SIDA en gatos y enfermedad renal

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SIDA en gatos y enfermedad renal

El SIDA en gatos es una enfermedad relativamente común que aumenta la susceptibilidad a desarrollar otras condiciones clínicas. Se explora la posible relación entre el virus de inmunodeficiencia felina y la enfermedad renal analizando factores como la proteinuria y la azotemia, así como cambios morfológicos en el tejido renal.

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La infección por el virus de la inmunodeficiencia felina (FIV) afecta a un gran número de gatos, fundamentalmente los que viven en libertad, con una prevalencia del 9,4 % en gatos sanos y 16,4 % en animales enfermos, según un estudio de la Universidad Complutense de Madrid1. Este retrovirus del género Lentivirus es el responsable de la aparición del SIDA (Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirido).

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Durante el curso de la infección, el FIV produce anomalías inmunológicas caracterizadas por la muerte de linfocitos T CD4 y una inversión de la relación de células T CD4/CD8, lo cual genera una mayor vulnerabilidad a contraer infecciones oportunistas y desarrollar diversas condiciones clínico-patológicas.

Las infecciones del tracto urinario inferior son uno de los problemas asociados al SIDA felino, aunque el VIH humano también se ha asociado a varios síndromes renales, incluyendo fallas renales agudas y crónicas, como indicó un estudio del Hospital Universitario George Washington2, si bien los mecanismos patogénicos de base aún no se han esclarecido. Dado que el VIH y el FIV comparten numerosas características biológicas y patológicas, es importante explorar el vínculo entre el SIDA felino y la enfermedad renal.

Enfermedad en gatos infectados por FIV

Un estudio realizado en la Universidad de Florida 3 analizó 153 gatos infectados por el FIV de propietarios y 306 animales no infectados, comparándolos con un grupo de gatos de colonias de experimentación compuesto por 95 animales infectados con FIV y 98 no infectados. Los investigadores apreciaron que en la población de gatos de propietarios no existía un vínculo entre la infección por FIV y azotemia renal.

Sin embargo, los gatos de colonias infectados por FIV presentaron proteinuria. El ratio proteína/creatinina en orina también se correlacionó positivamente con el ratio linfocitos CD4/CD8. Factores como el estado de salud y la esterilización no fueron determinantes, por lo que el estudio concluye que “la proteinuria, pero no la azotemia, está asociada a la infección natural con FIV”.

Hay que considerar que la presencia de proteínas en la orina, aunque puede ser un hecho transitorio, también es un marcador precoz de una enfermedad crónica, un signo de enfermedad sistémica o la señal de inicio del empeoramiento de la función renal. De hecho, un estudio4 anterior realizado en Australia con 326 gatos infectados por FIV halló una asociación significativa entre el SIDA, la azotemia y los riñones más pequeños a la palpación.

Cambios morfológicos en el tejido renal asociados al SIDA felino

Una investigación más reciente llevada a cabo en la Universidad de Pisa5 en la que compararon 51 gatos infectados experimentalmente con FIV y 21 gatos infectados de forma natural reveló cambios morfológicos en el tejido renal.

Estos investigadores apreciaron que en los gatos infectados experimentalmente por FIV, los cuales se encontraban en unidades de aislamiento y estaban libres de patógenos específicos, siendo controlados con regularidad para diferentes condiciones clínico-patológicas, las principales alteraciones eran: ensanchamiento mesangial con o sin glomeruloesclerosis segmentaria y GNS inmunomediada (N-acetilglucosamina-6-sulfatasa). Estos cambios renales también se observaron en los gatos infectados por FIV de forma natural, aunque la amiloidosis renal y la presencia de infiltrados intersticiales eran exclusivas de este último grupo.

En base a las evidencias, se puede concluir que un gran número de gatos infectados por FIV presentan afectación renal. Es probable que la respuesta celular renal que desencadenan las proteínas del FIV y un microambiente inmuno-activado desempeñen un papel importante en el desarrollo de esos cuadros. Por esta razón, resulta importante realizar un seguimiento y cuidado renal en los gatos afectados  por FIV, incluyendo una dieta renal como Advance Veterinary Diets Renal, con un aporte limitado de proteínas, pero de alta calidad.

 

1. Collado, V. M. (2017) Efecto in vitro de interferón de tipo I sobre la expresión de retrovirus felinos y evaluación de su aplicación terapéutica en gatos con infección natural (Tesis doctoral). Universidad Complutense de Madrid: España.
2. Kimmel, P. L. (2000) The nephropathies of HIV infection: pathogenesis and treatment. Curr Opin Nephrol Hypertens; 9(2): 117-122.
3. Baxter, K. J. et. Al. (2012) Renal disease in cats infected with feline immunodeficiency virus. J Vet Intern Med; 26(2): 238-243.
4. Thomas, J. B. et. Al. (1993) Association of renal disease indicators with feline immunodeficiency virus infection. Anim. Hosp. Asoc; 29: 320–326.
5. Poli, A. et. Al. (2012) Renal Alterations in Feline Immunodeficiency Virus (FIV)-Infected Cats: A Natural Model of Lentivirus-Induced Renal Disease Changes. Viruses; 4(9): 1372–1389.

 

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