¿Por qué los gatos se frotan contra las piernas de sus propietarios?


¿Por qué los gatos se frotan contra las piernas de sus propietarios?

Casi todos los propietarios de gatos lo han vivido. Al llegar a casa, el gato recibe a su propietario con un ritual de saludo en el que primero se frota contra sus tobillos con la cabeza, luego con el flanco y al final con la cola que envuelve la pierna de la persona como en un abrazo. Llegado a este punto, el gato suele mirar hacia arriba en dirección al propietario y vuelve a restregarse ronroneando, a menudo haciendo pequeños saltitos con las patas delanteras. Es agradable ser recibido de tal manera y la mayoría de propietarios aprovechan la ocasión para acariciar su gato.

Las personas suelen ver este comportamiento como un gesto de afecto del animal, cuando en realidad se trata de un marcaje olfativo. Durante el ritual ocurre un importante intercambio de olores que sirve para crear un olor común y familiar entre todos los individuos que comparten el territorio. Frotándose, el gato deposita la secreción de las glándulas sebáceas que tiene en la zona temporal (entre ojo y oreja), alrededor de la boca y en la base de la cola. Estas glándulas producen unas sustancias llamadas feromonas de familiarización que convierten los objetos marcados en objetos familiares.

De hecho, el gato no se frota sólo contra las personas y los animales que viven con él, sino también contra los objetos de su entorno. Cuando la marca olfativa desvanece, el gato vuelve a frotarse. Las feromonas de familiarización reducen otros tipos de marcaje, por ejemplo con orina, y en los últimos años se han empezado a comercializar análogos sintéticos de dichas feromonas con el objetivo de controlar las otras formas de marcaje del gato.

Frotarse no es una demostración de afecto en el sentido humano del término, pero sigue siendo un comportamiento que el gato realiza sólo hacia los individuos que forman parte de su mundo y que le aportan una sensación de seguridad.