Alopecia en gatos: ABC sobre prevención y manejo de dermatofitosis

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Alopecia en gatos: ABC sobre prevención y manejo de dermatofitosis

La alopecia en gatos puede estar causada por diferentes enfermedades, una de las más comunes es la dermatofitosis. Analizamos cómo se produce la infección y cómo prevenirla, así como las pautas terapéuticas a seguir.

Medicina y cuidados veterinarios

La dermatofitosis es la infección fúngica más común en los gatos y una de las enfermedades infecciosas de la piel más relevantes que afectan a esta especie. De hecho, es más común en gatos que en perros, aunque se diagnostica menos debido a que muchos casos cursan de manera asintomática. Es más habitual en gatos de menos de un año de vida o en animales mayores con un sistema inmunitario deprimido. La alopecia es uno de los signos clínicos más característicos.

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¿Cómo se produce la infección?

La dermatofitosis es una enfermedad zoonótica que tiene una incidencia elevada y una gran capacidad infecciosa. Causada por las especies del género Microsporum, Trichophyton y Epidermophyton, el patógeno aislado con más frecuencia es el Microsporum canis, como señaló una investigación de la Dra. Moriello1.

Este hongo produce unas artrosporas que pasan al medio ambiente a través del pelo y la caspa, pudiendo sobrevivir hasta un año. Por tanto, no solo se transmite mediante el contacto con gatos enfermos o portadores sanos, sino también a través de las partículas de polvo, cepillos, ropa y otros objetos contaminados cuando estos entran en contacto con la piel del gato.

Los principales síntomas de dermatofitosis en gatos

La alopecia circular es la lesión más típica de la dermatofitosis. Puede tratarse de áreas anulares focales o multifocales, con márgenes eritematosos y cierto grado de inflamación. En algunos casos aparece la piel hiperpigmentada y pápulas, pústulas foliculares o costras.

El grado de descamación es variable, pero suelen apreciarse pelos rotos en el centro de la lesión. En los gatos, las lesiones suelen concentrarse en la cabeza y son más comunes las formas generalizadas que se presentan como zonas extensas de alopecia difusa y descamativa, las cuales se han asociado con enfermedades inmunosupresoras como la leucemia e inmunodeficiencia. El picor suele ser leve o moderado y normalmente los gatos no presentan fiebre ni pierden el apetito.

¿Cómo se puede prevenir?

A diferencia de otras infecciones, la dermatofitosis no se puede prevenir con la aplicación de vacunas, repelentes o antiparasitarios. No obstante, existen diferentes factores que aumentan el riesgo de padecer dermatofitosis sobre los cuales se puede trabajar para disminuir su incidencia:

  • Calor y humedad. Ambas condiciones son un terreno fértil para que proliferen las infecciones fúngicas. Por eso, es importante secar bien al gato tras el baño, en especial los animales que tienen un pelaje largo y espeso.
  • Piel dañada. Cuando la piel se encuentra dañada, generalmente por los microtraumas que se producen por el rascado, es mucho más probable que se extienda la infección, por lo que es importante curar cualquier tipo de lesión dermatológica que sufra el gato.
  • Higiene deficiente. Una mala higiene favorece la proliferación de los hongos, de hecho, los gatos de pelo largo, como los Persa, son más propensos a padecer dermatofitosis debido a que el pelaje les impide acicalarse completamente. Por tanto, cualquier factor que limite el acicalamiento felino, puede facilitar una infección fúngica.
  • Estrés. El estrés también se ha vinculado con la aparición de dermatofitosis, como sugirió un estudio publicado en el Brazilian Journal of Microbiology2, ya que este disminuye las defensas naturales del organismo, dejándolo más expuesto a todo tipo de infecciones. Por consiguiente, los propietarios deben asegurarse de que el gato viva en un ambiente tranquilo y disponga de los estímulos necesarios.

Manejo de la enfermedad

En ocasiones, en los gatos con un sistema inmunitario fuerte, la dermatofitosis desaparece por sí sola, pero hay que tener en cuenta que la desaparición de las lesiones sin tratamiento no siempre implica una curación, sino una fase de portador asintomático, por lo que siempre se recomienda seguir una terapia.

  • Terapia tópica. La terapia tópica es una parte esencial del tratamiento porque es la única manera de eliminar las esporas en el pelaje y la alopecia en gatos. El tratamiento tópico más común consiste en enjuagues corporales repetidos, dos veces por semana, con una solución de enilconazol o miconazol con o sin clorhexidina, como señaló un estudio publicado en la Journal of Feline Medical and Surgery3.
  • Tratamiento sistémico. El itraconazol y la terbinafina son los tratamientos más eficaces y seguros para la dermatofitosis. La griseofulvina es otro fármaco eficaz, pero hay que tener en cuenta que provoca más efectos secundarios. El fluconazol y ketoconazol son otras opciones de tratamiento, si bien son menos efectivas y el ketoconazol suele causar más efectos secundarios adversos, según indicó un estudio publicado en la revista Veterinary Dermatology4.
  • Desinfección ambiental. El objetivo de desinfectar el ambiente es evitar la contaminación por fómites, por lo que será necesario lavar bien toda la zona donde se desenvuelve habitualmente el gato.

La decisión de cortar el pelaje se debe tomar cuidadosamente ya que, si bien elimina los pelos infectados, puede aumentar el riesgo de que se produzcan quemaduras terapéuticas y microtraumas que empeoren temporalmente la infección. El corte de pelo se recomienda en casos de pelaje largo o enmarañado, de manera que este dificulta la aplicación de la terapia tópica, si las lesiones son extensas o si el gato no responde a la terapia.

 

Referencias 

1. Moriello, K. (2014) Feline dermatophytosis. Aspects pertinent to disease management in single and multiple cat situations. J Feline Med Surg; 16(5): 419–431.

2. Ilhan, Z. et. Al. (2016) Detection of seasonal asymptomatic dermatophytes in Van cats. Braz J Microbiol; 47(1): 225–230.

3. Frymus, T. et. Al. (2013) Dermatophytosis in cats: ABCD guidelines on prevention and management. J Feline Med Surg; 15(7): 598-604

4. Moriello, K. A. et. Al. (2017) Diagnosis and treatment of dermatophytosis in dogs and cats. Veterinary Dermatology; 28(3): 266-268.

Descarga el informe: Dermatitis atópica canina