La educación de los molosos

Introducción

Esos imponentes perros requieren de un adiestramiento concienzudo para domar su potencial agresividad.

Con su gran tamaño y su potente mandibula no lo piensan dos veces a la hora de atacar, por lo que es fundamental que establezcamos con ellos un correcto vínculo para evitar su tendencia dominante. Son perros de ataque y de defensa cuyo adiestramiento no es, ni mucho menos, una cuestión menor.

Unos perros objeto de un riguroso proceso de selección

Mastiffs, mastines y dogos, razas que se encuadran dentro de los llamados molosos, son objeto desde cachorros de un proceso de selección muy riguroso. Cuando el cachorro se presenta para obtener la confirmación del pedigrí debe pasar un test socializador que consta de tres partes: obediencia, rastreo y defensa. En la fase de obediencia, se juzga la relación del perro con su dueño y con otras personas. Posteriormente, el moloso debe demostrar sus dotes de rastreo y es igualmente examinado en todas sus características en lo referente al capítulo de defensa.

Debe trabajar gustoso

En el apartado de obediencia, el moloso puede obedecer abnegadamente a su dueño y aun así no superar la prueba. ¿A qué se debe esta situación? El test requiere que el cachorro muestre que disfruta trabajando y obedeciendo a su dueño y es penalizado si se observa que obedece visiblemente obligado. Y es que el moloso debe ser obediente, sí, pero también voluntarioso.

Un dueño acorde a su naturaleza

Los molosos descienden de perros de combate y tienen una agresividad latente que un concienzudo adiestramiento acaba por apaciguar. No obstante, se le exigen al dueño de un moloso una serie de requisitos fundamentales dada la naturaleza de estos perros. Siempre deben estar bajo la tutela de personas con la suficiente autoridad como para domar a estos antiguos perros de combate. El dueño de un moloso debe tener gran perseverancia, sentido de la responsabilidad, autoridad y disponibilidad. Y es que si en todos los perros la educación es algo fundamental, en el caso de los molosos lo es todavía más.

El bozal, fundamental

Dado el carácter fogoso y el gran tamaño de estos perros –así como la consideración legal que tienen muchos de ellos como 'razas potencialmente peligrosas'- está obligado el uso del bozal desde cachorros. Es necesario acostumbrar al moloso desde que es un cachorro a llevar el bozal para evitar mediante su uso depredaciones y mordiscos. Por otra parte, el uso del bozal ayuda al moloso a recordar su rol y a saber en todo momento quien es el dueño.

La importancia de la jerarquía

Debido al carácter dominante del moloso es obligatorio que respete la jerarquía en todo momento y que sepa cual es su rol en la relación perro-dueño. Y no solo a su dueño. El moloso debe saber obedecer a todos los miembros de la familia para lo que se hace necesario que todos participen en mayor o menor medida del adiestramiento. Es fundamental que la inflexión de la voz y la expresión del rostro sean exactas, sonriendo cuando esté contento con el comportamiento del perro y adoptando una expresión seria cuando no lo esté. Se hace necesario igualmente acompañar las órdenes con un gesto de la mano.

Recurra a un profesional en caso de dificultades en el aprendizaje

Los molosos son dominantes por naturaleza aunque el adiestramiento debe corregir esta tendencia y convertirlo en un perro obediente y sometido a las instrucciones de su dueño. No obstante, y si su carácter dominante no se corrige, debe acudir a un profesional. Con un adiestrador profesional, el moloso, además de jerarquía, aprenderá a interceptar debidamente a un malhechor o a guardar el coche o la vivienda como un excelente guardián.