Abstracts

Indicios, síntomas e indicadores de pronóstico asociados a los bloqueos aurículo-ventriculares de segundo y tercer grado en perros: 124 casos.

Schrope, D. P., Kelch, W. J.

J. Am. Vet. Med. Assoc. 228, 1710-1717, 2006.

OBJETIVOS: Evaluar los indicios, síntomas clínicos y el pronóstico asociados a bloqueos aurículo-ventriculares de segundo grado avanzado y de tercer grado (BAV) en perros.

ANIMALES: 124 perros.

MÉTODO: se recogió información de los electrocardiogramas, los cuestionarios veterinarios, las ecocardiografías y las radiografías realizadas, para revisar y comparar los datos a un gran grupo control. Se examinaron asociando diferentes variables al tiempo de supervivencia. Se evaluó un nuevo sistema de clasificación para los BAV.

RESULTADO: las razas con mayor predisposición al bloqueo AV de segundo grado avanzado o de tercer grado fueron el afgano, el Catahoula Leopard dog, el Chow-chow, el cocker spaniel, el pointer alemán de pelo duro y el labrador retriever. Los perros más grandes, los más viejos y las hembras enteras, fueron los grupos más sobre-representados en el grupo de estudio. La debilidad, letargia, la intolerancia al ejercicio físico y los síncopes fueron los signos clínicos más frecuentes. La presencia de signos clínicos no estuvo asociada con el tiempo de supervivencia. Los perros con un BAV de segundo grado avanzado tenían una supervivencia similar a la de los perros con un Bloqueo AV de tercer grado. Los perros con un bloqueo AV de segundo grado avanzado o tercer grado tenían un riesgo superior de muerte súbita en los primeros seis meses después de haberse diagnosticado la arritmia. Un ritmo de escape ventricular alto y complejos ventriculares de escape con una morfología estrecha estaban negativamente relacionados con el tiempo de supervivencia. La colocación de un marcapasos tenía una asociación significativamente positiva con la supervivencia.

CONCLUSIONES Y SIGNIFICADO CLÍNICO: la implantación de un marcapasos debería ser muy considerada en todos los perros con un bloqueo AV de segundo grado avanzado o con un bloqueo AV de tercer grado, independientemente de si los signos clínicos son evidentes. Si se justifica un tratamiento médico, las medicaciones vagolíticas pueden ser la mejor elección. Un nuevo sistema de clasificación de los BAV puede merecer una investigación más a fondo.