Abstracts

Queratitis en 6 perros después de un tratamiento tópico para glaucoma con un inhibidor de la anhidrasa carbónica

Beckwith-Cohen B, Bentley E, Gasper DJ, McLellan GJ, Dubielzig RR
J Am Vet Med Assoc. 2015 Dec 15;247(12):1419-26
  • En este estudio se evaluaron 6 perros (10 ojos) con queratitis después de un tratamiento tópico a largo plazo con un inhibidor de la anhidrasa carbónica (IAC). En 4 perros (6 ojos), se suspendió el tratamiento con IAC. Tres perros (4 ojos) fueron sometidos a enucleación por presentar una fase terminal de la enfermedad de la córnea. Un perro fue tratado de manera diferente en cada ojo.
  • El tiempo medio para el desarrollo de los signos oculares graves después de iniciar el tratamiento con un IAC (es decir, brinzolamida o dorzolamida), fue de  266 días (rango 133 a 679 días). Clínicamente, los signos oculares graves incluían queratitis perilímbica ulcerativa y no ulcerativa o queratitis difusa con vascularización marcada. La queratitis fue refractaria al tratamiento con medicamentos anti-inflamatorios.
  • En los globos enucleados de 3 perros afectados y en 1 perro con una queratitis que se curó, se pudo realizar examen histológico e inmunohistoquímico. Las lesiones corneales incluían 2 tipos de infiltrados inflamatorios distintos, con predominio de células plasmáticas en el estroma anterior, y con células T y neutrófilos en el epitelio. Las células plasmáticas del estroma y el epitelio suprayacente exhibieron fuerte inmunoreactividad positiva para IgG.
  • El tratamiento con IAC se interrumpió en 4 perros después de una mediana de 209 días (rango, 44 ​​a 433 días), y en estos perros, la mejoría clínica fue evidente dentro de los 2 a 4 días de la interrupción del tratamiento. En estos 4 perros, los signos de la queratitis se resolvieron en 12 a 25 días. La mediana del tiempo de seguimiento después de la interrupción del IAC fue 25,5 meses (rango, 6 a 42 meses), y no se observaron trastornos corneales en este tiempo.
  • En base a esta pequeña serie de casos, los autores concluyen que puede haber una queratitis asociada a IAC tópicos, rara, de naturaleza inmuno-mediada que no es sensible al tratamiento con corticosteroides. Los pacientes afectados mejoraron rápidamente, pero sólo después de la interrupción del tratamiento con IAC.
  • En los perros con glaucoma, se debería considerar la posibilidad del desarrollo de una queratopatía punctata y queratitis difusa grave como posibles efectos adversos relacionados con la administración tópica de IAC, incluso después de haber usado este tratamiento tópico previamente sin complicaciones.