Anisocoria gatos. ¿Posible indicador de un problema más grave?

La anisocoria es un signo médico consistente en la asimetría de las pupilas, ya sea por una midriasis o miosis unilateral.
anisocoria gatos
Imagen de Vets Affinity

¿En qué consiste?

La pupila es un orificio que se sitúa en la parte central del iris, cuya función es regular la entrada de la luz a la cámara posterior del ojo. La pupila se contrae o dilata de acuerdo con la cantidad de estímulo luminoso que recibe el ojo. Ante condiciones ambientales muy luminosas se contrae (miosis) o se dilata (midriasis). La anisocoria es una condición por la cual las pupilas del gato se presentan de diferente tamaño, ya sea porque una de ellas se encuentra más dilatada o al revés, más contraída.


¿A qué es debida?

Las causas de anisocoria son múltiples y variadas, es un síntoma, y es por sí mismo un motivo más que suficiente de visita urgente al veterinario especialista, sobre todo si su aparición ocurre de manera repentina. Algunas causas son:

  • Leucemia felina, por la posibilidad de aparición de linfoma a nivel de sistema nervioso.
  • Lesiones corneales, como las úlceras.
  • Lesiones a niveles de sistema nervioso central, tanto tumorales como traumáticas, vasculares, etc.
  • Glaucoma (aumento de la presión intraocular)
  • Uveítis.

 

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  • Enfermedades de la retina.
  • Defectos congénitos o degenerativos del iris.
  • Tumores intraoculares.
  • Sinequias (formaciones de tejido cicatricial dentro del ojo).
  • Síndrome de Horner.

En todos los casos observaremos una asimetría del tamaño de las pupilas, sin embargo, dependiendo de la causa subyacente podemos apreciar además, irritación del ojo, turbidez en la córnea, presencia de secreciones, párpados caídos o síntomas de malestar en el animal, como blefaroespasmo, apatía o intentos de frotarse el ojo con las patas.

 

Diagnóstico

Como hemos comentado antes, la anisocoria no es más que un síntoma, y como tal se diagnostica solo con apreciarlo. Sin embargo, diagnosticar el motivo que lo está provocando puede no ser tan sencillo y desde luego, no tan rápido.

El protocolo diagnóstico siempre debe comenzar por una anamnesis completa seguida de un examen físico a fondo del paciente, incluyendo una exploración detallada de las estructuras oculares y un examen neurológico completo. Una exploración ocular correcta siempre debe incluir un test de Schirmer, una prueba de fluoresceína para poner de manifiesto úlceras y lesiones en la córnea, la medición de la presión intraocular en ambos ojos y la observación del fondo de ojo. Si el ojo no tiene alteraciones que justifiquen la anisocoria deben realizarse pruebas complementarias, como un hemograma y bioquímica completos, radiografías y tests de leucemia e inmunodeficiencia felinas. En los casos en los que la exploración neurológica o la sintomatología sugieran lesiones a nivel central podemos recurrir a pruebas de imagen más avanzadas como TAC o Resonancia magnética.

 

Tratamiento y pronóstico

Tanto el tratamiento como el pronóstico dependen por completo de la causa subyacente a la que sea debida la anisocoria. Esto hace que un diagnóstico certero y rápido sea fundamental para la pronta recuperación del gato, no tanto por la resolución de la anisocoria en sí misma, sino por la de la enfermedad que podemos tener detrás.

 

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