Cómo saludar a un perro desconocido


Cómo saludar a un perro desconocido

¿El perro no es el mejor amigo del hombre? ¿Entonces porqué a veces no le gusta que le saludemos por la calle? Dejando a parte el caso de perros que tienen problemas específicos con las personas, la manera de acercarnos y saludar es fundamental para determinar la respuesta y aceptación por parte del perro.

Cuando encontramos a una persona conocida por la calle, solemos acercarnos directamente, mirándole a la cara, sonriendo, tendiendo la mano y a menudo acabamos el ritual de saludo con abrazos y besos en las mejillas. Gran parte de este ritual es demasiado invasivo para acercarse a un perro. ¿Entonces cuál es la manera correcta de acercarse?

El acercamiento debería realizarse con un ritmo relajado, sin correr, dejando al perro el tiempo de ver que nos estamos acercando y asimilar la situación. Se debería evitar el acercamiento frontal, directo a la cabeza del perro y el acercamiento desde atrás que no da la posibilidad al animal de vernos. Lo ideal es acercarse lateralmente, mirando al perro de lado y evitando la mirada directa y fija a los ojos del animal. El acercamiento tiene que terminar antes de entrar en el espacio personal del perro. Cada individuo, sea persona o perro, tiene un espacio donde solo acepta la presencia de algunos individuos conocidos. Si la cercanía con un desconocido resulta molesta, el animal intenta alejarse hasta que la persona quede fuera de su espacio personal. Tampoco podemos inclinarnos encima de él, cosa que las personas hacen a menudo debido al tamaño reducido de los perros.

Dejar que el perro nos huela antes de pasar al contacto físico es una buena norma pero extender la mano hacia el hocico del perro para que la huela es otra vez una invasión de su espacio personal. Con lo cual, es preferible pararse a cierta distancia del perro y esperar que sea él que decida si acercarse o no y con que ritmo hacerlo. Esto es el momento que podemos aprovechar para preguntar al propietario si podemos acariciar al perro y comprobar si el animal acepta o no nuestro acercamiento. Si el perro parece asustado o nervioso, es mejor no intentar tocarle, mientras que si se acerca relajado y busca activamente el contacto, es cuando podemos disfrutar de una buena sesión de caricias, siempre evitando las manipulaciones molestas. A muchos perros no les gusta recibir abrazos, besos en la cara o caricias bruscas. Todas estas pautas son mucho más importantes cuando el perro está atado y aún más si está atado fuera de una tienda sin el propietario.

Saludar y abrazar a un perro es una experiencia muy agradable para muchas personas, pero hay que saber valorar cuando el perro también percibe lo mismo. El contacto físico con una persona desconocida no es agradable para todos los perros, con lo cual hay que saber leer las señales del animal y respetarlas.