Patologías

Rabia Canina Y Felina

ETIOLOGÍA: El virus de la rabia es un virus distribuido mundialmente y que puede afectar a cualquier animal de sangre caliente. Produce alteraciones neurológicas que, casi siempre, son fatales. Es una de las enfermedades infecciosas que se conocen desde más antiguo y es la enfermedad zoonótica más importante de todo el planeta por su gravedad. Actualmente en el estado español no existen casos de rabia, salvo en los territorios de Ceuta y Melilla. Es una enfermedad provocada por un virus de la familia rhabdoviridae, lábil y que no persiste en el medio ambiente. En el mundo existen diferentes tipos antigénicos de virus rábico. Aunque el virus es capaz de infectar a cualquier animal de sangre caliente, las aves son muy poco sensibles a su acción. Los animales más sensibles son los cánidos salvajes, murciélagos, cabras, etc. Menos sensibles que los anteriores son los perros y gatos domésticos, caballos, primates y el hombre. En las zonas en las que se da la enfermedad, es más normal que ésta se produzca en los gatos que en los perros domésticos (por el control más difícil de éstos en el campo). Se ha demostrado que cuando disminuye la incidencia de la rabia en los perros y en los gatos disminuye también la incidencia de la rabia en los humanos. La transmisión normal de la enfermedad se produce por contacto de la saliva infectada con las terminaciones nerviosas como consecuencia de una mordedura. Para que se produzca la infección, el virus debe contactar con las terminaciones nerviosas y entrar en las fibras nerviosas. La transmisión también se puede dar por contaminación de saliva en una herida reciente o por contacto con la mucosa ocular u olfativa. En murciélagos se han descrito transmisiones por aerosol y experimentalmente se ha descrito la vía ingestiva. El período de incubación de la enfermedad puede variar de 3 a 8 semanas, aunque pueden darse casos muy agudos y períodos de incubación de hasta un año. Depende de la localización de la mordedura, ya que las mordeduras más cercanas al sistema nervioso central evolucionan mucho más rápidamente que las que se producen en la punta de un pie. El virus, tras la infección, migra de las fibras de los nervios periféricos al sistema nervioso central, lesiona al cerebro produciendo alteraciones del comportamiento y parálisis, para migrar otra vez a través de las fibras nerviosas hacia las glándulas salivares, donde se acumula para una posterior transmisión. El virus se encuentra en muchos otros tejidos y órganos, pero éstos no son importantes para la transmisión.

PRONÓSTICO: El pronóstico es, casi con seguridad mortal, aunque se ha descrito algún caso de recuperación del período paralítico en algún perro. Según la legislación española y catalana la rabia es una enfermedad de declaración obligatoria al departamento de Sanidad. SÍNTOMAS: En la evolución de la enfermedad se distinguen claramente tres periodos clínicos: prodrómico, excitativo y paralítico. El período prodrómico se caracteriza por las alteraciones del comportamiento. Los animales salvajes le pierden el miedo al hombre, los animales nocturnos se ven de día y en lugares no habituales. Los animales domésticos se vuelven ariscos, están demasiado alerta a cualquier cambio, etc. Tras 1-3 días de período prodrómico, comienza el período excitativo, en el cual el animal reacciona violentamente ante cualquier estímulo, muerde incluso objetos inanimados y también imaginarios. Puede ser que este período no sea muy violento o que su duración sea muy corta. En 3 ó 4 días se inicia el período paralítico por lesión neuronal inducida por el virus. Se produce una ataxia ascendente que acaba incluso en parálisis de los músculos de la deglución causante de la famosa sialorrea de la rabia por la imposibilidad de deglutir la saliva. El período paralítico acaba en 1 ó 2 días con la muerte del animal por paro respiratorio. TRATAMIENTO: El tratamiento consiste en la aplicación de anticoagulantes. Cuando hay riesgo alto de tromboembolismo, ya sea aórtico, pulmonar o de otro tipo, deben administrarse antiagregantes plaquetarios como la aspirina a dosis de perro y de gato, y anticoagulantes como la [heparina] mientras exista el riesgo (tratamiento de adulticidas en las filariosis, etc.). Cuando se sospecha de un tromboembolismo pulmonar debe administrarse [heparina]. Es necesario suplementar con oxígeno al animal tanto tiempo como sea necesario. El confinamiento en una jaula suele ser muy beneficioso y hay que evitar la sobredosificación de suero al animal. Como anticoagulante también se usa la warfarina, pero menos. El tratamiento con estreptokinasa IV como fibrinolítico no se ha usado en veterinaria.