Babesia en perros: una enfermedad o varias | Vets & Clinics

El espacio de referencia de los veterinarios #SomosVets

Babesia en perros: una enfermedad o varias

Existen distintas especies de Babesia en perros capaces de causar enfermedad clínica.

Medicina y cuidados veterinarios


Introducción

La babesiosis canina es una enfermedad vectorial, con una significación clínica importante y distribución global, causada por hemoparásitos del género Babesia 

Accede aquí gratis al portal e-learning con casos clínicos, vídeos y mucho más

La especie infectante tiene un efecto directo en la severidad del cuadro clínico y en el tratamiento de la enfermedad; 1,2 por ello, es importante que el veterinario esté familiarizado con las distintas especies que infectan al perro y con sus características.

Babesia en perros: clasificación

De modo general y según su tamaño, los parásitos del género Babesia en perro se pueden dividir en grandes y pequeños:

  • Las babesias grandes incluyen B. canis, B. rossi y B. vogeli, y B. coco.1,3
  • Las babesias pequeñas descritas hasta la actualidad son B. gibsoni, B. conradae y B. vulpes (previamente denominada B. microti-like y Theileria annae).1

Babesia en perros: distribución geográfica

La distribución geográfica de las distintas especies de Babesia en perro viene determinada por el hábitat de su vector.

babesia-perros

Hasta 2016 en Europa se habían aislado B. canis (vector D. reticulatus), B. vogeli (R. sanguineous), B. vulpes (posiblemente Ixodes spp.) y B. gibsoni (transmitida principalmente a través de peleas).1,2 Aunque no es mayoritaria, la transmisión vertical ha sido descrita en algunas especies.1 

En USA las especies aisladas con mayor frecuencia incluyen B. vogeli y B. gibsoni, pero también se ha descrito B. conradae y B. vulpes.2 

En Brasil y otros países de América del Sur se ha aislado B. vogeli y B. gibsoni, mientras que B. rossi es especialmente importante en Sudáfrica.2,4

Cuadro clínico

Las infecciones por Babesia en perros pueden cursar de modo hiperagudo, agudo o crónico causando un cuadro clínico muy variable. En general, se asume que la menos patogénica es B. vogeli y que B. rossi causa los cuadros más graves. B. gibsoni y B. vulpes suelen causar cuadros de moderados a severos.1

Los signos clínicos de babesiosis no complicada incluyen letargia, debilidad, vómito, anorexia y fiebre. La presencia de mucosas pálidas, ictericia, esplenomegalia y orina oscura sugieren el padecimiento de un proceso hemolítico.

Se habla de babesiosis complicada cuando no todas las manifestaciones clínicas se explican como consecuencia de la hemólisis, sino que hay fallo de uno o varios sistemas orgánicos. Estos pacientes pueden mostrar signos neurológicos, diátesis hemorrágica, edema pulmonar, hipotensión refractaria, daño renal agudo y muerte.1,2

Diagnóstico

Las alteraciones hematológicas clásicas en la babesiosis incluyen anemia regenerativa, trombocitopenia y leucograma variable. Sin embargo, algunos pacientes pueden diagnosticarse en estados prerregenerativos, y en otros, los índices de regeneración pueden ser muy sutiles. Es frecuente observar aglutinación en los hematíes, presencia de esferocitos y obtener resultados positivos en el test de Coombs. La trombocitopenia es extremadamente frecuente, hasta el punto de que un estudio hecho en Sudáfrica afirmó que la probabilidad de que un perro no trombocitopénico tuviera babesiosis era < 1%.2

Las alteraciones del perfil bioquímico son inespecíficas, e incluyen hipoalbuminemia e incrementos en la concentración de ALT, AST, fosfatasa alcalina, bilirrubina, y azotemia tanto prerrenal como renal. Además, en pacientes con babesiosis complicada es frecuente encontrar hipoglicemia, desequilibrios ácido-base y elevación de proteínas de fase aguda.1,2 La monitorización del daño y función renal se recomienda especialmente en pacientes con infección por B. rossi.5

El diagnóstico de la enfermedad puede establecerse tras la identificación de formas compatibles con Babesia spp en un frotis sanguíneo, mediante PCR, o por serología. La identificación en frotis se considera de elección en perros con cuadros agudos, especialmente en infecciones por B. canis, porque permite hacer un diagnóstico rápido y presenta una muy buena sensibilidad. La sensibilidad diagnóstica es menor para infecciones causadas por B. vogeli o babesias pequeñas, o en pacientes con cuadros crónicos, por lo que en estos casos se recomiendan otras técnicas.

Una serología positiva en un paciente con signos compatibles es sugerente de infección por Babesia spp, pero la existencia de reacción cruzada entre las distintas especies de Babesia no permite estimar cuál es la infectante. Por otra parte, en pacientes con cuadros agudos es posible que las muestras se obtengan antes de que haya habido seroconversión, por lo que pueden obtenerse resultados negativos.2 

La técnica con mayor sensibilidad diagnóstica y que al mismo tiempo permite una identificación precisa de la especie infectante es la PCR, aunque tiene el inconveniente de que los resultados pueden tardar varios días en estar disponibles.1,2

Tratamiento

Es importante aceptar que no se dispone de ningún tratamiento 100% eficaz y seguro para tratar todas las infecciones por Babesia en perros. En general, la selección del fármaco a utilizar dependerá de la especie infectante. Se considera que las babesias grandes responden mejor que las pequeñas. Además, en casos graves puede ser necesario administrar tratamiento específico para alguna de las complicaciones de la enfermedad.1,4

  • El dipropionato de imidocarb (6,6 mg/kg, ir o sbc, 1-2 inyecciones en 15 días) es el tratamiento de elección para la babesiosis causada por especies grandes. Los efectos adversos del fármaco incluyen dolor en el punto de inyección y signos colinérgicos, cuya severidad o aparición puede reducirse con la administración previa de atropina.1,2,4
  • El diminaceno (3,5 mg/kg im) es eficaz frente a B. canis, y se considera tratamiento de elección en infecciones por B. rossi. Su eficacia frente a B. gibsoni es menor, aunque ha demostrado reducir la carga parasitaria y la mortalidad. Puede causar efectos adversos de tipo neurológico.4
  • La combinación atovaquona (13.5 mg/kg/8 horas po) / azitromicina (10 mg/kg/24 horas po) durante 10 días, se considerado de elección en el tratamiento de infecciones por Babesia pequeña.1,4 Sin embargo, no todos los casos responden adecuadamente al tratamiento y se han reportado resistencias. En estos casos, la combinación clindamicina, imidocarb y diminaceno podría ser eficaz.4
  • Algunos autores consideran que la buparquona (5 mg/kg im, 2 veces en 48 horas) presenta mayor eficacia que la atovaquona en infecciones por B. vulpes.4

Aun cuando el tratamiento logre la remisión clínica completa, es posible que el perro permanezca infectado. En este sentido, la utilización de la PCR permite monitorizar la eficacia real del tratamiento.

En cuanto al tratamiento de soporte, en pacientes con anemias severas puede ser necesario el uso de derivados sanguíneos. La administración de corticoides en pacientes con babesiosis y anemia hemolítica inmunomediada es objeto de controversia, pero puede ser una opción en casos donde no hay respuesta al manejo habitual.1 Además, en estos pacientes se ha recomendado tromboprofilaxis con ácido acetilsalicílico, heparina o clopidogrel por el elevado riesgo de desarrollar tromboembolismo pulmonar.

Conclusiones

Los veterinarios debemos tener claro que en función de la zona en la que trabajemos podemos tener infecciones por Babesia causadas por distintas especies. Esto implica cuadros clínicos de severidad variable, y lo que es más importante, tratamientos y pronósticos distintos. Por ello, cuando diagnostiquemos babesiosis en un paciente, es muy importante que intentemos identificar que especie es la responsable. 

Descarga el informe: Dermatitis atópica canina

Bibliografía
1.   Solano-Gallego L, Sainz Á, Roura X, et al. (2016). A review of canine babesiosis: the European perspective. Parasit Vectors.; 9: 336.
2.   Irwin PJ. (2010). Canine babesiosis. Vet Clin North Am Small Anim Pract; 40:1141-1156.
3.   Ullal T, Birkenheuer A, Vaden S. (2018). Azotemia and Proteinuria in Dogs Infected with Babesia gibsoni. J Am Anim Hosp Assoc; 54:156-160.
4.   Baneth G. (2018). Antiprotozoal treatment of canine babesiosis. Vet Parasitol; 254: 58-63.
5.   Defauw P, Schoeman JP, Leisewitz AL, et al. (2020). Evaluation of acute kidney injury in dogs with complicated or uncomplicated Babesia rossi infection. Ticks Tick Borne Dis; 11: 101406.
Oscar Cortadellas
Profesor Asociado Departamento Medicina y Cirugía Animal

HOSPITAL CLINICO VETERINARIO

UNIVERSIDAD CEU CARDENAL HERRERA