Terrier tibetano

Altura:
de 36,5 a 40,6 centímetros.

Peso: entre 8 y 13 kilogramos.

Color: todos los colores son permitidos, con excepción del color chocolate o hígado.

Longevidad: de 16 a 17 años.

Características

Su origen, tal como dicta su nombre, es tibetano. Esta raza ofrece un aspecto hermoso gracias a un denso cabello que le convierte en único y característico. Llegó a Occidente desde las altas montañas nevadas del Tíbet a principios de los años veinte, y ha sido para quedarse. Su pasado es más remoto si cabe. De hecho, su existencia se remonta a un mínimo de veinte siglos. Pero el paso del tiempo no ha hecho mella en el terrier tibetano, que ha mantenido por completo su pureza.

Pese a su nombre, no pertenece realmente al grupo de los terrier y jamás ha sido un animal puro de trabajo. Su nombre tibetano es dhoki apso. El significado es: Perro guardián de pelo largo.

Su hábitat original fueron los monasterios donde desempeñaba labores de perro guardián y era animal de compañía de los lamas. Siempre ha vivido apegado a las prácticas budistas tibetanas, lo que le ha llevado a ser comparado con el Lhasa apso, una raza de similar aspecto. Si bien, el terrier tibetano llegó a desempeñar más labores, como las de perro pastor.

Estándar

Características generales. Es un perro de talla mediana, robusto, de pelo largo, generalmente de perfil cuadrado y con una expresión que denota firmeza.

Cabeza, cara y cuello. La cabeza aparece cubierta de pelo largo, que cae hacia adelante sobre los ojos. El maxilar inferior posee una barba pequeña. Su cráneo alcanza una longitud mediana, sin ser ancha, ni tosca, que se estrecha ligeramente desde la inserción de las orejas hasta los ojos. La trufa es negra. Su hocico, fuerte. El maxilar inferior aparece bien desarrollado, y los incisivos están colocados en una ligera curva, situados al mismo intervalo, perpendicularmente al maxilar. Tiene mordida en tijera o en tijera invertida. Las mejillas poseen huesos cigomáticos curvos pero no llegan a ser sobresalientes ni protuberantes. Los ojos son grandes, redondos, de color pardo oscuro y con los bordes de los párpados pigmentados en negro.

Cuerpo. Presenta un cuerpo musculoso, compacto y fuerte. Existe una distancia entre la punta de los hombros y la inserción de la cola igual a la altura de la cruz. La espalda cae recta sobre las costillas. Su lomo es corto, ligeramente arqueado. La grupa queda nivelada y el pecho sostiene sus costillas bien extendidas hacia atrás.

Extremidades. Los miembros anteriores aparecen provistos de una importante cantidad de pelo. Son rectos y paralelos. Los hombros poseen una inclinación mayor que los metacarpos. Los miembros posteriores también aparecen cubiertos de abundante pelo. Sus rodillas aparecen bien anguladas, mientras que los corvejones están descendidos. Sus pies, traseros y delanteros, son grandes, redondos, provistos de abundante pelo entre los dedos y las almohadillas. El perro debe apoyarse perfectamente sobre las almohadillas y los dedos no deben aparecer arqueados.

Carácter

Su procedencia le convierte en un perro tranquilo. Logra abstraerse del mundo que le rodea durante horas. Parece meditar. Trae consigo la paz interior espiritual que bebió durante muchos años en las altas montañas. Es la gran diferencia que presenta el terrier tibetano respecto al resto de terriers. Es un animal que se presenta tierno, dócil y sereno. Si bien, tiene carácter y puede destapar su vigor, toda su energía juguetona, e incluso puede convertirse en un perro terco e independiente.

Conocido por los tibetanos como 'Pequeña persona', es un animal que desconfía con los extraños. En cambio, sí siente un gran cariño por sus dueños, y acepta las normas si se le impone una educación firme y lógica. Su dulzura y su rostro más agradable aparecerán con los niños, aunque un exceso de toqueteo puede enfadar al terrier tibetano.

Valiente sin agresividad

Sin embargo, su carácter pacífico no lo convierte en un perro apático. Tiene momentos en los que se agita, ladra, salta y quiere correr de un lado a otro sin descanso. Alterna paz y acción con un equilibrio fascinante. Su virilidad es indudable. Además, el paso de los años no cambiará su carácter, ni su forma de ser ni de vivir. Le encantan los días de calma y mimos, y los compagina con otras jornadas más activas en las que sólo querrá correr y jugar. Es una raza valiente, aunque no carece de agresividad, y ofrece siempre voluntad y comprensión.

Lo que no cabe duda es que necesita obedecer. Debe de ser el dueño el que marque el ritmo. Para ello es necesario mantener una firmeza ante las súplicas de este perro. Finalmente cederá. Pero siempre que la coherencia le acompañe a todas las decisiones. El terrier tibetano es inteligente y aceptará las normas mientras no le contradigan. Para ello hay que ser constante y es recomendable enseñarle desde pequeño.

Día a día

Pese a que vino de las nieves, la alta montaña, el terrier tibetano se ha aclimatado a la vida en un piso, en familia. De hecho, esta manera de vivir le hace feliz. Si bien, necesitará pasear. Su felicidad, su energía deben expandirse y su dueño tendrá que regalarle largos paseos, excursiones por el campo en los que pueda correr, saltar y jugar con total libertad. Cuanta mayor sea la naturaleza que vea en su entorno, más podrá disfrutar y rememorar su pasado como perro pastor.

Acostumbrado a cualquier clima, se defiende ante la lluvia, el frío o el viento. Si la nieve cubre los montes, el escenario será idóneo para el terrier tibetano que disfrutar volver a caminar por este terreno helado. Sí hay que tener en cuenta que no le gusta la soledad. Podrían sufrir ansiedad si ésta se prolonga en exceso y que se disparen los ladridos, gemidos y aullidos.

Riesgo de obesidad

El mayor peligro de este perro durante la alimentación es la obesidad. La vida hogareña y posibles alimentos que no le convienen como las golosinas o los dulces pueden provocarle sobrepeso. Es necesario racionar su alimentación, y en caso de que engorde será necesario establecer una dieta estricta. Lo recomendado son 250 gramos de alimento seco.

Cuidados

Salud

Aunque es duro y resistente, puede padecer problemas ortopédicos, como la displasia de cadera y la luxación medial de rótula y problemas oculares -cataratas, luxación de cristalino y atrofia progresiva de retina-. Otro problema de salud va ligado a la alimentación y a cierta tendencia a la obesidad; de hecho, está considerado el peligro principal de esta raza.

Algunos individuos de esta raza pueden ser portadores de un gen que produce una enfermedad llamada lipofucsinosis ceroide neuronal, que es grave pero muy infrecuente.

Higiene básica

Su larga melena es la principal preocupación de su dueño. Deberá llevarle a menudo al peluquero canino. Además, su cabello requiere un cepillado diario. En caso de que el perro no vaya a ir a una exposición o se atraviese una época de calor, se le puede cortar el pelo. Y debido a su cantidad de pelo, hay que mantener limpias las zonas de oídos y ano para evitar infecciones.

¿Sabías que ...?

 

Tiene tendencia a ladrar y es por ello que muchos lo eligen como perro guardián.

Alcanza a vivir los 16 ó 17 años siempre que posea buena salud y alimentación.

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