Hiperadrenocorticismo canino concurrente y diabetes mellitus en perros

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Hiperadrenocorticismo canino concurrente y diabetes mellitus en perros

La diabetes mellitus y el hiperadrenocorticismo canino son endocrinopatías comunes que pueden ocurrir simultáneamente, lo cual afecta su detección y tratamiento. Analizamos su comorbilidad y los principales factores de riesgo.

Medicina y cuidados veterinarios

La diabetes mellitus es una enfermedad caracterizada por una deficiencia absoluta o relativa de insulina que afecta con frecuencia a los perros. Suele ser más común en los perros a partir de los 5 años de edad y hasta los 12 años, ya que el envejecimiento, el aumento de peso y la reducción de la actividad física favorecen un desequilibrio entre los niveles de glucosa e insulina, como señaló en su artículo Catchpole y colaboradores1.

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La diabetes mellitus suele tener una elevada comorbilidad con otras enfermedades, entre ellas el hiperadrenocorticismo. Más conocido como enfermedad de Cushing, se trata de una afección provocada por un exceso de cortisol como resultado de una superproducción de adrenocorticotropa. Es más común en perros de 7 a 12 años y aproximadamente el 85 % de los casos dependen de la hipófisis.

La dificultad diagnóstica cuando concurren la diabetes mellitus y el hiperadrenocorticismo

La diabetes mellitus y el hiperadrenocorticismo son endocrinopatías comunes en perros que a menudo ocurren simultáneamente. Dado que los signos clínicos de ambas afecciones son similares, su diagnóstico y tratamiento puede representar un desafío para el veterinario, como reveló un estudio publicado en la Journal of the American Veterinary Medical Association2.

Los signos clínicos más comunes de la diabetes y el hiperadrenocorticismo canino son: poliuria, hepatomegalia, polifagia, distensión abdominal, alopecia troncal, anorexia y vómitos. No obstante, como los hallazgos clínicos y de laboratorio son similares, durante las primeras etapas es habitual que se pase por alto el hiperadrenocorticismo, por lo que no recibe tratamiento.

El problema es que el hiperadrenocorticismo no tratado suele conducir a la diabetes. En sentido general, dado que el cortisol antagoniza la función de la insulina, hace que las células beta pancreáticas segreguen más insulina, lo cual puede provocar eventualmente el agotamiento de las células beta dando lugar a la aparición de la diabetes, como sugirió un artículo publicado en la revista Research in Veterinary Science3 en el que se analizaron las alteraciones en el metabolismo de los carbohidratos en 60 perros con hiperadrenocorticismo no tratado midiendo las concentraciones basales de glucosa e insulina en plasma y realizando pruebas de tolerancia a la glucosa y la insulina.

La concurrencia de la diabetes y el hiperadrenocorticismo canino

Un estudio publicado en la revista Research in Veterinary Science4 analizó la coexistencia de la diabetes mellitus y el hiperadrenocorticismo, así como los factores de riesgo involucrados. Tras evaluar a 235 perros con hiperadrenocorticismo, se observó una concurrencia del 13,61 % con la diabetes mellitus.

Los investigadores apreciaron algunos factores de riesgo que predisponían al desarrollo de ambas enfermedades:

  • Glucemia en ayunas > 5,6 mmol/L
  • Dislipemia
  • Hiperadrenocorticismo hipofisario-dependiente

Los perros hembra también tenían un riesgo mayor. Además, apreciaron que la aparición de diabetes mellitus en perros con hiperadrenocorticismo reducía su tiempo de supervivencia.

Estas afecciones provocan desequilibrios metabólicos que pueden conducir a otros problemas de salud. Un estudio de los doctores Forrester, Troy y Dalton5 con 101 perros que padecían diabetes mellitus y/o hiperadrenocorticismo analizó la incidencia de infecciones del tracto urinario. Los investigadores apreciaron que el 7 % de los perros tenían ambas afecciones y que el 41,6 % tuvieron al menos un cultivo de orina positivo.

Las infecciones del tracto urinario afectaron al 46 % de los perros con hiperadrenocorticismo, el 37 % de los animales con diabetes mellitus y al 50 % de los perros que padecían ambos trastornos endocrinos. En este estudio se apreció que los perros hembra tenían un mayor riesgo de padecer infecciones del tracto urinario y que algunas razas en particular estaban sobrerepresentadas, como los Schnauzers miniatura y poodles.

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Referencias
1.Catchpole, B. et. Al. (2005) Canine diabetes mellitus: can old dogs teach us new tricks? Diabetologia; 48(10): 1948-1956.
2. Peterson, M. E. et. Al. (1981) Diagnosis and management of concurrent diabetes mellitus and hyperadrenocorticism in thirty dogs. J Am Vet Med Assoc; 178(1): 66-69.
3. Peterson, M. E. et. Al. (1984) Decreased insulin sensitivity and glucose tolerance in spontaneous canine hyperadrenocorticism. Research in Veterinary Science; 36(2): 177-182.
4. Miceli, D. D. et. Al. (2017) Concurrent hyperadrenocorticism and diabetes mellitus in dogs. Res Vet Sci; 115: 425-431.
5. Forrester, S. D. et. Al. (1999) Retrospective evaluation of urinary tract infection in 42 dogs with hyperadrenocorticism or diabetes mellitus or both. J Vet Intern Med; 13(6): 557-560.

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