Lactancia canina


Lactancia canina

El período de lactancia implica un proceso de aprendizaje y de establecimiento de lazos afectivos que será fundamental para el equilibrio mental de los cachorros y su posterior maduración.

El primer requisito para que los cachorros reciban la alimentación suficiente es que la madre esté bien alimentada. De acuerdo con el veterinario, deberemos ajustar la cantidad, calidad, tipo y frecuencia de las raciones a suministrar a la perra, que pueden llegar a cuatro o cinco comidas diarias. El alimento más recomendado para una madre que está amamantando a sus cachorros es un pienso especial para perros en crecimiento, ya que contiene una gran cantidad de proteínas, calorías y calcio.

Por otro lado, debemos asegurarnos de que todos los cachorros reciben su ración de leche materna. Es común que los perritos más fuertes acaparen los pezones con más leche, apartando a sus hermanos y relegándoles a otras mamas. Es por eso que debemos vigilar que los más débiles reciban la leche necesaria para su crecimiento. ¿Cómo? Muy sencillo: pesaremos a todos los cachorros durante los primeros 10 días (cada 4 o 5 a partir de entonces) y nos aseguraremos que el peso va aumentando en todos ellos. En caso necesario, y en especial en las camadas numerosas, también podemos establecer turnos para que todos tengan la oportunidad de recibir su alimento.

Aunque el período de lactancia natural se puede prolongar a lo largo de 1 ó 2 meses, a partir de la segunda semana se puede empezar a complementar con un suplemento de leche maternizada canina. Cuando no tengamos acceso a este tipo de leche, y siempre con el visto bueno del veterinario, se puede utilizar leche maternizada infantil para consumo humano o leche de vaca, diluyéndola a los 3/4 de la dosis recomendada para los bebés humanos.

Con esto, los cachorros estarán preparados para empezar una vida por su lado y la mamá para retomar su alimentación habitual y también para recuperar su independencia.