Abstracts

Heridas abrasivas graves de tarso y carpo tratadas con artrodesis inmediata en siete perros

J Am Anim Hosp Assoc 38[4]:370-380 Jul-Aug\'02

John A. Benson, Randy J. Boudrieau,*

 

Objetivo: Las heridas abrasivas de carpo y tarso son frecuentes en la práctica veterinaria y suelen ser debidas a atropellos que ocasionan un arrastramiento por el suelo de la zona afectada, produciéndose una abrasión de la zona, avulsión de tejidos y contaminación de la herida. Muchos de estos daños producen inestabilidad articular y un deterioro de tejidos blandos muy grave. Las líneas de actuación actuales son a base de un primer tratamiento dirigido al cuidado de los tejidos blandos, seguido de una estabilización articular permanente (artrodesis) una vez el estado de los tejidos blandos locales lo permiten. Si estos dos pasos pudieran combinarse en un solo proceso, el manejo del caso sería mas simple. El propósito del estudio es evaluar la eficacia clínica a largo plazo y la frecuencia de aparición de complicaciones en perros con heridas abrasivas graves de tarso y carpo tratados con una artrodesis inmediata de la articulación afectada y cuidado simultáneo de los tejidos blandos.

 

Animales: Se incluyen en el estudio a 7 animales con fracturas abiertas de grado 3. Cinco de estos animales tenían otros daños ortopédicos.

 

Procedimiento: Todos los animales excepto uno fueron tratados con un fijador externo (FE; tipo III en un perro y tipo II en 5 perros). En el perro restante se aplicó una placa en T para realizar una artrodesis carpal parcial de las articulaciones intercarpales y carpometacarpiana. Todos los tejidos blandos se manejaron con debridación quirúrgica y vendajes húmedo-seco con cambios diarios hasta que se consideró necesario. Se emplearon antibióticos sistémicos en todos los perros a la elección de cada clínico.

 

Resultados: Solo 2 de los 7 perros necesitaron un procedimiento de estabilización adicional para que la artrodesis tuviera éxito. En el perro de la placa en T, se infectó la zona y se hubo de eliminar de la placa. Los resultados a corto plazo en los 7 perros muestran una fusión exitosa de las articulaciones afectadas y una correcta epitelización de la zona. Todas las fusiones ocurrieron, de media, entre las 12 semanas (6-17 semanas)del post-operatorio. En la mayoría de casos el FE se quitó en este tiempo. Todos los animales cicatrizaron con unos resultados cosméticos aceptables.

 

Conclusiones y relevancia clínica: Los autores concluyen que es viable el uso de una intervención que aborde simultáneamente la fusión ósea y el manejo de los tejidos blandos en las fracturas abiertas de estas zonas. La fijación transarticular con FE es la técnica recomendada.