Patologías

Insuficiencia Renal Crónica

ETIOLOGÍA: Es la enfermedad renal más frecuente en el perro y en el gato. Se caracteriza por una pérdida progresiva e irreversible de las funciones renales básicas sea cuál sea la causa primaria que la ha iniciado. Afecta principalmente animales adultos o viejos y es más frecuente la presentación en la especie felina que en la canina.

CAUSAS DE I.R. CRÓNICA: Congénitas: displasia renal, glomerulopatías congénitas, [riñón poliquístico] y amiloidosis congénita. Adquiridas: glomerulonefritis, amiloidosis, [infecciones tracto urinario], hipercalcemia, obstrucciones crónicas, nefrolitiasis, [neoplasias renales], idiopática (gran mayoría de casos). Cualquiera que sea la causa inicial, si provoca suficiente pérdida de nefronas funcionales las restantes van a compensar esta pérdida hasta que, paulatinamente, pierdan su capacidad funcional. El término histopatológico de nefritis intersticial crónico usado anteriormente como causa de la mayoría de IR crónicas se utiliza actualmente como término descriptivo del cuadro lesional en una IR crónica pero no da información sobre la causa inicial. Las principales funciones renales son las de mantener la composición del líquido extracelular, la excreción y reabsorción de sustancias y función endocrina de activación de la vitamina D y síntesis de eritropoyetina. Las principales consecuencias de la pérdida de la función renal son las siguientes: - Retención de sustancias nitrogenadas (azotemia/uremia).

- Retención de fósforo y falta de activación final de la vitamina D (hiperfosfatemia/hiperparatiroidismo renal secundario/osteodistrofia renal).

- Pérdida de proteínas (síndrome nefrótico/trombosis).

- Disminución de la reabsorción de bicarbonato y de la excreción de protones (acidosis metabólica).

- Disminución de la síntesis de eritropoyetina (anemia no regenerativa).

- Alteración de la capacidad de concentrar la orina (isostenuria/hipostenuria/hipertensión arterial).

- Falta de excreción de potasio (HIPERKALEMIA) aunque en la mayoría de casos de IR poliúrica la excreción está aumentada anormalmente (HIPOKALEMIA) siendo una característica muy especial y constante en el gato.

PRONÓSTICO: El pronóstico de la IR crónica es, en general, malo ya que no hay posibilidad de revertir las lesiones renales. No obstante, en muchos casos, si los signos clínicos y las consecuencias metabólicas no son severos los animales pueden vivir durante largo tiempo (meses o años) con una calidad de vida aceptable. Ante signos clínicos y alteraciones metabólicas graves la progresión de las lesiones renales será muy acelerada y estos animales tienen poca esperanza de vida. SÍNTOMAS: Signos frecuentes: depresión, deshidratación, anorexia, adelgazamiento, náuseas, vómitos, halitosis, PU/PD, nocturia, riñones pequeños, atrofia muscular, mal aspecto general y del pelo, debilidad muscular (especialmente en el gato) y palidez de mucosas. Signos menos frecuentes: estomatitis, diarrea, hematemesis, melena, estreñimiento, signos de hipertensión (epistaxis, ceguera, retinopatía, soplo cardíaco, arritmias, disnea), signos de hipocalcemia (irritabilidad, temblores, mioclonos), cambios de comportamiento, demencia, déficit nervios craneales, convulsiones, estupor y coma, equimosis, hematomas, hemorragia gastrointestinal (trombocitopatía). Calcificaciones en los tejidos blandos, desmineralización huesos del cráneo, fracturas patológicas (osteodistrofia renal). TRATAMIENTO: El tratamiento de la IR crónica es conservador con medidas terapéuticas que disminuyen la severidad de las consecuencias clínico-patológicas derivadas de la pérdida de función exceptuando aquellos casos en los que sí se conozca la causa primaria. Tratamiento dietético: Reducción de los niveles de fósforo para disminuir la hiperfosfatemia y HR2. Reducción del porcentaje de proteínas y de alto valor biológico para disminuir los niveles de azotemia y reducir la hipertensión glomerual. Restricción de sodio para controlar la hipertensión arterial. Mantener las necesidades calóricas suficientes en una situación de catabolismo. Tratamiento farmacológico: Si los niveles de fósforo no disminuyen con tratamiento dietético, administrar sustancias quelant