Cómo evitar los arañazos de nuestros gatos


Cómo evitar los arañazos de nuestros gatos

Los gatos, especialmente durante su etapa de cachorros, necesitan jugar para aprender y ejercitar sus dotes de caza. Su juego preferido consiste en acechar, perseguir y atacar a cualquier tipo de presa, ya sea un juguete, un animal vivo o los pies y tobillos de su amo cuando camina por la casa. Para evitar estos arañazos, una de las formas más efectivas es facilitar a nuestra mascota el juego, preferiblemente con plumeros y otros utensilios que nos permitan reforzar nuestros lazos con el felino. Eso sí, es importante que nuestra mano no llegue a entrar en contacto directo con el gato, ya que desde bien pequeño debe aprender que la mano acaricia y no sirve para jugar. De lo contrario, será muy difícil lograr que no nos arañe cuando vayamos a tocarlo. Una manera de disuadirlo es interrumpir el juego cuando nos arañe. Pronto descubrirá que no queremos jugar con él si nos araña, y procurará no hacerlo para que pasemos más tiempo jugando con él.

Los gatos también acostumbran a arañar para marcar su territorio, especialmente en el área de aislamiento, que es donde el animal se retira para descansar. Las víctimas de estos arañazos suelen ser los muebles, los objetos de la casa, etc. Este comportamiento puede atajarse instalando un rascador cerca de su área de descanso.

Por otra parte, y aunque la mejor opción es siempre educar al gato desde cachorro, enseñándole dónde puede arañar y dónde no, existen otras soluciones al problema. Por ejemplo, podemos encontrar fundas de plástico para las uñas que se fijan con pegamento y reducen las molestias causadas por los arañazos. También se pueden cortar sus uñas periódicamente, con sumo cuidado de no cortar la pequeña vena que se encuentra dentro de la uña. Esta operación debe llevarse a cabo desde edades tempranas para que se acostumbre y realizarse cada semana o cada dos.

La opción más desaconsejable, y que afortunadamente está cada vez más en desuso, es la desungulación, una operación quirúrgica muy agresiva consistente en la amputación de la última falange del dedo, que es el lugar de nacimiento de la uña. Este procedimiento afecta negativamente a la vida diaria del gato, que se verá privado de una de sus herramientas más preciadas y características. Además, puede desarrollar problemas posturales y modificar su forma natural de caminar y moverse.