Bultos en perros mayores

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Bultos en perros mayores

Los perros de edad avanzada tienen muchas alteraciones en la superficie cutánea, entre las que se encuentran la presencia de bultos. En esta revisión analizaremos superficialmente los distintos tipos de bultos presentes en estos individuos, así como su manejo diagnóstico y terapéutico.

Medicina y cuidados veterinarios

Posibles causas de los bultos en perros mayores

Los bultos, o elevaciones de una superficie concreta del organismo, son alteraciones clínicas muy inespecíficas que pueden comprender un gran abanico de etiologías.1

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Pueden estar localizados en cualquier parte del cuerpo del perro, presentándose en mayor o menor profundidad, de manera focalizada en un mismo punto o distribuido de forma múltiple. Los factores como la edad, raza, distribución y tipo de lesiones juegan un papel primordial en el diagnóstico y tratamiento.1

Dentro de los posibles tipos de bultos1 que puede presentar la especie canina se pueden destacar:

●      Abscesos cutáneos: acumulaciones de material purulento envueltos en una cápsula piógena de causa multifactorial, como cuerpos extraños, mordeduras, parásitos o traumatismos.

●      Quistes epidérmicos: son formaciones delimitadas de localización dérmica que suelen comprender entre 1 y 5 cm de diámetro. Pueden abrirse al exterior desbordando un contenido de color marrón pardo muy espeso, que no manifiesta dolor cuando se manipula.

●      Quistes por inyección: en casos de administración de medicamentos por vía subcutánea, como es el caso de las inyecciones vacunales, se producen quistes fibrosos que no aumentan de tamaño ni presentan dolor a la palpación.

●      Ganglios linfáticos: cuando se encuentran infartados o aumentados de tamaño por inflamación, se pueden palpar de manera superficial en el paciente, siendo objeto de confusión con otras patologías de la piel.

●      Verrugas y papilomas: agentes patógenos como el Papilomavirus desencadenan un crecimiento celular que se manifiesta en forma de nódulos con forma de coliflor en la piel y mucosas del paciente. Aunque se trata de un tumor benigno, el virus es autolimitante y hace que la alteración tenga una resolución autónoma.

●      Neoplasias: son crecimientos descontrolados de células neoplásicas que pueden tener carácter benigno o maligno. En perros comprendidos entre los 5 y 10 años los tumores que más se manifiestan son mastocitomas,2 linfomas cutáneos, y lipomas.

Por último, existe una alteración dermatológica conocida como botón leishmánico caracterizada por abultamientos y nódulos con presencia de amastigotes y células inflamatorias en su interior, correspondiente con Leishmaniosis cutánea.3

Manejo diagnóstico

La edad, sexo y disposición de los bultos son importantes para un diagnóstico diferencial4 preciso. En primera instancia debe realizarse la visualización y palpación de las zonas abultadas, ya que el patrón de distribución de las lesiones y su consistencia pueden dirigir el diagnóstico presuntivo, además de la adherencia a planos profundos o superficialidad.

La punción de los bultos, extracción del contenido y citologías5 de los mismos permiten al clínico visualizar qué tipos celulares contiene, pudiendo diferenciar células inflamatorias, bacterias o células neoplásicas, entre otros, destacando la técnica de punción y aspiración con aguja fina. No obstante, debe de complementarse esta técnica con cultivos microbiológicos para determinar los agentes patógenos presentes.

La toma de muestras de biopsias bajo sedación del paciente permitirá realizar análisis histológicos que encaucen el diagnóstico y pronóstico del paciente.

Tratamiento de bultos en perros mayores

El protocolo terapéutico6 dependerá del diagnóstico previo que se haya realizado. Se deberá tener en cuenta la edad del paciente y si realmente es necesaria la instauración de un tratamiento ya que, por ejemplo, lesiones como los nódulos de papilomatosis, no requieren de tratamiento específico.

Abordar la causa primaria de la patología es el objetivo de esta terapia: por ejemplo, en los botones leishmánicos7 se deberá de administrar un protocolo frente a Leishmaniosis mediante medicamentos como alopurinol o miltefosina y evitar las infecciones secundarias con antibióticos de cobertura.

En los casos de abscesos y quistes8 se procederá a retirar el contenido y desinfectar la zona, y a la administración de medicación antiinflamatoria y antibiótica para remitir la sintomatología clínica, así como la causa primaria que lo produce; mientras que los bultos producidos por reacciones alérgicas o alteraciones directas de la piel deberán tener su correspondiente tratamiento dermatológico con lavados, desinfección, complementación nutricional, e incluso, corticoterapia.

Por último, de acuerdo a Ocaña C. (2007) las neoplasias cutáneas9, según su agresividad, deberán de ser extraídas y controladas con agentes quimoterápicos, según el pronóstico que tenga el tumor y el estado de salud del animal geriátrico.

Conclusiones

Los bultos en perros adultos son lesiones frecuentes que tienen un desarrollo, presentación y etiología muy variadas. Es por ello que la realización de las pruebas diagnósticas exhaustivas y el conocimiento de su historia clínica son imprescindibles para instaurar un tratamiento acorde con el estado general del paciente.

 

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Revisión bibliográfica

1. Giffin, J. M., & Carlson, L. D. (2002). Manual práctico de veterinaria canina. Drac.

2. Clemente-Vicario P y Naranjo-Freixa C. (2018). Factores clínicos y patológicos importantes en el pronóstico del mastocitomas canino. Clínica Veterinaria de Pequeños Animales. Vol 38(4): 235-240. Disponible en: https://www.clinvetpeqanim.com/index.php?pag=articulo&art=117

3. Sánchez, J. D., Serrano, S. B., & Mañas, S. M. (2012). Leishmaniosis cutánea. FMC: Formación Médica Continuada en Atención Primaria, 19(3).

4. Díaz S y Noli C. Dermatología. En: Agut A et al. Manual clínico de medicina interna en pequeños animales II. ed. 5M Publishing (2016). pp. 111-169.

5. Perez Molina, L. M. (2019). Manual de diagnóstico citológico de procesos neoplásicos en perros y gatos en la Clínica Veterinaria Kanicat.

6. Navarro, L., & Verde, M. (2010). Caso clínico de dermatología. Clínica veterinaria de pequeños animales: revista oficial de AVEPA, Asociación Veterinaria Española de Especialistas en Pequeños Animales, 30(3), 0205.

7. Garrido-Jareño M et al. (2020). Cutaneus and mucocutaneus leishmaniasis: experiencie of a Mediterranean hospital. Parasitary Vectors. Vol 13(1): 24. Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/31931865

8. Díaz S y Noli C. Dermatología. En: Agut A et al. Manual clínico de medicina interna en pequeños animales II. ed. 5M Publishing (2016). pp. 111-169.

9. Ocaña, C. F. (2007). Neoplasias cutáneas en el perro y en el gato. Profesión veterinaria, 16(67), 10-16.