Adopta un gato, dale un hogar


Adopta un gato, dale un hogar

La persona que adopta un gato debe estar muy segura de que realmente quiere comprometerse con el cuidado de un animal, ya que no se trata de un juguete del que podamos desprendernos cuando nos hayamos cansado. Conviene tener muy claras las obligaciones a las que nos comprometemos al hacernos cargo de él y aceptar los pros y los contras de nuestra decisión hasta las últimas consecuencias teniendo en cuenta que un gato vive una media de 15 años. Por tanto, antes de adoptar, pensémoslo bien.

A la hora de elegir un gato de adopción, hay que tener en cuenta diferentes factores y plantearse en todo momento qué podemos ofrecerle nosotros al animal. En este sentido, si optamos por un cachorro, debemos saber que requerirá mayores cuidados y atenciones, así como mucho más tiempo y paciencia. Los cachorros son adorables, pero hay que tener en cuenta que no los podemos dejar mucho tiempo solos en casa y que nos tendremos que hacer cargo de su educación. Además, son traviesos y juguetones y hay que estar siempre pendientes de ellos.

Si adoptamos un gato de refugio, ya vendrá esterilizado. Es un proceso que no supone ningún perjuicio para el animal cuando ya ha alcanzado la edad adulta y no afecta en nada a su calidad de vida. Por otra parte, evita los marcajes de orina, los celos y los embarazos no deseados, a la vez que disminuye la incidencia de algunos tipos de cáncer, por ejemplo el de mama, y otras enfermedades.

Al llegar a su nuevo hogar, el gato necesitará un proceso de adaptación. Al principio, se mostrará esquivo y desconfiado, y es posible que se resista a comer y arañe y haga desperfectos en muebles pero, poco a poco, lograremos que se adapte y cumpla las normas de convivencia. Es importante enseñarle desde el primer momento donde están situadas las zonas de aseo, de comida, de baño, de dormir y de jugar.

Además, deberás tener en cuenta que los gatos son animales independientes y solitarios que no están hechos para vivir en manada y, por tanto, no aceptan ninguna autoridad. Más bien, deberemos llegar con nuestro gato a un acuerdo de convivencia basado en el respeto mutuo y sobre todo en el cariño y la confianza. Claro que deberemos llamarle la atención cuando haga algo que no esté permitido, pero no se trata de dejarle clara la jerarquía, como haríamos con un perro.

Finalmente, enriquecer el ambiente del gato con pelotas, ratones de juguete o estantes en las paredes para que pueda subirse nos ayudará en su educación. Se trata de suministrarle elementos similares a los que encontraría en la naturaleza para practicar y aprender y, de paso, para relajarse y sentirse feliz cuanto antes en su nuevo hogar.

Como con cualquier persona con la que decidamos pasar el resto de nuestra vida, con nuestro gatito también hay que comprometerse a cuidarlo y a amarlo para siempre.