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Ceguera en perros: evaluación clínica

La evaluación de la ceguera en perros representa un desafío diagnóstico para el veterinario clínico.

Medicina y cuidados veterinarios


Introducción

La pérdida de visión en un perro representa un problema serio, tanto para el bienestar del animal como por la ansiedad que genera en los propietarios. Cuando la ceguera en perros se produce de forma súbita, los propietarios lo perciben como una emergencia y solicitan asistencia veterinaria de inmediato. 

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Sin embargo, a veces los cuadros de ceguera son unilaterales o progresivos, y pasan más desapercibidos para los propietarios. Por ello, es importante que en pacientes de riesgo (por ejemplo, pacientes de edad avanzada), el veterinario instruya al propietario sobre qué signos iniciales podrían sugerir pérdida parcial de visión. Por otra parte, si es el propietario el que en una visita rutinaria comenta que cree que su perro puede tener problemas de visión es aconsejable concertar una cita para un examen oftalmológico

Presentación clínica

De modo muy general, los casos de ceguera en perros se podrían separar en aquellos que se presentan a consulta con “ojo rojo” de aquellos que presentan un globo ocular aparentemente normal.1

En el primer grupo se podrían incluir pacientes con ceguera secundaria a glaucoma, uveítis severa, cataratas, luxación de cristalino, úlceras corneales complejas y enfermedades de la órbita.

En los pacientes que se presentan con ceguera y un “ojo normal” el origen de la misma puede estar en una lesión prequiasmática o del quiasma óptico (lesiones de retina, nervio óptico y quiasma) o posterior al quiasma óptico (cegueras postquiasmáticas y centrales), debido a lesiones del tracto óptico, núcleo geniculado lateral y radiación óptica, o corteza visual del cerebro.1

Etiología y fisiopatología de la ceguera en perros

En pacientes con “ojo rojo” la ceguera puede ser consecuencia de:

  • una opacificación del medio ocular (edema o pigmentación corneal, uveítis, catarata, hemorragia vítrea),
  • lesión de retina
  • o del nervio óptico (glaucoma o coriorretinitis).

ceguera perro

En los perros con ceguera prequiasmática o quiasmática la lesión se puede localizar en la retina, nervio óptico (congénitas, neoplasias, atrofia) o en el quiasma óptico (neoplasia o abscesos).

Por último, la ceguera postquiasmática puede tener su origen en encefalitis, edema cerebral o enfermedades infecciosas, inflamatorias o neoplasias cerebrales, así como en un traumatismo cerebral.1,2

Las enfermedades de la retina que son causa de ceguera en perro incluyen la atrofia progresiva de retina, degeneración retiniana senil, degeneración retiniana súbita adquirida, displasia de retina, desprendimiento de retina (considerar posible hipertensión sistémica) y la coriorretinitis secundaria a enfermedades infecciosas o inflamatorias sistémicas. Normalmente estas enfermedades suelen cursar con cambios detectables en el examen oftalmoscópico.2

El daño del nervio óptico puede ser debido a un glaucoma, coloboma o hipoplasia del nervio, avulsión del nervio óptico, neuritis óptica o enfermedades infecciosas, inflamatorias o neoplásicas del sistema nervioso central.2

Evaluación inicial del perro que acude por ceguera

Generalmente los propietarios de perros con ceguera bilateral aguda reportan desorientación, ansiedad, incapacidad para encontrar la comida o el agua, o que el perro choca continuamente contra todo lo que se interpone en su camino. Por otra parte, si la pérdida de visión está siendo progresiva, los dueños pueden percibir que el animal choca de vez en cuando contra algún objeto, y que lo hace más en entornos desconocidos, o bien que ve peor de día o de noche, en función de cuál sea la causa.1

  • Una vez obtenida la historia clínica debe permitirse al paciente deambular por la consulta para valorar sus movimientos. Posteriormente, debe realizarse un examen físico general y un examen oftalmológico, evaluando la capacidad visual y los reflejos (amenaza, pupilar, seguimiento, pupilar, etc.), así como posibles alteraciones tanto en cámara anterior como posterior, para intentar determinar el origen de la ceguera.2
  • En pacientes con lesión prequiasmática o quiasmática el reflejo de amenaza estará ausente y el de deslumbramiento está disminuido o ausente. Las pupilas generalmente se presentarán más o menos dilatadas, fijas y con respuesta a la luz incompleta o ausente, y anisocoria variable.
  • Por otra parte, los pacientes con lesión postquiasmática o cortical pueden presentar respuesta de amenaza variable en función de la localización exacta y carácter unilateral o bilateral de la lesión.
  • Los pacientes con ceguera de origen central pueden presentar tamaño y respuesta pupilar a la luz normales, y el reflejo de deslumbramiento puede estar preservado. La respuesta pupilar también puede ser normal en pacientes cuya ceguera está causada por una opacidad del medio ocular.1
  • En pacientes sometidos al test cromático de respuesta pupilar una respuesta positiva al azul y negativa al rojo indica lesión de los fotorreceptores (atrofia progresiva de retina, degeneración retiniana súbita adquirida o desprendimiento de retina); que ambas respuestas están abolidas sugiere lesión el nervio óptico (neuritis óptica).1
  • Además del examen de los reflejos es importante evaluar la presión intraocular, cámara anterior y posterior, nervio óptico, así como el tapetum (cambios en el color y brillo) y el fundus no tapetal, y los vasos retinianos. Es aconsejable realizar una analítica completa de sangre y orina, y medir la presión arterial, especialmente si hay hemorragia o desprendimiento de retina.

Si no se identifica la causa de la ceguera debería considerarse la remisión a un oftalmólogo; no se aconseja la administración de tratamiento empírico sin un diagnóstico preciso.

Conclusiones

La ceguera en perros representa un problema grave, que afecta al bienestar del animal, y al mismo tiempo tiene connotaciones negativas sobre la percepción que el propietario tiene de la calidad de vida de su mascota. En muchas ocasiones la pérdida de visión es irreversible. Sin embargo, en otras, la identificación de la causa permite su tratamiento y recuperar la funcionalidad ocular. Por ello, incluso en pacientes que se presentan con ceguera bilateral completa no debemos asumir que la pérdida de visión es definitiva.

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Bibliografía
1. Gemensky Metzler AJ. Blindness. (2020). En Cohn LA, Côté E, (eds). Clinical Veterinary Advisor Dogs and Cats. Elsevier: 123-125
2. Gemensky Metzler AJ. (2014).  Evaluation of Blindness. En Bonagura JD, Twedt DC. (eds). Kirk's Current Veterinary Therapy XV. Saunders Elsevier Saunders: 1134-1138. 
Oscar Cortadellas
Profesor Asociado Departamento Medicina y Cirugía Animal

HOSPITAL CLINICO VETERINARIO

UNIVERSIDAD CEU CARDENAL HERRERA