¡Ayuda, mi perro tiene colesterol!


¡Ayuda, mi perro tiene colesterol!

Se suele creer que el ser humano es el único animal al que le persigue el miedo a no poder comer chorizo nunca más por tener el colesterol elevado. No obstante, un nivel alto de colesterol puede poner en peligro la salud cardiovascular también en los perros.

El colesterol es una sustancia grasa que se encuentra en los animales y que resulta fundamental para las membranas celulares. Solo resulta problemático cuando se acumula donde no debe, sobre todo en las arterias, ya que puede reducir el flujo sanguíneo y provocar dolencias graves como infartos, derrames o problemas circulatorios. Normalmente los perros no padecen únicamente colesterol elevado, sino una enfermedad de efectos parecidos llamada “hiperlipidemia” que consiste en un aumento de los lípidos (grasas) sanguíneos. Estas sustancias grasas pueden adoptar dos formas: los triglicéridos, el colesterol o ambos. Los niveles elevados solo de colesterol se dan con mucha menor frecuencia en los perros que en los humanos. La hiperlipidemia se puede considerar el equivalente canino del colesterol alto. La hiperlipidemia se deriva a menudo de otras enfermedades subyacentes como la diabetes, el hipotiroidismo, la pancreatitis, enfermedades hepáticas, la obesidad y las dietas con un alto contenido graso.

En condiciones normales, una vez que el perro ingiere los alimentos, la grasa se descompone y asimila en un plazo de entre 30 y 60 minutos. Se produce en ese momento un aumento natural de los niveles de triglicéridos y colesterol que se prolonga entre 3 y 10 horas. Sin embargo, si las grasas no se descomponen y absorben correctamente, sus niveles pueden mantenerse elevados durante más de 12 horas. En ese caso, es muy probable que el perro padezca hiperlipidemia, con los síntomas que ello conlleva: vómitos, diarrea, dolor abdominal, hinchazón abdominal, ataques o bultos de grasa en la piel.

Un buen tratamiento es la prevención. El veterinario puede efectuar pruebas de sangre y orina para comprobar los niveles de lípidos o de colesterol del perro. En caso de que los niveles sean superiores, en primer lugar, el veterinario probablemente recomiende una dieta baja en grasas para reducir el colesterol. Si esta medida no da resultado, se puede recurrir a determinados medicamentos y otras terapias. Además, a partir de ese momento, deberán realizarse análisis con regularidad para controlar el nivel de colesterol y triglicéridos del perro.

Algunas razas son más propensas a sufrir hiperlipidemia, como el Schnauzer miniatura, el caniche, el Spaniel bretón, el pastor de Shetland, el Collie o el Beagle.

Por lo que, si tu perro es de alguna de estas razas, te recomendamos que tengas en cuenta una serie de consejos para evitar los problemas relacionados con el colesterol. Procura que tu perro mantenga un peso saludable. Practicar ejercicio con regularidad te ayudará a mantener su peso y su buena forma física. Controla la cantidad de grasas de los alimentos y evita los “alimentos humanos”, sobre todo aquellos que contengan grasa. Por último, lleva tu perro a todas las revisiones veterinarias para que su especialista pueda detectar cualquiera de estos problemas cuanto antes.