Patologías

Testiculo, Neoplasia

ETIOLOGÍA: Las neoplasias de testículo en el perro son relativamente frecuentes (representan el 5-15% de todas las neoplasias) y muy raras en el gato. Las más frecuentes son los tumores de las células de Sertoli (sertoliomas) y después los de las células germinales (seminomas). Los tumores de las células intersticiales (de Leydig) son más raros. Ocurren con más incidencia en testículos criptórquidos aunque pueden aparecer en testículos normales. Se dan en animales de edad avanzada y en cualquier raza, pero la más predispuesta es el Boxer. Aunque en principio es unilateral, el otro testículo tiene muchas más posibilidades que un testículo normal de padecer una neoplasia.

PRONÓSTICO: El pronóstico es bueno tras la cirugía. Sólo hay un 10-20% de metástasis en el caso de los sertoliomas y menos de un 5% en los seminomas. No hay metástasis en los de las células de Leydig. En los casos que haya signos de femenización, éstos remiten a partir de los 60 días después de la intervención. Si la mielosupresión es grave, es posible que no se logren revertir los signos con la castración. SÍNTOMAS: Los signos suelen ser un alargamiento del testículo afectado, aparición de una masa abdominal o de una sintomatología de masa abdominal, etc. Tan solo un 25-50% de los sertoliomas presentan signos de feminización con alopecia bilateral simétrica, atrofia del testículo contralateral, hiperpigmentación, etc. Y de éstos tan solo un 10% pueden presentar signos de mielosupresión estrogénica con anemia no regenerativa, trombocitopenia con coagulopatía, etc. Dichos signos en los sertoliomas son raros y no suceden en los tumores de células de Leydig. TRATAMIENTO: El tratamiento se realiza por castración bilateral aunque sólo haya un testículo afectado, porque el testículo sano tiene muchas posibilidades de desarrollar también una neoplasia. En los casos que haya sintomatología de feminización, debe realizarse, antes de la cirugía, una buena analítica sanguínea para descartar signos de mielosupresión.