Artrosis en perros mayores. Tratamiento de la artrosis de cadera

Los perros suelen padecer más artrosis que artritis reumatoide, generalmente debido al exceso de ejercicio, las lesiones o la predisposición genética. Existen diferentes tratamientos para la artrosis en perros mayores, desde la terapia medicinal, que incluye el uso de antiinflamatorios y esteroides, hasta la terapia de regeneración del cartílago y el tratamiento quirúrgico con técnicas poco invasivas como la artroscopia. También será necesario aplicar cambios en el estilo de vida y la alimentación del can.
artrosis en perros mayores
Imagen de Vets Affinity

La artrosis es una enfermedad articular degenerativa que implica el deterioro progresivo y permanente del cartílago que rodea las articulaciones, acompañado por una hipertrofia del hueso en los márgenes y cambios en la membrana sinovial.


El problema es que las células de las articulaciones dañadas liberan citoquinas proinflamatorias, las cuales favorecen el proceso inflamatorio, y esto acelera la descomposición del colágeno tipo II del cartílago y de los proteoglicanos, cerrando un ciclo autodestructivo.

La artrosis en perros mayores se manifiesta con síntomas como rigidez, cojera y dolor. En muchos casos el can se niega a jugar, saltar o incluso a caminar cuando la enfermedad está muy avanzada. La artrosis de cadera es más común en razas como los pastores alemanes, Golden Retriever, Labrador Retriever, San Bernardo, Rottweiler y Staffordshire Terrier. Entre las razas más pequeñas propensas a padecer este problema, se encuentran los carlinos y bulldog francés.

 

¿Cuáles son las opciones de tratamiento de la artrosis en perros mayores?

Existen diferentes enfoques terapéuticos más o menos invasivos para tratar la artrosis en perros mayores. El objetivo es minimizar el dolor en las articulaciones reduciendo la inflamación y, a ser posible, ralentizar el daño del cartílago.

 

Terapia medicinal

  • Antiinflamatorios. El tratamiento farmacológico de la artrosis en perros mayores suele incluir agentes antiinflamatorios esteroideos o no esteroideos (AINE), fundamentalmente para aliviar el dolor y la inflamación. Los AINE inhiben la producción de prostaglandinas, las cuales promueven la inflamación. El principal problema de estos medicamentos es que, cuando se usan durante mucho tiempo, suelen provocar efectos secundarios gastrointestinales como vómitos, ulceración, anorexia, melena y dolor abdominal.

 

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  • Esteroides. Los corticosteroides y glucocorticosteroides son un plan de tratamiento muy popular debido a su eficacia para aliviar el dolor y la inflamación, ya que inhiben la producción de ácido araquidónico, lo cual contribuye a detener la inflamación y la producción de prostaglandinas. Sin embargo, un uso prolongado de esteroides puede tener efectos secundarios indeseados, sobre todo debido a su acción inmunosupresora, por lo que además de deprimir el sistema inmunológico pueden provocar un aumento de peso, osteoporosis, diabetes, úlceras gastrointestinales, retención de líquidos y aumentar el riesgo de sufrir una enfermedad cardíaca. Por eso, se está experimentando con otros tratamientos para la artrosis en perros mayores.

 

Factores de crecimiento y regeneración del cartílago

El factor de crecimiento insulínico es una proteína natural que promueve el crecimiento al alcanzar el cartílago articular a través del líquido sinovial. Un estudio realizado en personas reveló que también contribuye a mantener la integridad estructural y funcional, inhibiendo la capacidad de la interleucina 1 para estimular la degradación de proteoglicanos.

Otra alternativa es el sulfato de glucosamina. A medida que el can envejece, la producción de glucosamina disminuye; por lo que es importante complementarla para evitar problemas articulares. El sulfato de glucosamina es más efectivo para el tratamiento de la artritis en perros mayores porque el sulfato interviene en la producción de cartílago. La glucosamina, por su parte, tiene propiedades antiinflamatorias y prácticamente no tienen efectos secundarios, aunque cuando se excede la dosis recomendada puede incrementar el riesgo de sufrir diabetes.

También se puede recurrir al ácido hialurónico, el cual es responsable de la viscoelasticidad del líquido sinovial, actuando como un lubricante articular y ayudando a absorber los impactos en las articulaciones. Un estudio realizado con 27 perros con artropatía a los cuales se les aplicó infiltraciones de ácido hialurónico comprobó que este puede retrasar la degradación del cartílago.

La terapia con células madre puede ser la siguiente opción, sobre todo para los perros que padecen artrosis de cadera, ya que contribuye a inhibir el proceso inflamatorio y reparar el tejido dañado. Dado que se trata de las propias células del perro extraídas de sus tejidos grasos o la médula ósea, el riesgo de rechazo es menor y la mejoría es notable, según esta investigación.

 

Tratamiento quirúrgico

Existen diferentes opciones quirúrgicas para intentar mejorar la calidad de vida de los perros mayores con artrosis. La artroscopia es una de las alternativas más interesantes, como indica este estudio, ya que se trata de un tratamiento quirúrgico poco invasivo que se puede aplicar con buenos resultados a los problemas de cadera.

Durante el procedimiento se usa una cámara pequeña para tener una visión más clara del daño y la zona a reparar, insertando los instrumentos quirúrgicos a través de otras incisiones pequeñas. Es una técnica ideal para los perros mayores ya que normalmente estos también padecen otras patologías concomitantes. El procedimiento es más rápido y, a diferencia de la artrotomía, en la que el can necesita unos 14 días para recuperarse, con la artroscopia se recuperará en apenas unos 4 días.

 

Dieta y estilo de vida

La osteoartritis es más común en perros con sobrepeso, por lo que se recomienda una dieta estricta que promueva la pérdida de peso y reduzca el estrés mecánico al que se someten las articulaciones. La obesidad puede hacer que la articulación se desgaste más rápido debido a la presión extra que se ejerce sobre una articulación. De hecho, por cada kilo de peso se añaden casi seis kilos de presión a las rodillas y unos doce kilos a las caderas. También se recomienda ejercicios de bajo impacto, como caminar o nadar, para fortalecer las articulaciones, músculos, ligamentos y tendones.

Elegir un alimento específico para los problemas articulares también será de gran ayuda. Advance Articular, por ejemplo, es un alimento pensado para perros a partir de los 6 meses de edad que sufran problemas articulares como la artrosis.  También ayuda a reducir el peso corporal y contiene omega 3, para ralentizar la degradación del cartílago y combatir la inflamación. Además, el ácido hialurónico ayuda a aliviar el dolor articular y previene las displasias, como demostró esta investigación.

 

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Referencias Bibliográficas:
Lloyd ME et al. 1996. Relation between insulin-like growth factor-I concentrations, osteoarthritis, bone density, and fractures in general population: The Chingford study. Amm Rheum Dis 55: 870-874.
Cuervo B et al. 2014. Hip Osteoarthritis in Dogs: A Randomized Study Using Mesenchymal Stem Cells from Adipose Tissue and Plasma Rich in Growth Factors. Int J Mol Sci 15(8): 13437–13460.
Capaldo F & Gilley R 2005. An In-Depth Look: Diagnostic and Surgical Applications of Arthroscopy in Dogs: Hindlimb Joint Diseases. Compendium 27(8).
Martí S et al. 2014. Efficacy of an oral hyaluronate and collagen supplement as a preventive treatment of elbow dysplasia. J Vet Sci 15(4): 569–574.
 

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