ABSTRACTS

Análisis retrospectivo del diagnóstico y resultado final en 45 gatos con trastornos de micción presentados como incontinencia urinaria

Lonc KM, Kaneene JB, Carneiro PAM, Kruger JM.
J Vet Intern Med. 2019 Dec 20

  • A diferencia de los perros, las causas y los resultados de la incontinencia urinaria (IU) en los gatos son en gran parte desconocidos.
  • El objetivo del estudio era determinar causas, identificar condiciones comórbidas y evaluar los resultados de los gatos con trastornos de micción que se presentan como IU.
  • De forma retrospectiva, se realizaron búsquedas en los registros médicos de los gatos presentados desde enero de 2006 hasta diciembre de 2017 utilizando 45 palabras clave relacionadas con la IU. Para confirmar un diagnóstico se utilizaron la historia clínica, el motivo de consulta y los hallazgos en el examen físico. Los casos se clasificaron según las localizaciones funcionales y anatómicas. En total, 45 gatos con cumplieron los criterios de inclusión de IU
  • La causa más común de IU fueron los trastornos de la médula espinal fue (n = 18), seguida de trastornos uretrales (n = 17), de vejiga (n = 9) y ureterales (n = 1). Las proporciones de trastornos de la fase miccional y de la fase de almacenamiento fueron similares (53% y 47%, respectivamente). Sin embargo, en gatos machos y en gatos jóvenes (p <0,03) se observaron con mayor frecuencia los trastornos de la fase miccional. Se detectó infección del tracto urinario en 11 de 28 (39%) gatos. En 38/45 casos estaba disponible el resultado final, 16 gatos (42%) recuperaron la continencia, 3 (8%) mejoraron con el tratamiento y 19 (50%) permanecieron incontinentes o fueron sacrificados. La enfermedad de la médula espinal tenía una probabilidad significativamente mayor de estar asociada con los malos resultados finales en comparación con los trastornos de la vejiga o la uretra (p <0,04).
  • En este estudio, la incontinencia urinaria en gatos se asoció con una variedad de trastornos congénitos y adquiridos que afectaban ambas fases de la micción con una frecuencia similar. Los gatos incontinentes con trastornos de la médula espinal eran los más comunes y justifican un pronóstico más reservado que los gatos con trastornos de la vejiga o la uretra.