Patologías

Infertilidad En La Perra

Alain Fontbonne (AMVAC 2008)
 
Si se compara con los últimos 10 a 20 años, hoy día es frecuente que se les pida a los veterinarios que resuelvan problemas de fertilidad en los perros, debido principalmente a un aumento de la popularidad de los perros de raza pura, al igual que por razones sentimentales o financieras. De hecho, los criadores pueden estar preocupados acerca de distintos tipos de problemas que incluyen, pero no se limitan, a infertilidad verdadera (sus perras no tienen cachorros tras el apareamiento natural o la inseminación artificial), al tratamiento del anestro o una tasa baja de prolificidad.
Muchos problemas distintos pueden llevar a la infertilidad, incluyendo problemas hormonales, enfermedades infecciosas o defectos adquiridos o congénitos del tracto genital. Recomendamos que los veterinarios sigan una progresión metódica, empezando con la causa más frecuente hasta la causa más infrecuente. En la perra, las cosas se vuelven incluso más difíciles cuando nos damos cuenta de que la aparente infertilidad puede ser debida a situaciones muy distintas, que son difíciles de diferenciar, como son la falta de fertilización (no unión entre óvulo y esperma) y la muerte embrionaria temprana.
1. Mala sincronización del apareamiento
Según la gran mayoría de las publicaciones científicas, la mala sincronización de la monta representa, con mucho, la causa más frecuente de la infertilidad en la perra. La incidencia puede variar entre un 40 y un 80% de las perras infértiles.
2. Infertilidad masculina
Después de la mala sincronización, la infertilidad masculina es la causa más frecuente de la falta de concepción en las perras que se presentan por infertilidad.
3. Otras causas de infertilidad
Al igual que se determina en los animales grandes, sugerimos que los veterinarios deben considerar primero si las perras infértiles muestran intervalos inter-estro regulares o ciclos ováricos irregulares.
3.1 Infertilidad con intervalos prolongados entre estros.
La aparente prolongación del intervalo entre estros ocurre en perras con celo silencioso, que se define como la actividad ovárica en ausencia de los cambios físicos y de comportamiento característicos del estro canino.  Entre las causas hormonales del anestro se encuentran el hipotiroidismo, el hiperadrenocorticismo, la hiperprolactinemia, o las perras tratadas con compuestos hormonales como los progestágenos, los andrógenos (perras de carrera), o compuestos de esteroides anabólicos.
Los quistes ováricos que secretan progesterona, pueden provocar la prolongación del intervalo entre estros. A menudo la mejor solución es la extirpación quirúrgica del quiste. Los ensayos hormonales usando prostaglandinas no se han documentado bien en perras.
Las perras que se alojan en condiciones medioambientales desfavorables (incluyendo una elevada concentración de animales, una baja luminosidad, comida de mala calidad), pueden tener prolongado el intervalo entre estros.
3.2 Infertilidad con acortamiento del período entre estros
Este tipo de infertilidad se puede dividir en dos grandes causas: las perras que padecen hiperestimulación ovárica, (principalmente quistes foliculares o tumores de células de la granulosa), y/o perras que tienen una caída prematura de los niveles de progesterona durante el diestro.
3.2.1 Quistes o tumores ováricos. Es importante diagnosticar y extirpar estos quistes o tumores hormonalmente activos, tan pronto como sea posible, por dos razones al menos.
Primero, es necesario curarles e intentar restaurar la fertilidad.
Segundo, la secreción de elevadas cantidades de estrógeno puede actuar sobre el útero como factor potencial hacia el complejo hiperplasia endometrial quística-piómetra, pero también sobre la médula ósea creando una anemia no regenerativa progresiva.
Los quistes foliculares pueden ser sencillos o múltiples; si hay quistes múltiples en un ovario, los quistes no se comunican. Los quistes ováricos en la perra pueden estar presentes en uno o en ambos ovarios. Las mediciones de estradiol durante el período de proestro pueden serles de utilidad a los clínicos que no hacen ecografías. A menudo están modificados los patrones de secreción de estrógenos. No obstante, cuando sea posible, tiene mucha mayor utilidad la realización de ecografías ováricas. Los quistes foliculares aparecen como estructuras focales anecoicas o hipoecoicas. Muchos autores piensan que las estructuras anecoicas mayores de 1 cm se consideran quistes.
 El tratamiento de elección de los quistes foliculares es la ovariectomía o la ovariohisterectomía cuando está dañado el útero. Algunos autores recomiendan la inducción de la luteinización de los quistes foliculares, usando GnRH o hCG. Personalmente, no recomendamos estos protocolos ya que aumentan el nivel de progesterona en plasma tras un período prolongado de secreción de estrógenos. Basándonos en nuestra experiencia clínica, este tratamiento suele llevar a la formación de piómetra en las semanas siguientes. La extirpación quirúrgica o la aspiración de un quiste con una aguja fina bajo laparotomía o ecografía pueden ser nuevas alternativas terapéuticas. Las células de la granulosa producen estrógenos; por tanto, no sorprende que los tumores de las células de la granulosa suelan llevar a infertilidad con períodos de celo prolongados. (Nota: los esteroides exógenos que se administran a señoras de edad avanzada que reciben tratamiento tras la menopausia con geles que contienen estrógenos, pueden penetrar a través de la piel de razas miniatura cuando se les coge a menudo con la zona del antebrazo, y pueden provocar signos prolongados de estro).
3.2.2 Caída prematura de los niveles de progesterona
Los celos partidos se definen como ciclos sucesivos de proestros cortos, a intervalos de 2 semanas a 2 meses, asociados a intervalos cortos entre los estros. Este patrón se observa a menudo en perras jóvenes y no lleva a infertilidad real en el resto de la vida genital de la perra. Los ciclos anovulatorios no son frecuentes en perras. En estos ciclos anovulatorios, los niveles séricos de progesterona nunca se elevan por encima de 3,5 a 6 ng/ml. Esto explica por qué el siguiente celo a menudo se presenta más pronto de lo normal. Las perras también pueden padecer hipoluteidismo, que es la falta de secreción de progesterona durante la gestación, lo que hace que sea imposible que se mantenga la preñez. En algunas razas está bien documentado el hipoluteidismo, como en los Rottweilers y en los Pastores Alemanes. La aportación de progesterona se puede dar por vía parenteral (progesterona en aceite: 2 mg/kg cada 3 días; ally-trenbolona…). En Francia, los veterinarios a menudo usan la progesterona micronizada oral que en la actualidad se da a mujeres
Se ha descrito también un “síndrome de anestro corto” en Rottweilers y en Pastores Alemanes.
La muerte fetal o embriónica temprana sigue siendo imposible de detectar en la mayoría de los casos ya que en general no suele haber expulsión vulvar. Las posibles causas incluyen la endometritis, la hiperplasia endometrial quística, los defectos embriónicos y la posible consanguinidad. Nuestros datos clínicos parecen indicar que a menudo se asocia a un descenso de la concentración de progesterona en sangre.
3.3 Infertilidad con períodos normales entre estros
3.3.1 Problemas hormonales. También se pueden sospechar defectos hormonales en perras con períodos regulares entre celos, y los veterinarios deberían controlar el estado hormonal de la perra durante el celo y también durante la gestación.
3.3.2 Problemas infecciosos.
3.3.3 Infertilidad inducida por fármacos. En la clínica, muchas perras de cría pueden ser tratados con fármacos que pueden contribuir a un descenso de la fertilidad. Las hormonas esteroideas y los compuestos antifúngicos pueden crear defectos hormonales en perras pre-puberales o adultas. Los fármacos abortivos como las prostaglandinas, los antiprogestágenos y las sustancias antiprolactínicas se deben evitar durante la gestación.
3.3.4 Anomalía anatómica de la vulva, del vestíbulo o de la vagina. Algunas perras no consiguen reproducirse por anomalías congénitas del tracto genital posterior (vulva, vestíbulo o vagina). Las anomalías adquiridas o anomalías del tracto genital posterior (cicatrices tras un mal parto, episiotomía, monta violenta…) también pueden llevar a la falta de cópula.
3.3.5 Patología uterina. La endometritis es una causa frecuente de infertilidad en yeguas. En la perra, sin embargo, es difícil de diagnosticar. Los raspados endometriales, normalmente efectuados tras la canulación endoscópica del cérvix, pueden ser de utilidad. Las perras con hiperplasia endometrial quística a menudo son infértiles por un fracaso de la implantación tras la concepción. De algún modo, la ecografía suele permitir la visualización del endometrio glandular. Se ha descrito la terapia con éxito con la mibolerona por vía oral, 30 microgramos al día por cada 25 libras de peso corporal durante 6 meses. La hiperplasia endometrial quística suele llevar a piómetra, que se puede tratar en muchos casos con una terapia mixta de prostaglandinas y antiprogestágenos (aglepristona). Parece haber una curación del endometrio, ya que muchas perras pueden tener gestaciones con éxito en su siguiente celo.
3.3.6 Comportamiento sexual anormal. Hay muchos factores psicológicos que pueden influir sobre la receptividad sexual en la perra. Algunos autores creen que la psicología puede influir en factores como la ovulación o la muerte embriónica temprana en la perra.
3.3.7 Causas misceláneas. Las perras con patologías sistémicas como la diabetes mellitus, el hiperadrenocorticismo o la insuficiencia renal es probable que sean infértiles. Finalmente, los criadores mencionan la nutrición cuando su perrera sufre un descenso de sus resultados productivos. Se conoce poco de este tema.
Lectura recomendada
ENGLAND GCW and RUSSO M. Ultrasonographic characteristics of ealy pregnancy failure in bitches. 5th International Symposium on Canine and Feline Reproduction. 4th to 6th August 2004. Sao Paulo. Brazil.
FAYER-HOSKEN R, CAUDLE A. et al.: Evaluating the infertile breeding bitch, Veterinary Medicine 1994, 1026-1038.
JOHNSTON S.D.: “Clinical approach to Infertility in bitches with primary anestrus” Vet. Cl. North Am. Small. An. Pract. 1991, 21(3), 421 – 425