Dermatitis acral por lamido: diagnóstico y tratamiento

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Dermatitis acral por lamido: diagnóstico y tratamiento

La dermatitis acral por lamido es una enfermedad frecuente en el perro, pudiendo representar cerca del 3% de los casos de dermatología que se ven en la práctica generalista.1

Medicina y cuidados veterinarios


Introducción

La dermatitis acral por lamido (granuloma por lamido) se produce como consecuencia de un lamido excesivo y compulsivo de una determinada región corporal.

Clinical Report: Papel de la dieta en la Dermatitis atópica canina

Se trata de una enfermedad multifactorial y que puede resultar frustrante porque afecta tanto a la calidad de vida del perro como a la de los propietarios.

Aunque en muchos casos existe un componente psicógeno en el desarrollo de la enfermedad (aburrimiento, confinamiento, ansiedad por separación), normalmente hay también una enfermedad orgánica subyacente (principalmente, pero no siempre, de origen alérgico) que actúa como desencadenante del problema.1,2

Presentación clínica

La dermatitis acral por lamido puede afectar a perros de cualquier edad y tamaño, aunque se describe con mayor frecuencia en perros de raza grande, como dóberman, gran danés, labrador o pastor alemán.

Las lesiones asientan en las extremidades, generalmente en el aspecto dorsal del carpo, metacarpo, tarso o metatarso, y se manifiestan como zonas cutáneas alopécicas, elevadas, duras, bien circunscritas, frecuentemente erosivas o ulceradas.1,2

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En el granuloma por lamido hay siempre una causa primaria (orgánica o no) que hace que el perro empiece a lamerse esa zona, y una serie de factores perpetuantes (ciclo picor/lamido) que contribuyen a su persistencia, aún cuando la causa primaria pueda haber desaparecido.1

Clinical Report: Papel de la dieta en la Dermatitis atópica canina

Abordaje diagnóstico del paciente con dermatitis acral por lamido

Una buena anamnesis y una historia clínica completa ayudarán a identificar las potenciales causas desencadenantes de la enfermedad. En este sentido hay que tener en cuenta que hasta el 70% de los perros con dermatitis acral por lamido pueden presentar algún tipo de problema relacionado con ansiedad (vivir en espacios reducidos, falta de interacción o paseos…) que desencadene comportamiento de lamido. Por otra parte, es importante hacer un examen dermatológico completo que permita diagnosticar enfermedades subyacentes (sobre todo desordenes de tipo alérgico), así como un examen ortopédico y neurológico, puesto que la causa desencadenante del lamido puede ser la existencia de dolor articular o de origen nervioso.1-3

Una analítica completa (hematología, bioquímica y urianálisis) ayudará a excluir potenciales endocrinopatías, mientras que los raspados, tricograma, citología y cultivo permitirán incluir o excluir sarna, dermatofitos, infecciones secundarias, o incluso leishmaniosis o neoplasia como causa subyacente.1,2-4

Tratamiento de la dermatitis acral por lamido

No existe un único tratamiento que sea eficaz en el control de esta enfermedad. El manejo de la dermatitis acral por lamido debe ir dirigido tanto al control de la causa primaria como al de los factores perpetuantes, de modo que se pueda romper el ciclo picor-lamido.1

  • Es fundamental evitar que el animal pueda lamerse la zona afectada. Para ello puede recurrirse al uso de barreras físicas (collares isabelinos, collarines cervicales, uso de calcetines o botas), a la aplicación de sustancias tópicas de sabor desagradable, o al uso tópico de pomadas o espray con corticoides con o sin antibióticos. Como la mayoría de las lesiones están infectadas en el momento del diagnóstico, se recomienda la administración de antibióticos sistémicos durante períodos de 6-8 semanas. La administración intralesional de corticoides está contraindicada.1-3
  • Muchos de estos animales presentan una enfermedad alérgica de base, por lo que, si la historia clínica lo sugiere, se recomienda excluir una potencial alergia alimentaria mediante dietas de eliminación, o la realización de pruebas de alérgenos e inmunoterapia subsiguiente, o tratamiento con oclacitinib, ciclosporina o lokivetmab en pacientes atópicos.1-2
  • Se recomienda corregir cualquier problema ortopédico que pueda presentar el paciente, o si esto no es posible, la administración de antiinflamatorios no esteroideos.1
  • Si la causa subyacente ha sido controlada y se ha resuelto la infección, pero la lesión persiste, puede recurrirse a la ablación por láser. La cirugía convencional no se recomienda por sus complicaciones asociadas.1
  • Otras posibles opciones de tratamiento incluyen la criocirugía, radioterapia, acupuntura, láser de baja intensidad y técnicas de modificación de comportamiento (aumentar el nivel de actividad y juegos), así como la administración de psicofármacos como inhibidores de recaptación de la serotonina y antidepresivos tricíclicos.1-3

Conclusiones

El manejo de la dermatitis acral por lamido es complejo. El hecho de que en muchos casos coexiste una enfermedad orgánica con un problema psicógeno complica el tratamiento. Para poder hacer un diagnóstico y tratamiento adecuado es muy importante conseguir la implicación de los propietarios desde el primer momento, y que entiendan que es probable que el perro no se lama de ese modo tan compulsivo únicamente porque se aburre cuando lo dejan solo en casa, sino que seguramente habrá otra enfermedad de base, que, si no la encontramos y tratamos, probablemente haga fracasar el tratamiento fracase. De este modo aceptarán de mejor grado la realización de las pruebas diagnósticas necesarias.

Descarga el informe: Dermatitis atópica canina

Bibliografía
1. Shumaker AK. (2019). Diagnosis and treatment of canine acral lick dermatitis. Vet Clin North Am Small Anim Pract; 49: 105-123.
2. MacDonald JM. (2014). Acral lick dermatitis. En: Bonagura JD, Twedt DC eds. Kirk’s Current Veterinary Therapy XV. Elsevier; e172–178.
3. Schnedeker AH, Cole LK, Diaz SF, et al. (2021). Is low-level laser therapy useful as an adjunctive treatment for canine acral lick dermatitis? A randomized, double-blinded, sham-controlled study. Vet Dermatol; 32:148-e35.
4. Denerolle P, White SD, Taylor TS, et al. (2007). Organic diseases mimicking acral lick dermatitis in six dogs. J Am Anim Hosp Assoc;43: 215-220.
5. Noli C. (2014). Canine Allergy. En Noli C, Foster A, Rosenkrantz W (eds). Veterinary Allergy. Willey Blackwell: 5-195.
6. Nuttall TJ, Marsella R, Rosenbaum MR, et al. (2019). Update on pathogenesis, diagnosis, and treatment of atopic dermatitis in dogs. J Am Vet Med Assoc; 254: 1291-1300.
7. Hensel P, Santoro D, Favrot C, et al. (2015). Canine atopic dermatitis: detailed guidelines for diagnosis and allergen identification. BMC Vet Res; 11: 196. 
Oscar Cortadellas
Profesor Asociado Departamento Medicina y Cirugía Animal

HOSPITAL CLINICO VETERINARIO

UNIVERSIDAD CEU CARDENAL HERRERA