Welsh Terrier

Altura:
hasta 39 centímetros.

Peso: de 9 a 9,5 kilogramos.

Color: negro y fuego, o bien, gris oscuro y fuego, sin manchas encima de los dedos.

Longevidad: de 10 a 12 años.

Características

Antiguo perro ratero, el Welsh Terrier tiene la apariencia de un Airedale en versión reducida y desciende del Black And Tan Terrier de pelo áspero. Algo de sangre del Lakeland y del Irish Terrier complementan el ADN de esta raza 100% galesa.

Parece ser que los antepasados más remotos del Welsh Terrier –al igual que del resto de terriers- son los basenji, una raza africana que habría sido introducida en Europa por los fenicios. Algunos documentos de entre los siglos XI y XVI apuntan igualmente que el Welsh Terrier sería el progenitor de los populares terriers ingleses. A partir de 1854, fecha en la que la raza obtuvo su primer pedigrí, su popularidad fue creciendo hasta el punto de convertirse en una de las principales atracciones de las exposiciones caninas -la propia reina Victoria se interesó por este terrier-. El éxito que fue obteniendo en los concursos caninos le ha seguido hasta nuestros días, y es más valorado por esto que no por sus excelentes cualidades para la caza.

Todo un símbolo entre los inmigrantes galeses en Estados Unidos, el Welsh Terrier es, además de un gran perro de exposición, un animal que se mueve perfectamente en el agua y con grandes dotes como cobrador en la caza con escopeta o con hurón.

Estándar

Características generales. Bien proporcionado y compacto, es un perro rápido y apto para el trabajo.

Cabeza, cara y cuello. Tiene el cráneo plano y con una anchura moderada entre las orejas. Las mandíbulas son fuertes, bien perfiladas, profundas y firmes, y presentan un perfecto articulado en tijera. Los dientes están implantados en escuadra en relación con la mandíbula. El hocico es de color negro. Las orejas tienen forma de V y son pequeñas y de piel gruesa, implantadas en la parte alta de la cabeza. Caen hacia delante pegadas a las mejillas. Los ojos son pequeños y oscuros y están bien colocados en sus órbitas. La expresión del Welsh Terrier deja claro el vivo temperamento del animal. Su cuello es de un grosor y una longitud moderada y está ligeramente arqueado.

Cuerpo. El dorso es corto con las costillas bien desarrolladas y el lomo fuerte. Su pecho es profundo y presenta una anchura moderada. El pelo que recubre su cuerpo es duro e hirsuto, tipo 'alambre', muy apretado y abundante.

Extremidades. Tiene los hombros largos y oblicuos, echados hacia detrás. Las patas anteriores, de osamenta bien desarrollada, son rectas y musculosas, con unas cañas metacarpianas aplomadas y potentes. El cuatro trasero es potente, con muslos musculosos y largos y los corvejones acodados y descendidos, de una anchura moderada. Tanto los miembros anteriores como los posteriores son rectos y son llevados en planos paralelos. Los pies son pequeños y redondos, del tipo 'pies de gato'.

Carácter

Con una personalidad chispeante, el Welsh Terrier nunca ha alcanzado la popularidad de otros terriers pese a su personalidad intrépida, su inteligencia y sus constantes ganas de agradar. Otro punto a su favor es que es menos nervioso que sus otros 'primos' terriers de manera que nunca resulta agobiante. Curioso, activo, amable, afectuoso,… los adjetivos se acaban para definir el buen talante de este perro del que es inevitable caer rendido a sus pies.

100% galés

El temperamento de los Welsh Terriers –dicen- es muy similar del de los oriundos de esta nación británica. Frente al carácter duro y obstinado de las razas escocesas, este terrier galés tiene un carácter mucho más afable y alegre y es muy dado a las trifulcas, aunque luego sea partidario de olvidar los malos tragos y quedarse con los buenos momentos. Y es que pese a su aspecto de perro de caza sobrio y trabajador, a este terrier lo que más le gusta es la juerga. Busca captar la atención de su dueño para obtener una caricia o una golosina. ¡Todo un seductor!

Un curioso indomable

Al Welsh Terrier le puede la curiosidad. Es un animal muy observador y le pierde descubrir el entorno que le rodea a toda velocidad ya que además, tiene una forma física envidiable que le hace tener una gran resistencia. Gracias a estas aptitudes, este terrier es un buen cazador y puede convertirse igualmente en un competente guardián de la casa. Presenta una excelente predisposición para cualquier tarea que se le encomiende y si es para el juego, ¡nunca dice que no!.

Día a día

La convivencia con un Welsh Terrier es excelente. Tiene un carácter sumamente equilibrado y un buen temperamento que le hacen adaptarse con mucha facilidad al entorno que su dueño haya escogido para vivir –aunque siempre es preferible un espacio en el que pueda correr y explorar a su antojo-. Es un perro muy sociable que tolera a sus congéneres aunque no a los animales salvajes, con los que puede adoptar una actitud agresiva y así dar muestra de su gallardía, ¡aunque puedan doblarle en tamaño! El Welsh Terrier es un perro valiente, aunque algo bravucón.

Un excelente cazador de ratones

Con los años, este terrier se ha ido acomodando a ser un perro de compañía y participante habitual en los concursos caninos. Su genética, no obstante, es la de un cazador y conviene ofrecerle un entorno en el que pueda experimentar su rol de cazador. Puesto que es un perro muy predispuesto a aprender y a ayudar a su dueño, éste puede encomendarle la labor de cazar los ratones que pueblen el jardín, una tarea que realizará con empeño y dedicación.

Acepta la vida en la ciudad

Pese a ser un perro cazador, el Welsh Terrier puede adaptarse con facilidad a la vida en la ciudad siempre que su dueño le saque a pasear con frecuencia y regularidad. No le disgustan las bocinas y los ruidos de la gran ciudad aunque si vive en el campo su carácter mejora. Las enormes posibilidades que le ofrecen el campo y la vida al aire libre no tienen comparación con las limitaciones de un apartamento en la ciudad aunque se adapta mejor si tiene, aunque sea, un pequeño jardín. Por otra parte, le encanta viajar y acompañar a su dueño en las excursiones que emprenda. Sabe comportarse si viaja en coche y solo debe tener en cuenta que –igual que su dueño- debe parar cada dos horas para beber y estirar las piernas.

Una dieta adaptada a su estilo de vida

El Welsh Terrier no es un perro que coma demasiado. De media, le basta con aproximadamente 250 gramos diarios de comida seca. Esta cantidad debe variar en función de su estilo de vida o de la actividad física que haya realizado durante el día. De esta manera, debe aumentar la ración si vive en el campo y tiene, por tanto, un estilo de vida menos sedentario que en la ciudad, y, si es un ejemplar particularmente activo, puede incluso doblar la ración para saciarlo.

Cuidados

Salud

No es una raza que padezca demasiadas enfermedades o dolencias. Algunas de ellas pueden afectar los ojos -cataratas, luxación de cristalino y glaucoma-. También puede padecer la enfermedad de Von Willebrand, que hace que la sangre de los perros afectados coagule más lentamente que en los sanos.

Tiene tendencia a padecer problemas de piel, especialmente dermatitis y alergias. Es un perro que necesita hacer ejercicio físico. Su mejor medicina: un estilo de vida saludable con buenas dosis de actividad física.

Higiene básica

El particular look del Welsh Terrier, con su característico bigote y personalísima silueta no es obra tan solo de la naturaleza. Este perro requiere de un buen acicalamiento para tener la excelente presencia que le ha hecho obtener numerosos galardones en concursos caninos a lo largo de los años. Su pelo debe ser igualado con bastante frecuencia mediante un trimming. Es aconsejable llevarlo al peluquero canino para que el resultado sea el idóneo. Su dueño debe cepillarlo diariamente y evitar bañarlo, ya que el jabón puede destruir la secreción cutánea que da brillo a su manto.

Puppy

Hay que acostumbrarle a responder por su nombre desde cachorro. Se recomienda optar por un nombre corto. Cuanto antes se le enseñe a responder al nombre, antes se le podrán enseñar otros ejercicios.

¿Sabías que ...?

Pese a que actualmente es uno de los perros estrella en los concursos caninos, antes del siglo XVIII era una raza despreciada por la nobleza, por lo que fue compañero habitual de los pobres. ¡Quién le diría que años después sería capaz de despertar el interés y la admiración de la mismísima reina Victoria!

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