Larvas en perros: como actuar ante una miasis

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Larvas en perros: como actuar ante una miasis

Determinadas especies de moscas pueden depositar sus larvas en perros.

Medicina y cuidados veterinarios


Introducción

El término miasis define la infestación de un tejido vivo por larvas de mosca. La presencia de larvas en perros puede ser facultativa, accidental u obligatoria. El que la miasis sea obligatoria lleva implícito el hecho de que las larvas necesitan infestar un tejido vivo para su desarrollo y para que se complete el ciclo vital del insecto; por el contrario, en la miasis facultativa el insecto puede completar su ciclo vital sin que las larvas se desarrollen en un tejido vivo.

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La miasis facultativa es la forma de miasis más frecuente en perro, pero también se han descrito casos de miasis obligatoria.1, 2

Las larvas que se aíslan con mayor frecuencia en el perro pertenecen a las siguientes especies de mosca: Wohlfahrtia magnifica, Lucilia spp, Sarcophaga spp, Phormia spp, Cordylobia spp y Calliphora spp. De modo menos frecuente se han identificado infestaciones causadas por Oestrus ovis, Dermatobia hominis y Mustica domestica.3

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Mosca Wohlfahrtia magnifica

Fisiopatología de la miasis

La mayoría de casos de larvas en perros se ven en animales enfermos y debilitados, mantenidos en malas condiciones higiénicas y que presentan heridas que no han sido tratadas adecuadamente o no han sido detectadas por los propietarios, lo que facilita que se puedan contaminar con heces u orina.4

Las hembras de mosca son atraídas por el olor de los tejidos y de la materia orgánica en descomposición, y depositan los huevos o larvas (según la especie de mosca de la que se trate) en la zona afectada. Los huevos eclosionan y se convierten en larvas que se alimentan del tejido necrótico, transformándose en larvas maduras, que pueden caer al suelo, donde pasan a estado de pupa, completando el ciclo vital del insecto.

A medida que se alimentan, las larvas destruyen el tejido que parasitan, creando túneles bajo la piel, así como orificios de tamaño variable. El tejido suele aparecer eritematoso e inflamado y/o edematoso, y suelen apreciarse úlceras y hemorragias. Al mismo tiempo, el olor que emana de los tejidos dañados favorece que otras moscas depositen sus larvas en el perro. Los animales afectados pueden desarrollar infecciones secundarias. Además, en caso de infestaciones masivas pueden darse incluso fenómenos de toxemia que lleven a la muerte del animal.1, 3

Cuadro clínico y diagnóstico

La mayoría casos de larvas en perros son presentados a consulta debido a la presencia de una herida que despide un olor muy desagradable. En función de cuál sea la zona afectada, los propietarios pueden reportar signos variables, como cojera, si la miasis afecta a los miembros, o bien cabeceo o estornudos en casos de miasis auricular o de la cavidad nasal.

El diagnóstico de la enfermedad no suele revestir dificultad y se establece en base a la identificación visual de las larvas en una herida que muestra las características reseñadas anteriormente.

Tratamiento: ¿cómo eliminar las larvas en perros?

Limpieza y desinfección

El tratamiento de la miasis requiere normalmente sedación profunda y/o anestesia general para poder efectuar un buena limpieza y desinfección (normalmente con povidona yodada o clorhexidina) y el desbridamiento de las zonas necróticas. En determinados casos puede estar indicada la administración de antibiótico tópico y/o sistémico.

Eliminación física de las larvas

Por lo que hace a la eliminación de las larvas del perro, ésta se hace de modo manual, tratando de extraerlas intactas, porque su rotura puede causar la liberación de proteínas extrañas que agraven la reacción inflamatoria o que ocasionen una reacción anafiláctica.

Tratar con parasiticidas

El tratamiento se completa siempre con la aplicación de un parasiticida que garantice la eliminación de larvas que pudieran no haber sido detectadas, y que evite posibles reinfestaciones posteriores. 

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Larvas de Wohlfahrtia magnifica

Entre los fármacos que han demostrado ser eficaces como larvicidas se incluyen la ivermectina; la combinación milbemicina/espinosad; algunas isoxazolinas (es probable que otras también sean eficaces) como saroloner y afoxolaner y el nitenpiram. Todos ellos han mostrado una potente actividad larvicida, pero varían en su rapidez de acción

  • El que actúa más rápidamente (al menos frente a Cochliomyia hominivorax o Chrysomya spp) es el nitenpiram, que alcanza una eficacia del 100% a las 6 horas,
  • La combinación milbemicina/espinosad (no disponible actualmente en España) y las isoxazolinas son algo más lentas, (7 y 24 horas, respectivamente).
  • La ivermectina puede requerir hasta 48h para alcanzar ese efecto.
  • Por otra parte, se ha reportado que la milbemicina como monoterapia no alcanza una eficacia del 100%.1

Conclusiones

La miasis en perros no está entre las enfermedades parasitarias que vemos con más frecuencia en la clínica. Sin embargo, debemos tenerla en cuenta como un posible diagnóstico diferencial en animales cuyo motivo de consulta sea la existencia de heridas malolientes, y en los que sospechemos que el entorno y cuidado del paciente no es el adecuado. A lo hora de elegir el tratamiento larvicida puede optarse por un producto cuya acción sea extremadamente rápida, pero cuyo efecto no persiste más allá de 48 horas como el nitenpiram, y que, por lo tanto, en caso de sospechar posibles reinfestaciones, requerirá repetir el tratamiento, o bien por productos que tardan algo más en alcanzar su eficacia máxima, pero cuyo efecto es mucho más duradero en el tiempo, como las isoxazolinas.

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Bibliografía
1.     Han HS, Chen C, Schievano C, et al. (2018). The comparative efficacy of afoxolaner, spinosad, milbemycin, spinosad plus milbemycin, and nitenpyram for the treatment of canine cutaneous myiasis. Vet Dermatol.
2.     Muñoz AAF, Marin JAM, Marcixgclia JAS, et al. First report of furuncular myiasis in a domestic dog caused by Dermatobia hominis (Linnaeus, 1781) in Colombia. Vet Parasitol Reg Stud Reports. 2020; 20:100402.
3.     Wall, R., Shearer, D. (2001). Myiasis En: Wall R, Shearer D. (eds). Veterinary Ectoparasites: Biology, Pathology and Control, 2nd ed. Blackwell Science Ltd: 114-141.
4.     Anderson GS, Huitson NR. (2014). Myiasis in pet animals in British Columbia: the potential of forensic entomology for determining duration of possible neglect. Can Vet J; 45:993-998.
Oscar Cortadellas
Profesor Asociado Departamento Medicina y Cirugía Animal

HOSPITAL CLINICO VETERINARIO

UNIVERSIDAD CEU CARDENAL HERRERA