda a sus espaldas.

Bondadoso, pero peligroso

El San Bernardo es un perro muy bonachón, dulce y ponderado. Muy afectuoso, está muy apegado a sus dueños y ocupa un lugar importante en la familia, en especial para los niños. Además, tiene un temperamento muy tranquilo con los demás animales aunque que nadie confunda esta benevolencia con un síntoma de debilidad pues, si un animal dominante entra en su territorio o le reta, se despiertan sus instintos de guardián. Sin embargo, es consciente de su fuerza y no es nada abusón, ante una invasión de territorio primero ladra para intimidar al intruso... si este insiste, las consecuencias pueden ser dramáticas.

Día a día

Paciencia ante algunos inconvenientes

El San Bernardo tiende a babear; una circunstancia que puede resultar muy molesta para algunas personas. Si esto le resulta imposible de superar este no es un perro para usted. Conviene ser exigente con él en el terreno de la limpieza, especialmente en lo que toca a sus necesidades. Hay que insistir en enseñarle donde debe hacer sus necesidades y no ser transigente si no lo cumple, ya que su volumen es proporcional a su tamaño.

Comprensión, pero con firmeza

El San Bernardo es un perro muy sensible, por lo que su educación debe ser delicada y basarse en la tranquilidad y la comprensión. Aún así, el dueño tiene que saber imponer su autoridad con una mezcla de dulzura y firmeza. En cualquier caso, la educación de un San Bernardo es indispensable, ya que dado su tamaño y fuerza no se puede dejar que haga lo que quiera. Un San Bernardo poco disciplinado puede acabar siendo una auténtica tortura para la familia.

Necesita espacio

El San Bernardo necesita espacio en casa y al aire libre para poder moverse y ejercitarse. Puede adaptarse a vivir en un piso en la ciudad pero no a un apartamento pequeño. En cualquier caso, necesita salir de casa más de una vez al día para ejercitarse y para disfrutar del aire libre, una de sus debilidades. Le gustan el aire puro y los horizontes despejados.

Apetito voraz

El apetito del San Bernardo es, proporcionalmente a su tamaño, descomunal. Necesita, a cualquier edad, una gran cantidad de proteínas. Su ración diaria está entre los 860 y los 1200 gramos diarios de pienso. Conviene repartirle esta cantidad en varias tomas para reducir el riesgo de que sufra una torsión de estómago. Durante su crecimiento hay que complementar su dieta con vitaminas, oligoelementos y sales minerales.

Cuidados

Salud

Se trata de una raza delicada, predispuesta a varias enfermedades genéticas, algunas de ellas graves, como la cardiomitopatía dilatada, la epilepsia o el osteosarcoma.

El San Bernardo puede sufrir algunas dolencias en las extremidades, concretamente degeneraciones óseas, como displasia de codo y de cadera. Para evitarlas, es importante cuidar la alimentación, tanto de cachorro como de adulto. Por otro lado, su piel es muy sensible y puede sufrir alergias y dermatitis.

Higiene básica

Hay que cepillar cada día su abundante pelo, especialmente en las épocas de muda, en las que perderá una enorme cantidad de subpelo lanoso y dedicar atención a limpiar la zona de la cara y ojos. También hay que limpiarle las orejas y sacarle las legañas con frecuencia. Solo habrá que bañarle 3 ó 4 veces al año, y auque representará un duro trabajo, a esta raza le gusta bastante que le bañen si están acostumbrados desde pequeños.

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