Parásitos en perros: importancia de los parásitos intestinales

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Parásitos en perros: importancia de los parásitos intestinales

Los parásitos en perros representan el principal agente infeccioso a nivel gastrointestinal.1

Medicina y cuidados veterinarios


Introducción

El control de los parásitos intestinales tiene gran importancia en la clínica canina. Además de poder causar enfermedad (más o menos severa), algunos de estos parásitos tienen potencial zoonótico. Por ello, es importante conocer cuáles son las parasitosis intestinales más frecuentes y cómo combatirlas.

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Tipos de parásitos en perros a nivel intestinal

A nivel gastrointestinal las principales enfermedades parasitarias del perro están causadas por helmintos (nematodos, cestodos y trematodos) o por protozoos.

Nematodos

Entre los nematodos que infestan el tracto gastrointestinal del perro se encuentran ascáridos (Toxocara canis, T. leonina), ancilostómidos (Ancylostoma caninum y Uncinaria stenocephala), estróngilos (Strongyloides stercoralis) y trichúridos (Trichuris vulpis).

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T. leonina

Cestodos

Los cestodos intestinales incluyen Dipylidium caninum, Echinococcus granulosus, E. multilocularis, Mesocestoides spp y Taenia spp.

Trematodos

Aunque generalmente no causa signos clínicos, Alaria alata es un trematodo que puede infestar al perro y raramente al hombre.

Protozoos

Los protozoos intestinales más relevantes en la especie canina son Giardia duodenalis, Cystoisospora canis, C. Ohioensis y C. burrowsi, Cryptosporidium spp, Toxoplasma gondii, Neospora caninum, Hammondia spp y Sarcocystis spp.2,3

Prevalencia

La prevalencia de estos parásitos en la población canina considerada de modo global es muy variable, pero obviamente el riesgo es mayor en animales sin propietario, que viven en concentración y en condiciones higiénicas poco adecuadas, que en perros de vida interior con poco contacto con otros animales o posibles fuentes de infección. A pesar de que se han reportado prevalencias superiores al 70%, se considera que en los países desarrollados el grado de infestación en perros mantenidos en condiciones correctas está entre el 20-30%.4,5

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Existe una amplia variabilidad en la prevalencia de los distintos parásitos en perros en función de las poblaciones que se muestreen, pero a modo de ejemplo en España se han reportado las siguientes: Toxocara spp: 7.4–31.8%, Ancylostoma spp y U. stenocephala: 4.3–33.3%, T. vulpis: 1.66%, Taenia hydatigena: 7,66%, Taenia pisiformis: 4%, D. caninum: 8.3–39%, C. canis: 22%, G. duodenalis: 33% y Cryptosporidium spp 5%. 1,5-8

Potencial zoonótico

Por su potencial aspecto zoonótico, los más importantes entre los parásitos intestinales del perro son Toxocara spp. (causante del síndrome de larva migrans visceral), Ancylostoma spp. y U. stenocephala (que causan larva migrans cutánea), D. caninum, Taenia spp y Echinococcus spp.

En cuanto a los protozoos, G. duodenalis tiene potencial zoonótico en función del genotipo infectante, mientras que la criptosporidiosis se considera una zoonosis oportunista.2,3

Medidas de control

Las medidas básicas para el control de las infestaciones por estos parásitos en perros incluyen el tratamiento inicial de los animales afectados con el antiparasitario adecuado para la infestación presente, así como la administración regular de antiparasitarios de modo preventivo y la realización periódica de análisis coprológicos.

La frecuencia con la que se administran estos tratamientos depende del tipo de parásito y el riesgo que represente una infestación potencial, tanto para el perro como para el ser humano:

  • En zonas endémicas para Echinococcus spp los perros deberían ser tratados de modo preventivo a intervalos de 4-6 semanas
  • En caso de alta prevalencia de Toxocara spp se recomienda tratar trimestralmente, así como realizar análisis coprológicos (preferiblemente con muestras de 3 días) frecuentes.
  • En pacientes considerados de bajo riesgo (perros indoor con escaso contacto con otros animales y sin acceso a hospedadores intermediarios ni parques) se recomienda desparasitación para ascáridos al menos 1-2 veces al año.
  • En cachorros, esta desparasitación se recomienda a intervalos quincenales desde los 15 días de vida hasta 2 semanas después del destete, y a partir de ahí, mensual hasta los 6 meses de edad.
  • Las perras gestantes deben ser tratadas en el último tercio de la gestación, y las lactantes, cuando su camada sea tratada por primera vez.
  • Perros de alto riesgo (perros de trabajo, residencias) deben ser tratados mensualmente o ser sometidos a un coprológico. De modo general, y si no se puede estimar claramente el riesgo, se recomienda desparasitar o hacer un coprológico trimestralmente, aún asumiendo con esa frecuencia de desparasitación no se eliminan necesariamente infecciones patentes. Aunque de momento no se han descrito en Europa, en USA y Australia si se han reportado resistencias en casos de infestaciones por ancilostómidos y áscaris. 2
  • Teniendo en cuenta la elevada prevalencia de parásitos que se ha descrito en la tierra de diversos parques a los que acceden niños1 es muy importante separar completamente las zonas donde pueden defecar los animales de aquellas a las que accedan personas.
  • Para evitar la posible ingestión de parásitos con la comida se recomienda alimentar a los perros con dietas comerciales; pero, si consumen dietas caseras, es fundamental el cocinado (temperaturas en el interior de la pieza > 65º C) o el congelado previo (-17 a -20ºC, mínimo una semana).
  • En zonas rurales, debe evitarse el contacto de los perros con roedores o restos de animales muertos, así como verificar que ingieren solo agua potable.2

Conclusiones

Como veterinarios debemos intentar explicar a los propietarios la importancia de evitar la presencia de parásitos en perros. Deben entender que es posible que su perro esté infestado, aunque ellos no observen formas parasitarias en las heces del animal. Además, deben ser conscientes de que un buen control de los parásitos intestinales contribuye no solo a la buena salud del perro, sino también de la suya propia. 

Descarga el informe: Leishmaniosis canina

Bibliografía
1. Dado D, Izquierdo F, Vera O, et al. (2012). Detection of zoonotic intestinal parasites in public parks of Spain. Potential epidemiological role of microsporidia. Zoonoses Public Health; 59: 23-28. 
2. https://www.esccap.org/uploads/docs/oc1bt50t_0778_ESCCAP_GL1_v15_1p.pdf. Último acceso: 10/01/2022.
3. https://www.esccap.org/uploads/docs/xnqpgri2_0701_ESCCAP_Guideline_GL6_v7_1p.pdf. Último acceso: 10/01/2022
4. Martínez-Moreno FJ, Hernández S, López-Cobos E, et al. (2007). Estimation of canine intestinal parasites in Córdoba (Spain) and their risk to public health. Vet Parasitol; 143: 7-13.
5. Sanchez-Thevenet P, Carmena D, Adell-Aledón M, et al. (2019). High Prevalence and Diversity of Zoonotic and Other Intestinal Parasites in Dogs from Eastern Spain. Vector Borne Zoonotic Dis; 19: 915-922.
6. Gil H, Cano L, de Lucio A, et al. (2017). Detection and molecular diversity of Giardia duodenalis and Cryptosporidium spp. in sheltered dogs and cats in Northern Spain. Infect Genet Evol; 50:62-69.
7. Miró G, Gálvez R, Montoya A, et al. (2020). Survey of Spanish pet owners about endoparasite infection risk and deworming frequencies. Parasit Vectors; 13: 101.
8. Taghipour A, Olfatifar M, Bahadory S, et al. (2020). The global prevalence of Cryptosporidium infection in dogs: A systematic review and meta-analysis. Vet Parasitol; 281:109093. 
Oscar Cortadellas
Profesor Asociado Departamento Medicina y Cirugía Animal

HOSPITAL CLINICO VETERINARIO

UNIVERSIDAD CEU CARDENAL HERRERA