Setter irlandés

Altura:
de 66 a 72 centímetros.

Peso: de 22 a 27 kilogramos.

Color: caoba, pelirrojo o marrón profundo.

Longevidad: de 12 a 14 años.

Características

Se trata, sin lugar a dudas, de una de las modernas razas caninas de mayor atractivo, gracias, en gran medida a su espectacular pelaje rojo que le ha hecho destacar en las exposiciones desde sus primeras incursiones. No obstante, el Setter Irlandés destacó en primer lugar como un imponente perro cazador gracias a su agilidad y velocidad que le permitía dar caza a urogallos, perdices o faisanes, entre otros.

Los antepasados del Setter Irlandés son los perdigueros españoles y los épagneuls franceses. Los primeros ejemplares se remontan al siglo XVII y ya en el XIX un criador británico dio el paso y lo cruzó con el Setter Inglés y el Setter Gordon. Su flamante aspecto comenzó a causar sensación en las exposiciones caninas y algunos criadores decidieron cruzarlo con el Lebrel Ruso para mejorar su aspecto. Este cruce le proporcionó un aspecto más larguirucho, lo que indignó a los sectores más tradicionalistas, que vieron que su conversión en 'modelo de pasarela' había ido demasiado lejos, frente a su pasado de perro cazador. Tras este cruce, se decidió abandonar este tipo de experimentos y dejar fijada la raza.

El Setter Irlandés es así un perro polivalente, que se ha adaptado con el paso del tiempo a sus nuevas funciones y ha dejado atrás su pasado de perro de caza para destacar en las pasarelas de las principales exposiciones caninas. En los últimos años ha experimentado un bajón importante en lo que respecta a su popularidad y aceptación entre los amantes de los perros.

Estándar

Características generales. Aspecto noble, elegante, vigoroso y deportista.

Cabeza, cara y cuello. La cabeza de este setter no es especialmente estrecha y su hocico tiene una profundidad moderada, con la punta de la nariz de color caoba, castaño o negro. Su expresión es intensa y segura, con una mirada dulce y atenta gracias a sus ojos de color avellana o marrón oscuro. Tiene las orejas medianas y de una textura fina, algo estiradas hacia atrás y colgando de forma simétrica a lo largo de la cabeza. Las mandíbulas son casi idénticas y los belfos, bastante profundos, no deberían colgar. El cuello es musculoso y ligeramente arqueado, liso, y sin papada.

Cuerpo. Bien proporcionado, tiene una constitución de deportista, con las costillas redondeadas, lo que le permite tener una gran capacidad pulmonar y, en consecuencia, una excelente respiración. El pelo es abundante, tupido y con unos hermosos matices tornasolados. Debe ser largo y liso en todo el cuerpo, excepto en la parte delantera de los miembros y las puntas de las orejas, donde es más corto.

Extremidades. Miembros anteriores vigorosos y nerviosos con una osamenta fuerte y sólida y hombros largos y oblicuos. Los miembros posteriores son largos, musculosos y potentes. Los pies son pequeños en proporción al resto del cuerpo, firmes y con los dedos fuertes y apretados.

Carácter

Puro nervio. Así es el carácter del Setter Irlandés, algo que debe tener en cuenta su dueño, ya que como perro de caza que es, siempre esta alerta y deseando pasar a la acción. No espere un perro tranquilo que disfrute en un almohadón junto al fuego. Ese estilo de vida no está hecho para este setter. Vital como pocos, este perro disfruta dando largos paseos por el campo, su hábitat natural, en definitiva. Debe saber que se trata de un perro algo testarudo. Nada que un buen adiestramiento y una buena dosis de paciencia no sea capaz de corregir.

Hábil como cazador, poco fiable como guardián

Las aptitudes que despliega el Setter Irlandés como cazador, y que marcan de forma decisiva su carácter, no se extrapolan al trabajo de perro guardián. No es una raza apta para guardar la casa. Puede avisar si avista un intruso pero no es un buen vigilante, así que es conveniente no encomendarle esta tarea. Lo que a este setter llena de vida es correr por el campo y poder ponerse en forma. ¡Está hecho un auténtico deportista de competición!

Muy amigo de los niños

El carácter nervioso que exhibe no quita que acabe resultando un compañero de juegos inmejorable para los niños. Precisamente por su vitalidad y energía es un perro óptimo para los niños más bulliciosos. Además, se muestra muy afectuoso y cálido con los más pequeños de la casa y tiene una paciencia infinita, de manera que no protestará cuando los niños le tiren del pelo de las patas o de las orejas. Les regala mil piruetas y saltos a los niños y participa en sus juegos yendo a recoger pelotas o piedras. Una vez se harta, se aleja y los contempla desde la distancia con una expresión dulce y afectuosa. ¡Este perro es un trozo de pan!

Día a día

El dueño de un Setter Irlandés debería ser tan deportista como él. A este perro no se le puede confinar en una casa y sacarlo de paseo 15 minutos por las mañanas. La inmovilidad y la vida sedentaria es lo peor que le puede pasar a este setter que adora la vida en el campo y todo lo que ésta le permite. Debería correr de media dos horas -como mínimo- para poder mantener su buen estado de forma físico. Incluso si vive en la ciudad debe considerar ir de paseo a un gran parque o al campo para que su perro pueda correr libremente y liberar la gran cantidad de energía que atesora.

Un golfo al que le gusta fugarse

El Setter Irlandés es un perro muy apegado a su dueño. Necesita de su cariño y de su aprobación cuando hace algo bien y buscara constantemente muestras de afecto de su parte. No obstante, y por contradictorio que pueda parecer, es una raza que es muy dada a fugarse, como acostumbra a pasar con los perros de caza. El instinto llama y son sobre todo los machos jóvenes los que acostumbran a fugarse en busca de una compañera. No desespere. Dado que tiene su territorio bien delimitado acostumbra a seguir siempre las mismas pistas odoríferas, así que es conveniente que su dueño localice su circuito predilecto y coloque algunas barreras para evitar su fuga.

¡A la mesa!

La energía que pierde con sus constantes carreras debe recuperarla con una alimentación consistente y adaptada a sus particularidades. Bastará con una ración de 350 a 520 gramos de alimento completo seco, que debe ser rico en vitaminas y ácidos grasos esenciales para mantener la salud y el brillo de su pelo y evitar la costumbre de administrarle huevos crudos pues pueden perjudicar su hermoso pelaje debido a una proteína que neutraliza el efecto de algunas vitaminas.

El rey del jardín

Si su dueño quiere proporcionar al perro el mejor de los entornos, es preferible que disponga de un jardín donde pueda campar a sus anchas. Un piso puede acabar por convertirle en un animal triste y sedentario, a menos que su dueño asuma que lo deberá sacar de paseo dos veces al día además de darle un paseo de larga duración. El jardín es así su mejor patio de recreo. Aguanta las inclemencias meteorológicas con entereza y disfruta ensuciándose con el barro así que recuerde limpiarle bien las patas antes de que entre en casa si no quiere que lo deje todo perdido.

Cuidados

Salud

Este perro tiene una salud de hierro gracias a sus genes de cazador acostumbrado al medio rural y a la dureza de su clima. Buenas dosis de ejercicio físico son entre los mejores consejos de salud que se pueden dar para esta raza.

Como en todas las razas, existen algunas enfermedades congénitas y hereditarias a las que el Setter Irlandés está predispuesto en cierta medida, como epilepsia, atrofia progresiva de retina, hipotiroidismo, displasia de cadera y, por su anatomía y su tamaño, tienen también tendencia a la torsión de estómago.

Higiene básica

El Setter Irlandés no requiere de grandes cuidados ni acicalamientos así que su dueño puede estar tranquilo por ese lado. Solo requiere periódicamente de un buen cepillado con un cepillo de cerdas largas y espesas y de un peinado con peine de dientes largos pero nada de aseos ni peinados sofisticados. ¡Puede respirar tranquilo!

Puppy

Tiene fama de tener un carácter alocado y nervioso, pero si se le educa desde sus primeros meses de vida con coherencia y paciencia, no debe dudar que el setter aprenderá a respetar las normas de convivencia además de darle numerosas muestras de afecto.

¿Sabías que ...?

Su nombre –setter- procede de su función en la caza. Esta raza, al igual que el resto de setters, se desarrollaron por la necesidad de los cazadores de disponer de un perro que se sentara –to sit- a esperar el cazador cuando olían las piezas. De ahí el nombre de setters.

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