¿Por qué se fugan los perros?

Introducción

Son varios los motivos por los que un perro puede escaparse del hogar que le acoge, incluso aunque esté a gusto en él, pero solo existe una manera de limitar las posibilidades de que lo haga: integrándolo al máximo en la vida y las actividades familiares.

La fuga, en los genes

Cada día, una cifra incalculable de perros alrededor del mundo se fuga del hogar en el que habita. Los motivos por los que lo hacen dependen de cada caso concreto, pero en todos ellos influye más o menos un factor genético e instintivo.

Y es que en los cánidos salvajes se ha observado el siguiente comportamiento. Muchas madres rechazan a sus hijos durante la adolescencia, presionadas por un macho dominante, que suele ser el progenitor. El joven perro se ve obligado, por tanto, a abandonar la manada y tratar de integrarse en un nuevo grupo, donde tendrá más oportunidades de escalar hasta una posición jerárquica más favorable.

Es decir, la raza canina lleva en su sangre, o mejor dicho en sus genes, este esquema de comportamiento, consistente en huir instintivamente lejos de sus seres queridos, y ello puede influir poderosamente en el impulso de escaparse del hogar de su amo.

Integración en la familia

Por ello es muy importante integrar al perro lo máximo que se pueda, dentro de unos límites razonables, en la vida doméstica y las actividades de la familia. Porque los perros salvajes huyen de su familia de sangre al sentirse excluidos de la manada, y por tanto pueden sentir el impulso de actuar de la misma forma si no se sienten suficientemente integrados en casa de su dueño. De hecho, es bastante común que los perros se escapen cuando sus amos empiecen a tener hijos, ya que pueden verse relegados a un papel secundario en la familia.

Instinto

Existen, asimismo, otros motivos por los que se escapan los perros aunque se sientan perfectamente integrados y a gusto en casa. En muchas ocasiones, lo hacen sencillamente porque el instinto puede más que el deseo de quedarse en casa junto a su amo. Es el caso de los perros de caza, entre los cuales se registra un alto porcentaje de casos de fugas. Este tipo de perros están hechos para seguir rastros, acechar presas y atraparlas, por lo que en muchos casos abandonarán el hogar para perseguir a una presa. Por otra parte, el instinto sexual es la causa de numerosos intentos de fuga, especialmente entre adolescentes en celo. Y es que a un joven macho no habrá nada que le retenga o le disuada de seguir el rastro de una perra en celo. Entre las hembras, no son tan comunes las fugas por motivos sexuales.

Cómo prevenirlas

Para reducir al máximo las posibilidades de que nuestro perro se escape y, en caso de que lo haga, aumentar las opciones de encontrarlo y recuperarlo, podemos seguir los siguientes consejos:

1. 

En primer lugar, tenerlo atado

Con una cadena lo único que provoca es que tenga más ganas si cabe de escaparse, así que evitémoslo.

2. 

Facilitar que satisfaga las necesidades propias de su raza, edad y naturaleza

Para evitar que tenga que buscar fuera lo que no se le da en casa -ejercicio físico, posibilidad de seguir rastros, contacto con la naturaleza, paseos, cariño, etcétera-.

3. 

Identificarlo mediante chip

Que además es obligatorio en toda la comunidad europea.

4. 

No pegarle

En ningún caso, pero menos aún cuando vuelva a casa tras una huída, pues podría identificar el castigo con el hecho de haber vuelto.