El antes y el después de la esterilización de tu gatita


El antes y el después de la esterilización de tu gatita

Quien ha vivido con una gata no esterilizada sabe que aproximadamente entre febrero y setiembre su comportamiento sufre cambios cíclicos marcados. Si la gata no se puede aparear, cada 21-29 días se vuelve más cariñosa, se frota a menudo con la cabeza en los objetos de la casa, marca con orina y emite una vocalización característica. Es una especie de aullido monótono que sirve para llamar al macho y que puede durar hasta 3 minutos seguidos. Algunas gatas lo repiten varias veces al día provocando la desesperación de muchos propietarios y vecinos. Estos comportamientos suelen durar 11-17 días, seguidos de unos días de descanso y luego la gata empieza otra vez a buscar machos. El ciclo se repite hasta que llega el final de setiembre y la gata entra en una fase de reposo sexual. Hay mucha variación en la duración de las fases del ciclo sexual de la gata y en la duración de la estación reproductiva. Esta variedad depende de factores individuales y ambientales. Por ejemplo, se ha observado que las gatas de raza Siamés pueden ser activas sexualmente a lo largo de todo el año y que, en climas cálidos, algunas gatas tienen el ciclo sexual desde enero hasta noviembre, con un breve descanso antes de empezar la siguiente estación reproductiva.

Algunos propietarios encuentran molestas algunas conductas sexuales de la gata y recurren a la esterilización para reducirlas. Con la esterilización se suelen extirpar útero y ovarios (ovario histerectomía) y, como resultado, desaparece por completo la conducta sexual, junto al marcaje con orina con función sexual y a las vocalizaciones utilizadas para atraer al macho. En las gatas callejeras, la esterilización parece reducir también el nivel de agresividad hacia los otros gatos. Exceptuando estos cambios, las gatas esterilizadas son muy parecidas a las gatas enteras con respecto al nivel de actividad, tendencia a jugar, excitabilidad y vocalizaciones.

La esterilización es una cirugía que provoca cambios evidentes en el comportamiento sexual, pero no altera la personalidad de la gata que sigue siendo la misma de siempre.

Como ves, más allá de evitar el embarazo no deseado de tu gata, la esterilización contribuye a que tenga un buen comportamiento y elimina todos los molestos síntomas propios del celo, mejorando así su calidad de vida.