Viajar con nuestro gato


Viajar con nuestro gato

Los gatos, debido a su sensibilidad a los cambios de ambiente, a menudo prefieren quedarse vigilando su territorio que viajar. Es por esto que, si no vamos a estar demasiado tiempo fuera, quizás lo más preferible es dejarlo en casa y encargar a alguien que vaya a comprobar que todo está en orden cada 2 o 3 días.

Si, por cualquier motivo, debemos viajar con nuestro gato, siempre será recomendable desplazarnos en nuestro propio vehículo, donde tendremos un mayor control del viaje. Sea como sea, si deseamos incluir a nuestro gato en nuestros viajes, deberemos acostumbrarlo a viajar en coche.

En caso de que tengamos que utilizar otro medio de transporte, como el avión, las condiciones del viaje cambiarán radicalmente. En primer lugar, algunas compañías aéreas no permiten llevar animales en cabina y no estaremos cerca de nuestro gato. En este caso, y siempre de acuerdo con nuestro veterinario, puede ser conveniente administrarle algún tipo de sedante para hacerle más fácil el viaje.

Lo más aconsejable es contar con una jaula o cesta especial para gatos con el fin de protegerlo de posibles golpes y a su vez tenerlo controlado. Es conveniente que sea lo más amplia posible para que esté cómodo y no se sienta demasiado enjaulado. En cualquier caso, conviene que el animal se familiarice con su jaula antes del viaje. Eso se consigue colocándolo, con antelación, cerca de la misma o instalando una manta que use habitualmente en su interior para que se sienta como en casa.
 

Independientemente del medio de transporte que utilicemos, hay una serie de cosas que debemos tener en cuenta antes de partir. En primer lugar, deberemos llevar con nosotros los correspondientes certificados veterinarios de salud y de rabia en regla, sobre todo en viajes internacionales. Asimismo, conviene identificar bien al animal: aparte de que lleve su correspondiente chip identificativo, no está de más identificar su transportín con una tarjeta bien visible con nuestros datos de contacto. Por otro lado, no conviene alimentar al gato durante las tres horas anteriores a la partida y deberemos asegurarnos de que al llegar al destino tendremos acceso a su alimento habitual. Finalmente, no debemos olvidar asegurarnos previamente de que el lugar donde nos alojaremos admite animales.

Una vez tomadas estas precauciones, solo queda disfrutar del viaje. ¡Buen viaje para ti y para tu gato!